Hada de hielo

Catalizador contra Manifestador

La batalla había dado inicio, Melisa empezó retrocediendo dando brincos en el aire, tomó una distancia prudente antes que todo para poder analizar a su oponente, por otra parte, el instructor no reaccionó a ello, más bien se quedó dónde estaba para comenzar a darle forma a la tierra que había a su alrededor, poco a poco toda esa tierra que giraba en su mano fue haciéndose más pequeña y compacta hasta crear una pistola.

–¡Él es un manifestador de tierra… no esperaba que fuera capaz de crear un arma así! – Expresé asombrado.

Melisa se mantenía a la espera, se le veía nerviosa pero no asustada, el brillo de sus ojos concentrados en el combate me lo hacían saber, se veía que estaba esperando a un próximo movimiento para poder actuar, en eso el instructor se agachó para recoger una piedra del suelo, Melisa reaccionó retrocediendo un poco, se la veía precavida y preparada para cualquier movimiento, fue en ese entonces donde el instructor lanzó la piedra al aire y la dividió en un mínimo de 10 piedras pequeñas, colocándolas todas dentro del arma y acto seguido procedió a disparar, en primera instancia me preocupé por mi amiga, pero vi que empezó a desviar cada bala de tierra con su Soul de viento, siendo lo más sorprendente cuando desvió la última hacia él provocando que le rosara la mejilla.

–¿Sangre?… eres buena señorita– Dijo el instructor limpiándose el sangrado.

–¡Entrené muy duro para esto y no dejaré que me derroten tan fácilmente!, ¡¡Así que prepárese!! – Gritó Melisa.

Se lanzó hacia el instructor con el impulso de las ondas de aire creadas por sus pies, parecía una bala humana, ya estando cerca de él colocó sus manos de frente y provocó una onda de aire tan potente que todo el campo de práctica se llenó de polvo impidiéndonos ver lo que ocurría, pese a ello se escuchaban choques, como si el instructor comenzara a lanzarle rocas a altas velocidades mientras que Melisa hacia lo imposible por repelerlas, incluso una de esas rocas salió redireccionada hacia mí, la batalla estaba más intensa que nunca. En un momento a otro, algo salió disparado hacia el techo del campo, era Melisa, se mantenía arriba dando pequeños brincos de impulso, era increíble lo que estaba logrando, no podía dejarla de ver, me fijé bien en ella y estaba sangrando levemente.

–Melisa…. ¡¡Vamos puedes hacerlo, ánimos!!

Tal parece que escuchó mi voz porque acto seguido sonrió cerrando los ojos para después tomar un respiro y luego abrirlos inmediatamente, dio un salto más largo que los que estaba haciendo para mantenerse en el aire y se impulsó en picada hacia donde se encontraba el instructor.

–¡¡No volveré a caer en eso!!– Dijo el instructor creando una barrera de tierra para cubrirse.

Melisa continuaba cayendo en picada y antes de impactar con el objetivo, puso sus manos nuevamente al frente para crear una onda de viento que destruiría por completo el muro de tierra, el instructor saltó hacia a ella al segundo que se destruyó el muro, llevaba una espada de tierra en la mano junto con una confiada sonrisa.

–¡¡Yo gané!!

–No… ¡¡La que ganó fui yo!!

Melisa estaba cayendo al suelo y en medio del aire, colocó sus pies en el abdomen del instructor creando otra onda de viento, esto provocó que ambos salieran disparados en direcciones opuestas, me preocupé muchísimo por ella en primera instancia, pero al segundo la vi ponerse de pie, tal parece que utilizó una de esas mismas ondas de viento para amortiguar la caída, mientras que el instructor no pudo hacer nada similar, quedando completamente inconsciente en el suelo. Todos estaban boquiabiertos, nadie quería decir ni un solo comentario, pero yo sí, comencé a saltar como niño pequeño celebrando desde mi asiento su victoria.

–¡¡Así se hace Melisa!! ¡¡Eres increíble!! ¡¡Bien hecho!!

Veía como me miraba con una sonrisa de satisfacción, se la veía también muy cansada y rosando su límite, sus piernas tambaleaban, le faltaba el aire, estaba a punto de ir a por ella, pero fue en ese momento cuando el mismo evaluador que la quiso reprobar salió diciendo.

–¡¡Me niego a creer esto!! ¡¡Sin duda alguna el instructor se dejó ganar!! ¡¡Me niego completamente aprobar a esa niña malcriada!!

Ese infeliz me estaba haciendo llegar al límite de mi paciencia, pero antes de que haga algo, por el altavoz se escuchó un, “Quedas aprobada muchacha”.

–¿Señor director? – Dijo preocupado el evaluador.

No entendí bien lo que estaba pasando, aquella voz… sentía que la conocía de algún lugar, sin embargo, no conseguía recordarlo. Este director continuó hablando por el altavoz diciendo, “Quedas expulsado por un mes de tu cargo Víctor, para cuando vuelvas tendrás un cargo inferior, no quiero a un evaluador injusto que le dé una mala imagen a nuestra universidad, los chicos con talentos merecen ser aprobados, ella demostró lo que vale y si no eres capaz de ver ese esfuerzo no mereces ser un evaluador”.

–¡¡P-p-pero señor director… no me puede hacer esto!! ¡¡Por favor… permítame seguir en este puesto!!

No se volvió a escuchar ni una sola palabra más, los demás evaluadores se vieron obligados a sacarlo inmediatamente del campo de práctica, provocando que muchos de los que estaban preocupados de que los evaluara tal señor, saltaran de alegría diciendo, “¡Sin ese evaluador en el camino ya pasé sin lugar a dudas!” “Era muy egoísta e injusto” “¡Se lo merece!” “¡Ya no tenemos de que preocuparnos!”, entendía perfectamente cada una de esas palabras, incluso yo había estado preocupado de que me evaluara ese tal Víctor, ahora tengo un peso menos del que preocuparme. A todo esto, Melisa casi no se veía en la posibilidad de caminar, por lo que salté de inmediato al campo para ir a ayudarla.

–¿Te encuentras bien?, ¿Tienes heridas graves?

–No mucho, solo estoy muy cansada y con los pies adoloridos, esto de impulsarme hace que sienta como si me golpearan fuertemente de forma continua en los pies, es muy agotador.




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