Hada de hielo

Soy débil

–Ayuda… ayuda… ¡¡Even!!

–¡¡¡LYNAAA!!!

Me desperté muy bruscamente, aún me costaba procesar lo que acababa de soñar, sudaba demasiado, casi no podía controlar mi respiración, me sujeté el pecho y me percaté de que mi corazón latía demasiado rápido, además de que no paraba de temblar, intenté calmarme, pero por más que respiraba y me sujetaba a mí mismo no podía, comencé a mirar a mi alrededor para ubicarme, sin embargo, no reconocía el lugar donde me encontraba.

–¿Dónde estoy?… ¿Qué hago aquí?

La cabeza me comenzó a doler y los sucesos de la noche anterior comenzaron a manifestarse en mi mente.

–Lyna…. ¡¿Dónde está Lyna?!

Miré desesperadamente a mi alrededor, pero no había presencia alguna de ella, no podía creer que esa serie de eventos fuese real, me negaba por completo a creer algo así, lancé las sabanas que me arropaban por los aires y me levanté de la cama dispuesto a salir para buscar a Lyna, al momento de abrir la puerta de la habitación me encontré con Melisa la cual estaba a punto de ingresar a esta misma, me miró sorprendida, tanto fue así que se lanzó hacia mí para abrazarme.

–¡Even, gracias a Dios estas bien, que alivio… que alivio! – Comienza a lagrimear.

–¡¡Olvídate de mí!!, ¡¡¿Dónde está Lyna?, ¿Qué ocurrió con Lyna?!!– Lo dije mientras la apartaba de mí y sujetaba fuertemente sus hombros.

Se queda en silencio

–Dime algo… por favor, ¿Qué ocurrió?

Melisa desvió la mirada hacia su izquierda inferior, no podía siquiera mirarme a la cara, aquellos segundos que se la pasaba en silencio comenzaban a desesperarme, le pedí de favor que me viera a los ojos y que me diga la verdad de los acontecimientos, respondiendo a mi petición, con lágrimas en los ojos y las manos hecho puño me dijo.

–Lo siento…

Mis recuerdos no fueron una pesadilla, fue algo real, me llené de impotencia, ira, tristeza, tenía la culpa de todo por confiarme, secuestraron a mi compañera por mi debilidad. Hice a un lado a Melisa para continuar hacia la salida del edificio, intentó detenerme diciendo que descansara ya que aún no estaba recuperado del todo, pero me daba igual, ni siquiera sé si realmente estaba poniendo atención a sus palabras, simplemente quería salir a buscar a mi compañera, sin embargo, se puso frente mía y extendiendo sus manos hacia los costados con los ojos llorosos me gritó.

–¡¡¡No te dejare ir!!!... ¡¡Aún no estás bien, si sales e intentas presionarte mucho se te pueden abrir las heridas y yo no quiero verte otra vez en ese estado!!, ayer casi mueres, casi… te pierdo– Su voz se quiebra –No te quiero perder.

–Hace tiempo te prometí que no volvería hacer que te preocuparas– Agacho la mirada –Al parecer lo volví a hacer, te pido disculpas, pero solo por esta vez te voy a pedir que te apartes.

–Even… ¡Por favor razona! no puedes salir así, sé que eres fuerte, el más fuerte del mundo, pero en ese estado tu no…

Interrumpo.

–¡¡No soy el más fuerte del mundo!!, ¡¿De qué me sirve ser reconocido así? cuando no soy capaz de proteger a quienes aprecio! dímelo... ¿De qué me sirve?

–¡Tranquilízate por favor! – Lo abraza –Hiciste lo que pudiste, tanto tu como yo luchamos con el fin de ganar, no te menosprecies por haber perdido.

–¡No se trata de perder, ¿Es que no lo ves?... no pude salvarla, soy débil, si no pude hacer nada en una situación así, mucho menos seré capaz de hacer algo en el momento que lleguen los monstruos, si ya perdí a una compañera aquí ¿Quién me asegura que no te pierda a ti de la misma manera?!

Melisa se queda en silencio.

–¡Suéltame, tengo que ir a buscarla!

Hice que me soltara, me dolía mucho irme de esta manera, pero era inevitable, en eso sentí la presencia de alguien más, era Tala, el líder de los celestes me estaba bloqueando la salida.

–¿Piensas ir a buscarla? – Dijo Tala con los brazos cruzados.

–¡¿Y que si es así?! – Respondí agresivamente.

–¿Sabes por donde comenzar a buscar por lo menos?

–¡No lo sé, pero no pienso quedarme aquí de brazos cruzados!, apártate de la salida o te congelaré hasta los huesos.

–Sé que no podré detenerte y admito que eres muy superior a mí, pero si te toca afrontar otra emboscada de esa magnitud con esas heridas, lo único que encontrarás allá afuera será tu muerte.

–¡¡¡Te dije que te apartes!!!– Lo dije gritando con la intención de lanzar un ataque.

–¡Déjame ayudarte!, sé por dónde empezar.

Me quedé petrificado cuando dijo eso, no sabía si creerle o simplemente apartarlo de mi camino, nunca me llevé especialmente bien con Tala, era un sujeto arrogante, un egoísta, alguien que sin importar quien fuera, seguramente lo pisaría si tuviera la oportunidad, por eso me sorprendió cuando dijo que me ayudaría, además de que mencionó tener una pista para empezar a buscar, mi parte más ingenua floreció en ese momento, ya que es lo único con lo que podía avanzar, si me iba por mi cuenta probablemente pasaría días sin obtener nada. Las palabras de Tala me dieron una pequeña esperanza formando una sensación de alivio en mi corazón, retrocedí de apoco hasta que me topé con una pared y me dejé caer soltando un suspiro de alivio.

–Veo que estás más tranquilo– Dijo Tala.

–Solo te pediré que no me des falsas esperanzas porque si no, si te congelaré.

–No te preocupes por eso, realmente tengo una pista.

–Está bien, confiaré en ti.

Melisa se me acercó para seguidamente sentarse alado mío, puso su cabeza en mi hombro y me preguntó, “¿Ahora tienes ganas de descansar?”, le pedí inmediatamente disculpas, a lo que ella me respondió diciendo que no me preocupara ya que entendía perfectamente cómo me sentía, Lyna era su amiga y también le dolía demasiado su secuestro, no pudo hacer nada pese a estar ahí presente conmigo, ambos compartíamos la misma impotencia y dolor, pero a diferencia de mí, no solo tenía la carga del secuestro, sino también la responsabilidad de controlarme para que no haga nada imprudente, ella sin duda tenía más estrés y sentimiento de culpa que yo.




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