Estaba alojado en un departamento, con gran parte de las puertas rotas por la última revisión de la protección civil y con un ascensor en permanente mantenimiento.
En la televisión había una grabación repetida, el aviso de la próxima entrada en vigor del campo de supresión y una vaga explicación de lo que iba a consistir. Todos conocemos de esa horrible noticia, no entendía porque lo seguían repitiendo.
Parecía un intento de desmoralizar a la humanidad.
—¿Cuál es el propósito de esto? —Pregunto Oxana con un tono lloroso.
—¿No es obvio? Nos quieren matar, acabar con nosotros de la manera más lenta posible, no somos personas, no somos ni sus mascotas, no somos nada para ellos. —Exclamo Jorge que estaba sentado sobre una cama sin colchón.
—Silencio, ¿Quieres que nos escuchen? —Alerto Mike, que mira por la ventana para ver si había un escáner urbano cerca.
—Lo que digo es que una vida así es una vida en vano, aunque me pregunto si nuestro amigo Vortigaunt entiende sobre eso.
Yo andaba mirando al piso, pero decido mirarlo fijamente y responderle.
—La vida, no tiene sentido si no se vive en libertad.
—Tal vez Faraday no sea tan distinto a nosotros. —Dijo Mike mientras sonríe ligeramente.
—Eso me lo podía imaginar, la cosa es que yo no esperaba que una persona piense diferente a un Vortigaunt, ¿Acaso te gusta toda esta mierda? —Contesto Jorge enfadado.
—Wow, espera, lo que yo dije es que hay que tener cuidado, ninguna guerra se gana a gritos y lo sabes, ya hablamos de esto, no es que yo no comparta que esta situación va de mal en peor.
—¡¿Pueden callarse los dos?! —Suplico Oxana, con una voz quebrada desde el fondo de su ser.
Jorge traga saliva, la tristeza no siempre se manifiesta en lágrimas, a veces no es el momento o ya se ha llorado demasiado en vano.
Mike por su parte, suspiro y movió la cabeza de lado a lado.
Diría que esto no es tan distinto a otras épocas, pero desde que mi gente se ha ido a un tren directo a su traslado en un viaje en tren que nunca regresan, estoy notando que tal vez esto ya está siendo un problema mayor, incluso para mí.
Todos se fueron a dormir con caras largas. Todos excepto Mike, cual se acercó para susurrarme por la noche.
—¿Estás despierto?
Con tan solo abrir mi ojo más grande, la respuesta se daba solo.
Mike sonrío.
—Claro… Lo estás, bien, escúchame. —Rota ligeramente su frente para ver si alguno de los otros lo estaban oyendo—. Sé que ya quedaste para ir con Jorge a buscar la ración diaria. —Se acerco a mí y habla todavía más bajo—. Pero pasado-mañana si puedes decir que no a lo que sea que quiera hacer, hay algo que tengo que mostrarte. Siento que eres el indicado, Oxana no está en su mejor momento y Jorge es demasiado impulsivo y no sé cómo se lo tomara.
Mike suspiro y agacho la cabeza.
»No sé en que punto llegue para hacerme entender mejor con un alienígena que a otra persona. No necesito que me respondas, sé que me escuchaste, en dos días vamos a ver si podemos hablar mejor.