Half-Life: Amperio

Episodio 4 – Vigilancia Permanente

Cuando los perdemos de vista, aunque… Bueno, nunca se pierde de vista a la vigilancia combine del todo, Jorge empezó hablarme en forma nerviosa con una voz quebradiza que intentaba ser susurro, pero era demasiado chillón para dicho propósito, debido a la impotencia del momento.

—¡¿Qué fue toda esa mierda?! ¡¿Por qué no-ciudadano?! ¡Si no hiciste nada malo!

—Solo son ciudadanos aquellas especies pensantes que habitan en esta tierra desde antes de la resonancia de cascada.

—¿Es decir… Los humanos? Aquí todos somos esclavos, no nos pueden decir que hay más esclavos que los propios esclavos, ¡Eso de «ciudadano» es una mentira para mantener a los ilusos a raya!

—Los hay, Jorge, en ciudad diecisiete nunca veras uno de los nuestros caminando libremente a menos que trabaje de barrendero, no conviven con humanos como aquí, en ciudad diez.

—¿En serio? No sabía eso, supongo que eso lo explica… Mierda… —Contesto con un suspiro, ya no sobresaltado.

Solo hubo silencio, cosa que a Jorge no parecía gustarle, así que ya cuando habíamos vuelto al departamento saco otro tema de conversación intentando ser amable o tal vez solo despejarse de lo ocurrido.

—¿Te molesta si te pregunto algo? Siempre te alojas en nuestro departamento ya desde hace unos meses, pero nunca te pregunte como hiciste para aprenderte un idioma extranjero. Me imagino que el vortigese o… vortigense debe ser sumamente diferente.

—Es diferente, pero aprendí de la misma manera que tú lo hiciste. —Respondí mientras subíamos las escaleras.

—Pero yo me refería a lo complicado que debió ser acostumbrarse a un idioma que para ti debe ser alienígena, es decir, el nuestro es alienígena para los Vortigaunts, ¿Me entiendes?

—Sí, claro, insisto, fue fácil.

—Oh, pues… Me alegra...

Jorge procedió abrir la puerta.

El resto del día fue normal, hoy Jorge no tenía nada de lo de que quejarse, Mike me observaba como si no pudiera aguantar las ganas de que sea mañana.

Oxana se le estaba empezando a notar distinta, luego de casi perder toda esperanza al enterarse la noticia del campo de supresión, paso a tener un comportamiento decidido, no era el de alguien que se hubiera desmotivado, sino el que alguien que cambio de mentalidad. Como si no tuviera nada que perder.

Ira, era lo único que podía sentir en ella, no hacía falta tener telepatía como mis hermanos, su odio la delataba a simple vista.

Los combine está apretando más de lo que puede, aún no he pasado mucho tiempo con estos humanos, pero no parecían aguantar mucho más esta situación que les estaba tocando vivir.

Ellos no bajan la mirada como nosotros, al contrario, la suben, no pueden controlar su curiosidad y no los juzgo, esto es cada vez peor que lo que viví en Xen y eso que ya se sentía como una auténtica pesadilla, saber para quién trabajábamos constantemente y recordar lo que éramos con cada castigo que recibíamos a los que quedaban… Obsoletos.

En cambio, aquí, es igual de cruel, pero al mismo tiempo mucho más insidioso, no importa lo que hagas, puedes ser el siguiente.

No sé cómo será para ellos, pero para mí el tiempo pasa rápido, no me termino de acostumbrar al diseño de las paredes de los terrestres, ni a los muebles de madera, ni sus calles de antes de la guerra de las siete horas. Todo me parece interesante, tan intrigante, tan ajeno, todo se veía fabricado, todo se veía falso, alejada de su propia fauna y flora.

—Buenas noches a todos. —Saludo Oxana.

—Duerman bien. —Dijo Mike.

—Buenas noches. —Replico Jorge.



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En el texto hay: invasión alienígena, vortigaunt, half-life

Editado: 08.01.2026

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