Protección civil estaba más alerta en estos lares, pero hasta ahora había tenido suerte y pronto vería en que estaban concentrados en neutralizar.
En otras calles, a la lejanía se escuchaba los vehículos dirigiéndose hacia donde nos movíamos.
—¿Hacía donde están yendo? —Pregunto uno de los tantos escoltados del departamento.
—Parece que aún no dejan de mandar refuerzos, todavía hay un lugar que conecta con la base, seguro que no habrá problemas. —Respondió Oxana.
—¡Nos dijiste que era seguro!
—¡Y lo es! Pero también necesitamos gente para defenderla.
—¡¿Qué diferencia hay entre quedarnos atrás o seguirte?! —Inquirió a los gritos.
—¡Escucha! —Oxana se detuvo y se dio la vuelta para hablar cara a cara con aquella persona que lo desafiaba—. ¿Quieres saber qué diferencia hay? Te van a encerrar junto a tus amigos o tu familiares y van apalearlos en el suelo en frente tuyo si llegan a tener una sospecha de que eres un criminal, ¿Entendiste? ¡¿Eh?! ¡¿Fui clara?!
—Yo… Yo no podre luchar, nunca use un arma antes. —Respondió con voz trémula.
—¡Es ahora o nunca! No es tiempo para hablar sino de actuar. —Exclama otro rebelde que se acerca para apoyar el replicato de Oxana.
Los del fondo seguían avanzando como una señal de que entendían la gravedad de la situación y también la falta de opciones.
Tenía preguntas para hacerle, estaba irreconocible ahora. Aunque obviamente no se abriría conmigo, no en ese momento.
Solo tuve una pregunta, así que me puse a su lado.
—Encontré a Mike antes de su intervalo oscuro, me hablo de «Augurio», pero no sé qué es con exactitud.
—¿No te suena de nada? Es la base rebelde de Ciudad diez, me dijo dónde estaba, pero... —Se acerca a mi oído y me susurra—. No me dejaron entrar como a otros que habían llegado antes. Me mandaron junto a otros a buscar más personas, no me atreví a desafiarlos, no como esta gente hace ahora.
—¡La suerte de todos esta por cambiar! —Respondí en voz alta, contestando a lo de Oxana y al mismo tiempo para que no levantaran sospechas.
—Por eso es Augurio, está en nuestras manos en hacer algo bueno de él. —Expreso un rebelde en un intento de levantar la moral—. ¡Somos mayoría! ¡No podrán abatirnos!
No puedo hablar por todos, pero parecía haber funcionado.
Llegamos a lo que los humanos llaman «universidad de ciencias exactas» que parecía estar abandonada por fuera, pero era donde protección civil estaba tomando posición, así que eso era solo una fachada, quién sabía lo que se encontraba allí adentro aparte de una vieja gloria humana.
Estaban todas las entradas cerradas y Oxana golpeaba las puertas.
—¡Acaban de romper una pared para entrar a la biblioteca, intenten ir por detrás de ellos! —Dijo una voz detrás de la entrada.
Tuvimos presente la ventaja de flanquear a nuestros enemigos.
—¡Quedense atrás! —Exclamo un rebelde mientras avanzaban los que parecían más experimentados.
Entraron impulsivamente con sed de sangre. Adentro había una innumerable cantidad de protección civil y robosierras. La escaramuza por la libertad se estaba librando y yo no me quedaría atrás.
Empecé atacar desde la distancia mientras los rebeldes tomaban posición.
Una granada rodó hacía mí. Pero un rebelde se lanzó cuerpo a tierra para agarrarla y se la devolvió a protección civil.
Veo al frente, uno salió de adentro y avanzo de forma temeraria.
—¡Vengan! ¡¿No era que tenían ganas de entrar?! ¿¡Eh?! —Bramó Jorge mientras disparaba con un subfusil.
Fue uno por uno a eliminar los restantes mientras que el resto de los de la base mantenía posición.
Solo quedaba el humo de una victoria muy que salió favorable para nosotros, como era de esperar.
—¡Oxana! —Grito Jorge con alegría mientras corría hacia nosotros.
Aunque ella no parecía contenta de verlo.
—¡Faraday! ¡No pensé que volvería a verte! —Ovaciono mientras me abrazaba.
—Jorge parece estar feliz de mi aparición.
—¿Y quién no lo estaría? ¡Mira! ¡Ya no tienes esas cosas de metal encima! Además vi cómo te pusiste a tirar rayos, dios, ¡Hazme acordar de no hacerte enojar nunca!
—Me he mantenido en calma, Jorge.
—Me imagino, pero no era a lo que me refería, era un decir, bueno, no importa, entren, deben estar cansados. Siéntanse bienvenidos en Augurio.