La universidad estaba en mal estado, la pintura de las paredes estaba manchada por la humedad, el calor era insoportable y el bullicio no cesaba nunca.
—Los científicos en la resistencia por lo poco que escuche son como los miembros más importantes, son lideres, supongo que intentan combatir fuego con fuego en el caso de Breen, en especial porque algunos estuvieron durante el incidente de Black Mesa. —Dijo Jorge.
—Escuche lo mismo, deben ser personas inteligentes, pero no sé qué tanto sirvan para liderar una guerrilla. —Respondió Oxana.
—Tal vez sabe como salir de la ciudad, por otra parte, ¿Cómo llegaste alcanzarnos? —Me pregunto Jorge.
—Me desperté en una especie de interrogatorio u algo así, me escapé y los fui a buscarlos, encontré a Oxana de pura casualidad y luego la seguí a este lugar.
—Pero nos tuvieron encerrados ayer y recién hoy escapamos, ¿Estuviste noqueado un día entero? Parece que fuiste el que peor la paso cuando nos arrestaron o lo que sea que haya sido eso de la cuarentena forzada.
—He perdido la noción del tiempo, perdóname si no puedo explicarme de mejor manera que lo que viví, no soy una fuente confiable.
—Para un poco, no te sientas tan mal Faraday, ¡Lo único que tienes que lamentarte es que te perdiste lo que hizo Mike! —Dijo Jorge con alegría.
»Tendrías que haberlo visto con tus propios ojos, nos pusieron en una celda de confinamiento, Mike se sacó algo que tenía guardado en los pantalones, no tenía idea de lo que era, pero la barrera se desactivo y escapamos, me dijo que hace tiempo venía trabajando para los rebeldes y que sabía de un lugar donde podíamos refugiarnos.
»Fue glorioso, no lo imaginaba así, espero que llegue alcanzarnos, dijo que iba a ver si podía robar equipamiento antes de seguirnos el paso, pero creo que anda teniendo complicaciones. Además, había dicho que no habían vigilancia, pero este lugar está siendo asediado constantemente, pero creo que no saben lo que hay debajo, sino sería mucho peor.
Oxana apretó el entrecejo.
Pensaba que ya sabía.
—Mike no contara la misma historia que nosotros.
—¿Qué? —Sus ojos se abrieron más y más al comprender la situación—. ¿Murió? ¿Lo viste? ¡¿Por qué no me lo dijeron antes?!
—¡Claro que murió! —Contesto Oxana enfadada—. Te fuiste corriendo y nos dejaste atrás, ¡Por eso no lo viste!
Se queda boquiabierto y petrificado al oír nuestras palabras.
—Tengo tantas cosas en la cabeza ahora mismo… No debí tratarlo así todo este tiempo…
—Lamentaciones tardías no tienen sentido. —Dije para consolarlo, pero también para intentar no contradecir los sentimientos de Oxana.
—Tal vez no, pero es imposible no hacerlo. Todos salieron corriendo, pero no es excusa, debí quedarme con ustedes, perdón Oxana, sé que no es a ti al que me tengo que disculpar, pero… No sé qué decir.
—¿Sabes qué? No importa, no hubieras podido hacer nada, es solo que… Ya esta, olvídalo. —Comunico Oxana, indecisa con sus emociones—. No lo hiciste de malo, te entiendo, nada más no vuelvas hablarme de esto.
—Está bien. —Respiro profundo y me miro—. ¿Les molesta si continuamos con la idea de hablar con el doctor? ¿O tienen algo distinto en mente?
—Si es importante… —Opino Oxana.
«Oh señor, salva mi pecadora alma.»
Llegaba a oír que alguien cantaba, pero había demasiado ruido para saber de dónde provenía. Seguía a Jorge junto a Oxana mientras nos abríamos paso entre las miles de personas que habían aquí adentro.
«Del castigo local.»
Veía gente recibiendo tratamientos en las aulas, a la par que otros llegaban con un herido en brazos.
«De la zona alejada.»
Veía mesas con cuerpos y equipamiento de protección civil.
«De ser cacheado.»
En otras mesas ponían lo que ya estaba listo para ser utilizado, como lo era una pila de armas de fuego.
«De la valla alta.»
Personas sentadas en el suelo que me veían con una mirada vacía.
«Del demonio o del dueño del demonio.»
Cuando cruce la otra ala de la facultad ya no escuchaba a la persona cantando, pero lo poco que oí se me grabo en mi mente.
«De las pequeñas raciones.»
Oxana puso sus manos en mi hombro y en el de Jorge.
—¿Me disculpan? No puedo quedarme mirando, no seré medica pero tengo conocimientos de primeros auxilios, voy a ver si aceptan mi ayuda.
—Haces bien en ayudar. —Respondió Jorge en forma seca y vacía.
Oxana se va por donde vinimos.
—No creo que me vaya a perdonar… Intentare arreglar las cosas, tengo que hacerlo.
Llegamos a un lugar donde hacían fila para hablar con una especie de sub-lider, en su interior se podía ver múltiples personas leyendo y escribiendo distintos informes.
Me puse contra la pared y me senté, mientras escuchaba lo que las voces decían, intentando entender el ruido que había.
Vi dos mujeres humanas hablando.
—¿Has oído la transmisión?
—No, ¿Qué dijeron? ¿Va a reanudar la reubicación?
—Ese hijo de puta de Eli Vance... Nos dijo que echamos todo a perder ese operativo, como si fuera culpa nuestra que no todos pudieran ser evacuados de la ciudad, como si esperaban que todos fueran pacientes.
—Él no tiene la información que tiene aquí, estábamos siendo sutiles hasta ahora, si le explicáramos lo que ocurrió capaz entendería, la cuarentena complico todo, eso fue lo que lo echó a perder, pero no lo sabe.
—¡No, claro que no sabe nada! Esta en alguna base rebelde con todos los recursos que nosotros no disponemos, diciéndonos que salgamos de uno en uno para no levantar sospechas como si eso fuera fácil.
—He oído el rumor de que estará o estuvo de reconocimiento en ciudad diecisiete.
—¿Ciudad diecisiete? ¡Lo atraparían en cuestión de minutos! No tiene sentido, deja de creerte todo lo que escuchas.
La humana sacudió la cabeza de izquierda y derecha y me miro a mí por unos segundos.
—¡¿Y tú que miras?! Bicho.