Half-Life: Amperio

Episodio 12 – Búsqueda del conocimiento

Bajamos las escaleras hacía el sótano, el lugar estaba repleto de artefactos con propósitos científicos.

—Que mal que no pude llevarme esos puntitos negros que había encontrado. —Me susurro Jorge luego de silbar.

Vimos la silueta de una persona de espaldas, con bata de laboratorio, pelo canoso y desarreglado, viendo múltiples papeles sobre la mesa, mientras que al frente, tenía más afiches sujetados en la pared con notas de distintos animales que arribaron a la tierra desde Xen, y algunas otras que no he visto con mis propios ojos, aunque me resulten familiares de alguna forma. Todas unidas con notas y flechas, signos de pregunta y presunta evolución o mutación como era el caso de las variantes de los headcrabs.

—¿Doctor? —Pregunta Jorge.

No responde, parecía concentrado.

—¿Doctor… Rosenberg?

Lentamente se dio vuelta y nos miró con sus ojos cuyos parpados estaban llenos de ojeras.

—No importa cuánto tiempo pase, siempre detestare que me llamen así. Solo díganme Ross. —Voltea su cabeza y me inspecciona de pies a cabeza con la mirada—. Pensé que los Vortigaunts ya se habían ido.

—No estaba al tanto de que no estaban. —Respondí con incertidumbre.

—Habíamos pedido a varios de la resistencia que traigan a todos los Vortigaunts que pudieran, hay un grupo de los tuyos que requerían de apoyo, pensábamos que trabajaban para nosotros, pero desde que estalló el conflicto han estado desaparecidos. Tal vez sepas donde están, al fin y al cabo… tienen telepatía, ¿Verdad?

—Eso es un rasgo que no he podido entrenar bien.

—Eso es nuevo. Bueno, seguramente siguen en la ciudad, a menos que puedan teletransportarse por arte de magia, no van a tener lugar por donde irse.

—Eso es lo que iba a preguntar justamente, ¿No hay manera de salir? —Consulto Jorge.

—Imposible. La situación ha escalado a tal nivel que ya están desplegando los synths antes de lo que creíamos. —Se volvió a dar vuelta y empezó a correr los papeles de mala gana—. Maldición, cuando crees que sabes lo que harán, cambian de táctica, como si tuvieran un mazo repleto de comodines. —Informo en voz baja.

—Perdón, pero… ¿Synths? —Dijo Jorge confundido por ese término.

—Solo digamos que los metropolicías no fueron los primeros en ser modificados. —Suspiro Rosenberg—. Por lo que me informaron, las descripciones coinciden con los houndeyes, no los vi desde el incidente, así que no sé qué tanto habrán cambiado, mantengan las distancias y no dejen que «estallen».

—¡Oh! ¡Creo que sé a cuál se refiere! —Respondió Jorge con una sonrisa fanfarrona que se le dibuja al instante—. ¿Qué? ¿Por qué me miran así? ¡Son unos perros de tres patas amarillos con mil ojos de cara!

—No, por nada, solo que una cosa es verlos como una criatura salvaje y otra en los oscuros pasillos de… Bueno, no importa. La cosa es que, si están siendo utilizados de alguna manera, no sean exactamente iguales a que los recuerdan a los que vieron por primera vez.

—Retomando lo de antes, ¿Hay algo que podamos hacer?

—Ahora han retrocedido, pero protección civil sigue siendo un dolor de cabeza, así que vamos a contratacar ahora que están debilitados y ya hemos reclutado y armado a más personas para la revolución, no sé si quieren quedarse hacer guardia o ayudar a los que lo necesiten. No hay problema, aportan de ambas formas.

—Creo que no me entendió la pregunta, veo los objetivos de la resistencia, pero no sé si pueda aportar algo a la lucha, dime una forma de escapar por más difícil que sea, guiare a los que tienen la misma intención.

—No, no hay escape hasta que solucionemos esta situación.

—¿Nada? ¿Coches? ¿Trenes? ¿Túneles? ¡Algo tiene que haber!

Rosenberg se acercó a Jorge con una mirada vacía mientras le ponía las manos en sus hombros;

—Intenta escapar ahora y te arrepentirás el resto de tu vida, con suerte lo seguirás haciendo hasta que te des cuenta que no hay lugar seguro y que te toca luchar. —Rosenberg marco con un dedo la palma de su mano, graficando lo planteado—. Recién ahí, si lo haces bien, podrás moverte sabiendo que hiciste lo correcto.

»¿Lo entiendes? Y ahora te pregunto si de verdad entiendes lo que te digo.

—Sí, lo entiendo. —Contesto Jorge desconcertado.

—En cuanto a ti; —Me dijo Ross—. No sé con certeza que buscan tu gente, pero si es algo que resulta beneficioso para la resistencia por mí ayúdalos.

—Oye, he decidido en ver que hacer por ustedes, me convenciste, solo quería saber si Oxana podía ir con nosotros.

—No recuerdo el nombre de todos, pero tampoco me suena de algo el suyo, supongo que si se conocen trabajaran mejor juntos, busquen lugares que les sean familiares si creen que pueden ayudar y si otros rebeldes requieren de apoyo, se lo dan.

—Entendido, genial.

—Por cierto, ¿Cuál es tu nombre?

—Jorge.

—Ah… Tú nombre si me suena.

—¿En serio? ¿De dónde?

—Nada, me parecía que se trataba de ti, había escuchado comentarios, aquí, en la base. —Respondió el doctor con su tono monótono.

—¿Qué comentarios?

El Doctor Rosenberg mira su reloj.

—Ahora hay más gente que necesita consultarme o informarme sobre la situación, salgan ahí y den lo mejor de ustedes, les deseo la mejor de las suertes.

Nos fuimos de ese lugar mientras Jorge se veía pensativo.

Jorge levanto su dedo índice y se dio pequeños golpes en el mentón.

—O… Tal vez no es que buscan igualar a Breen, sino que buscan demostrar que pueden arreglar algo… ¿Por qué no se me ocurrió decirle nada cuando estábamos ahí? Estoy hecho un idiota últimamente. Si lo vuelvo a ver, intentare consolarlo, parece un buen hombre.



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En el texto hay: invasión alienígena, vortigaunt, half-life

Editado: 08.01.2026

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