Half-Life: Amperio

Episodio 14 – Residuos Peligrosos

Llegamos a un lugar bastante oscuro, con paredes de metal sucias y oxida dadas, con múltiples pasarelas industriales como ya estábamos viendo antes de irnos.

—¿Esto es una planta de residuos? ¿Cómo llegamos aquí? —Cuestiono Jorge.

—Creo que no necesito explicar por qué ambos lugares están adheridos. —Respondió Oxana.

Este lugar sí que no mostraba interés por los combines, pues era fácil moverse por su interior y no parecía tener nada de valor.

Pero pronto veríamos de la peor manera posible que este lugar estaba abandonado.

Un headcrab cayó a unos pocos centímetros de Jorge el cual esquivo por mera suerte y Oxana pudo lidiar con facilidad.

—Uy, ¿De donde salió? —Jorge vio hacía arriba—. Oh, posiblemente de los bordes del techo, las vigas o como se llamen, cuidado con la cabeza.

Ese consejo que nos dio fue vital, pues también encontramos bernacles que acechaban en los lugares más húmedos y oscuros.

Yo optaba por esquivarlos, pero Jorge y Oxana agarraban cualquier objeto que veían en caso de necesitar distraerlos con algo.

Nos topamos con un cadáver que estaba dentro de una especie de oficina del lugar, que parecía vestir de rebelde.

Oxana se acerco a verlo ya que el torso para arriba estaba detrás de un escritorio, cuando ella se puso cerca fue cuando vio que sus garras empezaban a moverse por su cuenta para ponerse de pie, el susto fue tal que se alejó arrastrándose.

Jorge intento disparar, pero no tenía más balas.

—¡¿Pero qué mierda?! —Grito mientras cambiaba de cargador.

El zombi se puso de pie revelando su nueva boca que portaba en el torso.

Esta vez me hice cargo yo, le di con un rayo que pese a que la criatura reacciono con un gruñido ensordecido por el cangrejo que portaba, luego de un segundo volvió avanzar hacía nosotros.

Empecé atacarlo cuerpo a cuerpo, confiado de que tendría la resistencia común de un humano.

El zombi levanto sus dos brazos hacía arriba y aunque no me llego a cortar con sus zarpas, el impacto fue doloroso al punto que me hizo arrodillarme, parecía que ahora revivido tenía fuerza metahumana.

—¡Aléjate Faraday! —Ordeno Jorge.

—¡Yo me encargo!

Di un tajo diagonal que desgarro la piel del headcrab y se desprendió moribundo de la cabeza de su huésped quedando boca arriba.

Oxana se agacho lentamente al cadáver, pero evito contacto con su rostro mientras buscaba en los bolsillos del cuerpo, encontrando munición.

Jorge dio dos pasos hacia adelante preparado para actuar por si volvía a levantarse y contrario a Oxana, se lo quedo mirando a su rostro, el cual parecía tener los nervios faciales endurecidos.

—Ufff, uy... —Demostró su asco y pena con una mueca.

—¿Da «mala espina»? —Pregunte.

—Ni que lo digas.

—Ya está, vámonos. —Informo Oxana al terminar de revisar.

Seguimos avanzando y encontramos medio zombi inspeccionando el lugar, aunque tal vez también estuviera tan perdido como nosotros.

—¿Todavía puedes electrocutarlo? —Pregunto Jorge.

De alguna manera el zombi lo escucho, levanto su lomo y se arrastró hacía nosotros.

Respondiendo la duda de Jorge, lo deje frito.

Más headcrabs y zombis salieron desde las sombras y tuvimos que actuar rápidamente.

Tratábamos de posicionarnos en un lugar en el que no nos rodeen, con ruidos por todas direcciones mientras nos lanzaban objetos con gran fuerza, en especial barriles, era hasta abrumador escuchar el eco mientras se acercaban.

Un aullido se hizo oír mientras un grupo de lo que parecían esqueletos con musculo carcomido con headcrab corría por las pasarelas y se lanzaban hacía nosotros.

Por más aterradora que fuera la situación, fuimos fuertes y opusimos resistencia.

Lentamente vi a un zombi con cuatro headcrabs de color negro encima, intento lanzarme uno, pero yo lo detuve en el aire con un rayo.

—Ya quiero largarme de este lugar. —Gruño Jorge mientras gastaba todas las balas del cargador para abatir a ese zombi tan resistente.

Todas las persianas metálicas estaban cerradas y no había energía para abrirlas, aunque intentase, parecía estar en mal estado para poder moverse del suelo.

El sitio era un laberinto, incluso llegamos a encontrar un lugar que estaba repleto de desechos tóxicos y tuve que subir y trepar por una serie de tuberías, teniendo cuidado de no caerme para poder abrir las válvulas y liberar este lugar para que el resto pudiera pasar.

Se podía notar que el lugar tenía uno que otro hueco en el que capaz los headcrabs podían entrar sin problema. Tal vez este lugar era más fácil entrar que salir.

Después de tanto batallar, encontramos un pasillo con unas escaleras que daba con una trampilla que daba con el estacionamiento exterior.

—¡Al fin aire fresco! —Alabo Jorge.

Pese haber estado un buen rato ahí, seguía anocheciendo lentamente, pero ya pronto acabaría, desconociendo en si jugaría a favor o en contra de nuestra situación.



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En el texto hay: invasión alienígena, vortigaunt, half-life

Editado: 08.01.2026

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