Una vez fuera de ese sitio tan claustrofóbico, escuchamos una voz proveniente de una ventana.
En ciertas paredes veo símbolos Ohms, cosa que me da esperanza pese a que a los otros no le den importancia.
—¡Aquí! ¡Vengan! —Grito un hombre a lo lejos.
Nosotros tres nos acercamos a ver y se asoma un miembro de la resistencia por la ventana de un departamento.
—Me alegra de verlos, antes que me digan que no nos conocemos; Lo sé, pero tenía que decirlo.
—¡De tu boca acaba de salir EXACTAMENTE lo que estaba pensando! Nos hacía falta una cara amigable. —Pondero Jorge.
—Se están acercando al puesto de avanzada combine, está ubicado en la misma cuadra de la lejana torre combine, si entramos, lo más factible es que logremos no solo dar un golpe duro, sino robar material suficiente para ganar esta guerra.
—Entonces, ahí iremos. —Contesto Jorge.
—¿Necesitan ayuda ahí dentro? —Pregunto Oxana.
—Para nada, ya estamos vaciando el lugar, ¡Es más! Antes de irse... —El rebelde mira hacia atrás mientras produce algunos gestos a un compañero—. Esto les vendrá bien, ¡Cuidado con la cabeza!
Arroja dos cajas de provisiones, una se rompe al impacto, dándose a ver un par de granadas, balas y un botiquín de primeros auxilios, la otra caja en cambio hace falta pisarla.
Al romperla se ve una especie de gusano alienígena.
—¡¿Qué es esa cosa?! —Grita Oxana con asco.
—Son…
Antes de que explique lo que era, me precipito a sacar esa duda.
—Una larva de hormiga león, tienen propiedades curativas, nos servirá. —Respondí.
—Oh, él sabe, claro que sí, pero lo más importante es que algunos vortigaunts usan una especie de arnés para llevarlos consigo para usarlos cuando lo necesiten, seguro que ya lo sabías, pero como aun no te lo has puesto…
En efecto, no lo sabía.
—Aprecio tu gratitud.
—No me des las gracias a mí, he visto un grupo de cuatro Vortigaunts regalándomelo por si encontraba alguien como tú, tal vez debas juntarte con ellos antes de ir hacía el puesto de avanzada, ¡Pero no se tarden!
El rebelde cerro la ventana y se fue.
—¿No deberíamos preguntarle si deberíamos ir todos juntos? Bah, no importa, tres son multitud, ¿Verdad Faraday? —Consulto Jorge.
—Puede ser. —Dije sin entender el punto de su razonamiento.
Vimos una ancha calle con varios autos estropeados y…
—¿Esas son cien minas o qué? ¡El lugar es un campo minado, no vamos a poder pasar! —Remarco Jorge—. Aunque… El centro comercial está conectado por un pasaje, si entramos y subimos podemos pasar al otro lado y de paso esquivar las minas.
Veo una reja que cierra la entrada, pero esta vez si logro abrirla.
—Gracias Faraday. —Dijo Oxana.
Una vez adentro, Jorge miraba hacía su alrededor, todos los locales estaban vacíos y con las luces apagadas, pero los techos de vidrio servían para iluminar el lugar.
—Bueno, más que un centro comercial, es una galería, no sé cómo será en este país antes de la guerra de las siete horas, pero…
Cuando estábamos por subir por las escaleras eléctricas que se encontraban apagadas, varias tropas de protección de civil rompieron los paneles de vidrio, descendiendo en rapel.
Robosierras y houndeye acudían ayudar a sus dueños.
Rápidamente tomamos posición debajo de las escaleras eléctricas.
Uno de ellos empezó a bajar por las escaleras eléctricas mientras disparaba con su SMG a nuestra cobertura.
Jorge se asomo y logro darle con el subfusil que portaba.
—¡Vengan! —Ordeno Oxana mientras la seguíamos detrás de las columnas.
Algunos disparos lograron darme, pero resistí el dolor.
Las robosierras estaban echándonos chispas al ser destruidos.
Los houndeye avanzaban por los costados, se juntaban y luego iban en manada, no fueron problemas para ninguno de los tres hasta que nos dimos cuenta que había gastado nuestra munición.
—¡Tenemos que recargar! ¡Cubrenos! —Grito Oxana en desesperación.
Pase corriendo a otra columna mientras derribaba a una robosierra a las lejanías, diría que fue por habilidad, pero fue por pura suerte.
Podía escuchar el ruido de las radios, cosa que los delataba su posición, o si habían sido eliminados.
Jorge tiro una granada, acabando con dos de ellos.
Noto que un disparo proviene de arriba, de los vidrios que rompieron.
Me preparo para atacar y le doy a la primera.
Su cuerpo cae e impacta contra el suelo como un muñeco de trapo.
—¡Ahí va otra! —Gruño Jorge tirando su última granada.
Aprovecho para volver a concentrar mis energías con una porra que encontré en uno de ellos y vi que Jorge volvio a esconderse debajo de las escaleras eléctricas, abrió fuego contra uno de las columnas del otro lado.
—¡Ahora o nunca Faraday!
Haciendo caso unisonó a la petición de Jorge, flanquie y acabe con los últimos.
—¿Queda uno más? —Pregunto Oxana.
—Fulminados, todos ellos. —Respondí con celebración.
—Ya nos esta gustando esto, ¿No? —Inquirió Jorge.
—Lo único que no disfruto es del dolor.
—Ah sí, obvio, siempre es mejor disparar que ser disparado.
Utilizo la larva que llevaba conmigo para curar la herida que había recibido recientemente.
Reanudamos nuestro camino, subimos las escaleras y nos dirigimos hacía el pasadillo.
—¿Para ustedes donde llegaremos primero? ¿A ver un grupo de Vortigaunts como menciono aquel tipo o al puesto de avanzada combine? —Pregunto Jorge.
Oxana no decía ni una palabra.
No me daba cuenta que Oxana evitaba hablar con Jorge, sino hubiera intervenido en ese momento, solo que mi cabeza no estaba pensando en eso en aquel momento.
»¿Eh? ¿Qué piensas Oxana?
—Hay que tener esperanza en que va salir bien, sea lo que sea que pase. —Expresó Oxana.
—Bueno, no era la respuesta que esperaba pero… La verdad es que no tengo esperanza, tenemos una… corazonada, que es distinto, la esperanza viene de esperar y eso nos va a matar. —Respondió Jorge.