Entre últimos recuerdos ajenos contemple la figura del hombre libre.
Vi una sombra con partes naranjas, empuñando una herramienta de dolor. Aunque sus iguales no lo vieran como tal.
Una silenciosa máquina de matar, el cual como he dicho antes… Aún esperamos su retorno, pues nos provoca distintas sensaciones al pensar en él.
Pero no era solo eso lo que me inquietaba a mí, sino las respuestas de ser un… Advenedizo, un forastero al nivel del hombre libre.
Lo he notado, sus pensamientos estaban cerrados ante mí, pero sus ojos delataban su alerta, la misma mirada de hostilidad a la que ven al resto de ajenos a la vortesencia…
—¿Dijiste algo? ¿Me estás hablando a mí o estás pensando en voz alta? —Preguntó Jorge confundido.
—No quise inquietarte.
—No, no pasa nada, a veces hago lo mismo, estos lugares me ponen nervioso. Si quieres contarme algo, puedes hacerlo.
Tomamos uno de los viejos atajos de ciudad 10 que ahora habían sido descubiertos, pero que seguían siendo útiles, era un departamento abandonado el cual estaba repleto de soldados combine que andaban registrando el lugar.
En el patio del departamento, permanecíamos en las sombras mientras los abatíamos lo suficientemente rápido para que no se den cuenta de que los golpeo.
Con las armas de Jorge y mi poder entramos sin que nos puedan parar.
Subimos las escaleras para buscar suministros.
A lo lejos, del otro lado del pasillo se oye un ruido proveniente de una de las armas, como si algo se estuviera cargando u algo así.
—¡Abajo! —Exclamo nerviosamente Jorge, el cual se me tiraba encima para irme cuerpo a tierra.
De donde provino el ruido salió una bola de plasma rebotaba contra todas las paredes a una velocidad supersónica mientras no paraban de caer escombros del techo y de la parte superior de las paredes.
Jorge se acercó agachado con su escopeta y su bala dio en todo el pecho soldado que estaba avanzando con cautela.
—Si no lo hubieran visto en su puesto de avanzada me hubiera agarrado por sorpresa, es más, ya sería polvo, o… Seríamos.
Limpiamos el lugar, decidimos ir por las cornisas de los edificios aledaños para poder avanzar sin riesgos de que haya minas explosivas.
—¿Esas son robosierras? —Apunta Jorge a un puñado de robosierras que iban volando juntas—. Creo que toca mostrarme lo que mencionaste cuando salimos del hospital.
Lanzo un rayo en cadena que impacta a todas ellas.
—Guau… Simplemente… Guau…
—Lo sé, me había guardado esta técnica aprendida desde que volví a ver el cielo encima de mí.
—¡Genial! Por cierto, si mal no me equivoco solo los de protección civil cuentan con estos aparatos, no sus soldados. Además que los usan en lugares cerrados, es raro que estén investigando el perímetro, así que deben estar cerca, estate atento.
—Siempre listo.
—Así me gusta. —Contestó con una sonrisa en el rostro y con un tono que demostraba alivio, casi como un suspiro.
Cerca de los departamentos había un hotel a mala muerte, adentro había un grupo de protección civil mandando robosierras por las ventanas para explorar el área, se veían arrinconados y claramente no se esperaban que alguien entrara por los techos.
—Yo por este lado y tú por el otro, ¿Esta bien? —Me susurro Jorge.
Por pasillos diferentes nos encargamos de protección civil, para nuestra mala suerte, no teníamos métodos silenciosos, pero no era problema que supieran que estábamos ahí, dimos el golpe sorpresa que nos garantizaba la victoria.
Discutimos si debíamos dejar las robosierras aquí o destruirlas para que nadie más las use. Al final nos dimos beneficio de la duda por si los rebeldes encontraban este lugar.
Había un portón gigante combine que separaba la base Augurio del resto de la avenida.
—No sé que molesta más, si los campos de fuerza o esas murallas. —Opino Jorge—. ¡Oye! ¿Escuchas eso?
A la lejanía apareció una docena de rebeldes trotando para flanquear este lugar.
Los soldados combines eran la primera línea, mientras protección civil resguardaba en esa muralla.
Uno se asomó de más, con lo que pude impactar con uno de mis rayos.
La balacera se desvió al notar mi presencia, tuve que tomar una posición más agresiva y cargaba contra ellos a cortas distancias, pues me había vuelto prioridad de blanco.
Eso les hubiera dado una ventaja al grupo de rebeldes, si no se hubieran confiado, pues algunos recibieron daño durante este encuentro, no es por orgullo si digo que sin mi hubiéramos tenido muchas bajas.
Despejado el lugar, Jorge vio el panel, se rasco la cabeza y apretó lo que veía hasta que hiciera algo.
Al abrir la enorme puerta combine, Jorge opinó;
—La verdad es que cuesta creer que tienen tanta tecnología para complicarse innecesariamente, una puerta con picaporte sería más fácil, Quiero decir… ¿Cómo hacen si se oxida una parte del mecanismo?
La mayoría del grupo de rebeldes siguió para el otro lado, pues su objetivo no era la base Augurio.
Uno de su grupo se nos sumó.
—Casi llegamos, ¿A qué vienen? ¿Saben qué aquí está la base?
—Por supuesto, tenemos información que dar. —Respondió Jorge.
—Estamos en la misma, yo tengo que informar que…
Su informé se vio interrumpido al llegar al final de una pared que daba bienvenida a una plaza con suficiente espacio para los combines. Un disparo atravesó la cabeza de ese rebelde, cayendo desplomado de espalda, Jorge y yo nos echamos para atrás.
—¡Oh! ¡Mierda! Estamos a una cuadra de llegar a la base Augurio pero hay un francotirador, podríamos ir por esa plaza y… No no, es demasiado riesgoso. ¡Carajo! ¡Estábamos tan cerca! ¿Por donde iremos ahora?
—Ahora que recuerdo, Oxana menciono un lugar que conecta con la base cuando llegábamos a la base Augurio por primera vez, no sé a que se refería.
—Además de las distintas salidas de emergencia y… ¡Las alcantarillas! ¡Faraday! ¡Eres un genio! Recuerdo ver gente saliendo de túneles secretos, pero aparentemente eran peligrosos por la cantidad de criaturas que podían haber ahí abajo, pero es mejor que los combines seguro que lo es.