Finalmente estábamos de nuevo adentro de Augurio, la base se encontraba menos llena y no tan problemática como cuando llegamos por primera vez, debía ser un buen presagio.
Ambos recibimos primeros auxilios y repusimos nuestros suministros, Jorge conversaba con todo el mundo como si fuera amigo de quién veía, su labia había mejorado, obtuvo experiencia relacionándose cada vez más con la resistencia.
Preguntó sobre los explosivos en las cajas de suministros, sobre participar en más expediciones en la ciudad, sobre Xen y otras cosas más que no llegue a oír pues necesitaba buscar alguno de mi especie que estuviera en esta base, recorrí la base con calma, preguntando con amabilidad, no hubo caso, todos ellos se habían ido, yo era el único que quedo en esta zona.
Al cabo de un rato, fui con Jorge a relatar lo sucedido al doctor Rosenberg.
—¿Y tú qué tienes para el doc? —Pregunto Jorge a un rebelde estaba adelante de la fila.
—¿Doc? Ah, Ross, eh, encontré datos de la C-gripe.
—¿C-gripe?
—Sí, es la razón por la que querían ponernos en cuarentena.
—Sí, pero… ¿Ese nombre se lo pusiste tú?
—No, he visto papeles que lo mencionaban así, por los combines, gripe de los combines. —Respondió con un tono tembloroso e indeciso.
—Es que quería decirte que ese nombre era una mierda, pero no sabía si te iba ofender.
—No importa eso, lo que descubrí es que, si bien afecta a personas normales como nosotros, los más perjudicados son los combines, incluyendo protección civil, el… lo cual parece ser los más perjudicados, por eso es… la c-gripe. —Respondió tartamudeando.
—Tiene sentido, no creo que les importe justo ahora nuestra salud porque sí para empezar una cuarentena.
—He visto un soldado combine agonizando y sin marcas de disparos, dos de nuestro grupo enfermaron, no somos inmunes, pero si realmente les afecta más que a nosotros, lo más probable es que dejen de contraatacar.
Jorge solo apretaba el rostro para intentar no opinar.
—Parece que ya es mi turno. —Dijo el rebelde mientras veía a un grupo de cinco saliendo del sótano.
—Oh vaya, parece que ahora estamos solos… Ja, lo digo como si no hubiéramos pateado media ciudad juntos. —Bromeo Jorge como es de costumbre.
»Averigüe más sobre las alcantarillas, solían tener una base rebelde hasta hace unos meses, pero lo encontraron y fueron arrasados, dicen que muchos quisieron ayudar, pero no querían arriesgarlo todo por el tema de las evacuaciones paulatinas que andaban haciendo, así que muchos murieron para hacerle creer a los combines que habían ganado y que ya no habían más rebeldes en esta ciudad.
»Los baldes que veíamos era porque le daban de comer a esas criaturas, los bullsquids, para agarrar por sorpresa a los siguientes exploradores combines, cosa que dio buen resultado aunque cada vez quedaban menos bullsquids. Aunque… De tan solo pensar que los de la resistencia que estaban ahí, fueron dejados a su suerte para que el resto pueda vivir un día más…
—¿Cómo te hace sentir esto?
—Ahora lo veo desde otro punto de vista, entiendo lo que querían hacer, me duele, pero es lo correcto, era para salvar más vidas o para darle un golpe más fuerte cuando nos tocase… «Sublevarnos». Aunque en este momento nada nos detiene para luchar en la buena batalla, ¿Está bien? ¿Faraday? ¿Por ellos? ¿Por los caidos?
—Es el precio que se tiene en cuenta por la libertad, uno por lo que vale la pena luchar.
—Es bueno escucharlo supongo, también pregunte por lo de las cajas, uno se me quedo en shock al mencionarlo, diciendo que un amigo de él tuvo la misma suerte y rompió una caja y le exploto en la cara, ahora está claro que alguien anda dejándonos trampas, pero no parece algo que hagan los combine, ¿Verdad? No es su estilo.
En eso salió el rebelde que estaba adelante nuestro.
—¿Qué tal te fue con el profe? ¿Aprobaste el examen o vas a tener que recursar la materia? —Bromeo Jorge.
El rebelde se lo quedo mirando confundido y levanto las cejas, al entender que era un mal chiste simplemente asintió con la cabeza.
—Dijo que los datos en papel se explicaban mejor que con mis palabras.
—Parece que ya podemos ver a Ross.
Bajamos las escaleras, ahora había dos científicos acompañándolo, no como la última vez.
—Ustedes dos de nuevo, ¿Qué tienen que informar?
—El asedio del puesto de avanzada fue un éxito, esto es lo que me lleve, el resto de información lo repartimos para no perder todo el dosier.
Jorge entrego las transcripciones en papel a Ross.
—Veamos… Número de serie… Ilegible… Próximas fechas de… —Ross se levantó los anteojos, acerco la hoja a su cara y forzó su vista—. ¿Estos son… los próximos trenes? Tenían planeado esperar a que llegara el invierno, hacernos creer que ganamos, sino no me explico porque no mandarían tantas tropas a partir de hoy y mañana para luego parar.
—¿Y qué pinta tiene?
—Esto es… Fascinante, podremos tenderles trampas a los trenes que lleguen o a los que se quieran ir y además garantiza que este lugar será seguro mientras no prueben un arma biológica u algo así. —Ross entrego los datos a uno de sus científicos mientras se acercó a Jorge en signo de aprecio—. Jorge, esta información vale oro, gracias.
—Eres, te quería decir… Denada, yo… —Suspiro Jorge—. Es solo que no sé si haya valido el riesgo, han muerto demasiados y no sé si el resto de información llegue. Incluyendo al informante que andaba de espía entre los soldados combine, lo habían descubierto cuando llegamos, sé que no hay muchos y que es difícil pasar entre sus líneas, lo siento por su perdida.
—Oh. —El tono de Ross vuelve a cambiar a uno más amargado—. Supongo que no todo son buenas noticias, una victoria pírrica como me temía, habrá que hacer que valga.
—No se ponga así, no fue nuestra culpa, hicimos todo lo humanamente posible para salvarlo, algo debió salir mal en su plan si es que había uno.