Halia

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Después de esa noche me daba miedo ir a mi habitación a dormir, no había mencionado nada a nadie, Andrea es de las que se fue a pasar las fiestas con su familia, Mónica no se veía por ningún lado, suponiendo que ella tampoco estaba aquí, me la pasaba en el patio central, pintando y sientiendo como cada día se intensificaba la nieve a mi alrededor, las sesiones con el Dr., habían sido pausadas porque él tambien tenía sus vacaciones aunque en ocasiones lo encontraba observandome mientras yo pintaba sobre mi lienso.

Mis pinturas ya no eran paisajes y flores o copos de nieve, ahora era oscuridad y ramas de arboles sin hojas, colores rojos y caras tristes.
No era que me sintiera triste pero sentía pena por esos cuerpos que vi alla abajo, quien sabe cuanto tiempo tenían ahí.
Me sorprendí a mí misma haciendo un boceto sin mucha forma de aquella cruz de cuerpos que vi, solo que en vez de personas, dibujaba la forma de cuervos, dejando mi mano moverse sola, sintiendo el frío en todo mi cuerpo y tarareando una canción por lo bajo, sentí una mano fría detenerme de mi boceto negro haciéndome girar a verle.

Sus ojos me asustaron un poco al ver su miedo en ellos.

-¿Qué sucede?
Pregunto preocupada a la enfermera que comienza a tomar mis pinturas y pintar con colores vibrantes el boceto que tenía hecho.

Mi enojo crece y le aviento molesta.

-¡Deja mis cosas en paz! ¿Quién te da el derecho de hacer semejante estupidez?
El enojo hace que se me quite el frío de una y ella agarra mi lienso y camina muy rápido hacia dentro.

La sigo a través de los pasillos y llegamos a un pasillo al que nunca había venido porque es donde duermen las enfermeras, abre una puerta y entra, entro detrás de ella y cierro la puerta. Ella pronto abre un cajón de su mesita de noche y comienza a romper mi lienso, haciendo que me exalte.

-¡¿Pero qué te pasa?! ¡Es mi lienzo deja de romperlo loca!
Camino directo a ella intentando quitarle la pequeña navaja que tiene en sus manos.

Después de forcejear y que hubiera roto mi lienzo, dejando retazos negros de tela, guarda su navaja y me ve seriamente.

-¿En donde viste eso Halia?
Pregunta y camina hacia la puerta poniéndole seguro.

-¿Qué te importa? La que debería de estar haciendo las preguntas aquí soy yo, así que comienza a explicarte, ese lienzo era mío, no tenías derecho de hacer lo que hiciste.

La molestia en mi voz se notaba pero no me importaba a este punto que agarren mis cosas sin permiso me enoja pero que de una las rompan, ya es cruzar la línea.

-Tengo todo el derecho señorita, y sí me importa, eso que dibujaste no es algo bueno, así que dime donde lo viste.
Su voz suena autoritaria pero mi coraje no me deja creer lo que dijo, es mí lienzo.

-No te lo diré hasta que me expliques por qué eres tan loca y rompiste algo que no es tuyo. Está bien que mi listón negro no haya sido retirado pero no es para que me des este trato así que explicate o tendré que buscar a Beatriz y contarle lo que hiciste.
Sentencié y me crucé de brazos.

-Suerte con ello jovencita, porque Beatriz no la vemos ni nosotras.
Ríe.

-Me importa un carajo, te reportaré.
Levanto una ceja y comienzo a mover el pie nerviosamente cuando ella se relaja.

-Mejor escuchame primero.

Me quedo en silencio unos segundos.

-Habla.
Digo secamente y me siento sobre su cama y retazos rotos de lo que era mi pintura.

-Tú sabes que aquí es un lugar religioso, y ese símbolo que acabas de dibujar significa algo muy peligroso y malvado, si alguien mas te hubiera visto dibujando eso, Beatriz sería el menor de tus problemas.

-¿Por....

La puerta es tocada tres veces y la enfermera me hace la señal de que guarde silencio y así hago.
Abre la puerta de manera en que yo no me alcance a ver y recibe una orden de alguien a quien no alcanzo a ver, de pronto cierra la puerta y vuelve a hacer la señal de que guarde silencio y después de unos segundos se acerca a mí.

-Tienes que irte Halia, sino quieres problemas, no menciones lo que pasó, no vuelvas a dibujar ni hablar con nadie sobre ese símbolo, si quieres saber mas, debes investigar por ti misma, ahora vete -me hace señal de que me ponga de pie y poco a poco me empuja a la salida- ten mucho cuidado niña, no todos aquí son como yo.

Y con eso me empuja fuera de su habitación, dejándome con mas dudas de nuevo, camino de nuevo al patio central y ya están recogidas mis cosas de pintura así que en un arranque de locura se me ocurre que llegando la noche iré con el Dr. Prakash a preguntarle algunas cosas.
 

La noche llegó y con ello la misma rutina, tomé mis medicamentos el cual sigue siendo el mismo, con el calmante extra que no me han quitado, pero gracias a ello ya no he tenido ataques de pánico.

Espero un momento y me pongo la gabardina para salir a los helados pasillos, camino tranquolamente sabiendo que en vacaciones Beatriz no ronda los pasillos, cuando paso por el patio central veo como una tormenta de nieve se intensifica dejando el pasto casi imperceptible, me tomo un momento para observar cada circulito blanco que baja con tanta tranquilidad, mi mente se relaja al sentir un copo de nieve caer sobre mi mano, lo toco con la otra viendo como se desbarató.

Este tiempo del año es uno de mis favoritos, la nieve siempre acompaña a buenos recuerdos. Estaba en mi momento de trance hasta que recordé por qué estaba fuera asi que me dirigí al lugar.





 

Dr. Prakash

El silencio de la noche me embriaga, el frío hace que mi oficina se sienta mas cómoda y el café sepa mas reconfortante, mis dedos duelen al teclear otra de las cartas, pero eso no me detiene a seguir en lo mío mientras mis lentes de deslizan poco a poco por mi nariz mi espalda duele.

Unos golpes en la puerta me soprendieron e hicieron que me equivocara de letra, algo que me enfada muchísimo.




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