Me escondí tras de un árbol cuando el hombre se detuvo frente a una cueva, el entro a la cueva y yo, con cautela de que mis botas no emitieran ni el más minúsculo ruido sobre la tierra mojada, lo seguí.
La cueva era más grande de lo que aparentaba por dentro, el agua de la lluvia caía como gotas a traves de la entrada; Por dentro tenía estalactitas que se asemejaban dientes, tan afilados como los de un lobo. Curiosamente el lugar estaba más iluminado de lo que se intuye por fuera, pero aun parecía una prisión de la que era difícil escapar sin una paliza de por medio; Se olía la humedad, la tierra y... ¿carne podrida?
Me escondí detrás de unas rocas. Mis ojos se abrieron con espanto al enfocar más al fondo en aquel lugar: Ese hombre despreciable no solo había traído a ese niño (que resulto ser una niña) sino que tenía otros chicos aquí, eran 8, que debían tener menos de 17 años. Sostuve aún más fuerte mi hacha contra mi pecho, tan fuerte que creo que la podía romper ¡Desgraciado! Cuando acabe contigo desearas nunca haber pisado este mundo.
Al ver que estaba de espaldas, me acerque, vi las miradas en aquellos chicos, me rogaban que lo acabara, les hice un gesto con la cabeza para que voltearan y no vieran, lo hicieron, alce mi hacha sobre él. No basto más de un tajo para que su cabeza saliera volando en dirección contraria a los chicos. El cuerpo cayó al suelo salpicando consigo una gran cantidad de sangre. Me salpico la cara, parte de mi camisa y mi chaqueta.
Camine hacia los chicos, uno por uno les quite las mordazas y las cuerdas que los ataban de manos y piernas. Cuando estaba desatando las manos a la última vi pánico en sus ojos – ¡Detrás de ti, cuidado! -- me giré apresuradamente para ver que ocurría y lo vi... Aquel hombre se estaba regenerando. De su cuello antes cortado brotaron hilos de carne que se unían a la cabeza atrayéndola más y más hacia él.
Por un momento creí que esto era parte de una pesadilla,, trate de patear la cabeza a un lado, pero esta quedo suspensa en el aire por los hilos; Cuando la cabeza por fin se unió con el cuerpo, se levantó de una forma en que escuchamos el crujir de sus huesos – han pasado varios años desde que alguien me pudo cortar la cabeza --- se giró hacia nosotros, me puse enfrente de los chicos con los brazos extendidos – fue divertido --- Su cuerpo comenzó a deformarse comenzando por sus ojos los cuales se asomaban más allá de las cuencas, su boca se desgarro hasta las mejillas, para luego los pedazos de la parte inferior unirse a la parte superior dejando espacios que hacían parecer su sonrisa como si estuviera cosida, me dieron nauseas en ese momento. Extendió su brazo hacia delante, haciendo que una astilla de hueso saliera de su muñeca, poco a poco hasta tener una especie de guadaña empapada en sangre – ¿Qué tal si nos divertimos un poco, no creen?
--Lo mismo opino yo--- me abalance antes de que el pudiera hacer algo, mi hacha dio golpe seco a la guadaña antes de romperse en mil pedazos. No lo podía creer, el monstruo no me dio tiempo a respirar cuando me lanzo hacia la pared de un solo golpe. Escupí un poco sangre, me levanté enseguida, pero me empezaron a doler las costillas. No tengo tiempo de descansar, tengo que salvar a esta gente -- ¡váyanse de aquí Ya!
Todos salieron corriendo del lugar sin mirar atrás. Nos quedamos el monstruo y yo mirándonos cara a cara – parece que solo quedamos tú y yo – le dije tratando de sonar valiente, pero se notaba que estaba sudando del pánico.
-- ¿Tú y yo? ¿acaso te olvidaste de ella? --- me señalo con la mano esquelética a la chica de antes la cual estaba tratando de desatarse las piernas ¡maldición! Había olvidado desatárselas cuando vi al monstruo ¿qué hago? ¿qué hago? Analicé un poco la cueva, cuando vi las estalactitas. Corrí hacia las estalactitas, el monstruo me siguió, trato de darme un tajo, pero me deslice entre las estalactitas, el tajo las corto, tome una de ellas en el aire y se logre clavársela en el cuello. La sangre chorreo, pero no le hizo efecto alguno, ya que solo rompió la roca al clavársela, el monstruo esta vez me lanzo contra la pared cerca de la chica, no sin antes sus garras me cortasen en el abdomen.
Me arrastre hacia la chica; Mi boca estaba llena de sangre, mis costillas estaban destrozadas y el corte en mi abdomen era profundo. Llegué hasta la chica, el monstruo se estaba acercando, me puse a desatar las piernas de ella – el collar --- me dijo ella.
--¿Que?
Se arranco el collar que tenía y me lo entrego – Lanza este collar lejos de aquí. Confía en mí.
No sabía si hacerlo o no, pero ¿que tenía por perder? Tomé el collar y lo lancé ese collar hacia la izquierda con toda la fuerza que me quedaba. El monstruo detuvo su paso hacia nosotras y se fue en dirección hacia el collar.
Sin esperar a que volviera desate a la chica, ella me ayudo a levantarme, me apoye en su hombro y como pudimos logramos salir de allí; El clima estaba más soleado que cuando entre a la cueva. Cuando las 2 supimos que estábamos lo suficientemente lejos de esa cueva nos detuvimos a tomar aire debajo de la cálida sombra de un árbol, me recosté con cuidado al lado de un árbol apoyando mi cabeza contra la corteza, no aguantaba el dolor que invadía mi cuerpo, di un alarido y al instante la chica se preocupó – ¿estas bien? ¿Te duele algo?
-- Viviré, eso es algo, pero ¿Como supiste que lanzar ese collar serviría?
-- No lo sabía si serviría-- me dijo ella
-- ¿Y por qué me hiciste tirárselo?
-- Es porque leo mucho folklore y se dice que a los cambia formas les gusta demasiado el oro. No sabía si era verdad o no.
-- Agradezco que sea verdad.
Quedamos en un silencio incomodo un rato hasta que ella lo rompió – Soy Luisa Miranda, pero me puedes decir Lumi –- a pesar de parecer mayor que yo, sonaba como alguien menor – Soy rosaroja, me puedes llamar rosa.
-- Es un nombre un poco extraño, pero suena lindo, como de un cuento de hadas --- Me dio una sonrisa. No sé cómo después de lo que vimos, ella todavía podía sonreír