Hansel y Rosaroja

Capitulo IX

Perspectiva de Hansel

El ardor en mi cuerpo había pasado de dolor extremo a un dolor llevable cuando Rosa y Luisa se alejaban de nosotros.

Jack tenía mi brazo apoyado en su hombro mientras caminábamos, me lleve la mano en la cabeza. Me dolía un montón; Mis piernas sentían débiles y mis ojos luchaban por estar abiertos.

Varios estudiantes habían llegado hasta donde estábamos nosotros.

-- ¿Que acaba de suceder? --- pregunto un maestro que avanzaba ante los alumnos -- ¿Están bien?

-- Si. Señor. Solo se incendió. Sin más --- mintió Jack --- Seguro fue por el calor. pero el necesita ir a la enfermería. Ahora --- me señalo.

El avanzo a paso firme entre la multitud.

Logramos entrar a la escuela. Los pasillos antes cálidos y llenos de estudiantes. Ahora están fríos y desolados; Las voces de todos afuera se podían escuchar incluso aquí adentro.

Mientras caminábamos sentí nauseas repentinas

– ¿Te puedes detener aquí? Por favor — le pregunte.

Nos detuvimos. Quite mi brazo de su hombro y lo estire un poco.

Me lleve la mano a la boca. Ya no podía contenerlo; busqué un bote de basura con la mirada, corrí hasta el más cercano y vomité allí.

Cuando por fin termine, me limpie la boca con la mano; Jack se paró junto a mí.

-- ¿Están bien? ¿Necesitas algo?

-- ¿más o menos? Necesito mi... ---. Busco en mis bolsillos, saco el frasco de insulina que tenía ---... Insulina. Voy al baño.

Llegamos hasta la entrada del baño de chicos.

-- Ya vuelvo ¿ok?

-- Ok. Yo te espero aquí afuera.

Al entrar al baño, pasé a uno de los cubículos, me senté sobre la tapa del retrete.

Saque una jeringa de mi bolsillo derecho, me levanto el pantalón, injerto la jeringa en el frasco de insulina y tomando una bocanada de aire me la inyecto ¿ya dije lo mucho que dolía? Pues por alguna razón duele más que antes ¿será por lo de las marcas?

¿No sé por qué siento como si me faltara insulina?

Desecho la jeringa en la basura, y cuando iba a salir del cubículo, siento como una pequeña masa viscosa cae sobre mi hombro. Estaba empapada en sangre y olía a carne podrida.

Alzo la mirada y veo como más de estas caen de la reja de ventilación sobre mí.

– ay. Dios — exclamo.

Mi cabello, cara, y ropa estaban cubiertas de sangre y carne.

-- Que asco --- dije ---¿qué demonios es esto?

Sali del cubículo, agarre algunas servilletas, me las pase fuertemente por la cara y la ropa. Una, dos, tres, cuatro servilletas y no parecía salirse la sangre.

De repente. Sentí como algo toco mi tobillo. Bajé la mirada, era una mano esquelética que se aferraba con fuerza, clavando sus uñas en mi piel; En ese momento solté un grito enorme.

Jack abrió la puerta, alarmado por lo sucedido --- ¿Que paso? -- grito él --- ¿por qué estas cubierto de sangre?

-- Ayúdame, por favor --- dije

-- ¿pero que paso?... sabes qué. Mejor me dices después; déjame buscarte algo para limpiarte.

-- ¿Que? ¿no ves la mano en mi tobillo? --- señale mientras forcejeaba con esta última.

-- ¿Ok? ¿tengo que preocuparme de que haya un asesinato aquí?

Ignoré lo que me dijo y seguí forcejeando más fuerte, pero la mano no me quería dejar. Alcé la mirada y vi como esos pedazos de carne se juntaban en una masa sin forma.

Trague saliva -- ¿Creo que volveré a vomitar?

-- Lo entiendo. Esa sangre debe ser asquerosa --- puso una mueca de asco --- solo deja que...

Antes de que el pudiera terminar, un tentáculo salió de esa masa, se clavó en su hombro y se retiró soltando pedazos de piel y gotas de sangre. Jack soltó un grito de dolor.

– Ahh... ¡¿qué demonios...?! --- exclamo mientras se puso la mano en el hombro.

Su mirada se fijó en el cubículo. Sus ojos se abrieron de par en par, abrió la boca y la cerró; Señalo lentamente con la otra mano hacia esa dirección.

-- Que.... que... ¿qué demonios...? --- repitió --- ¿y qué es eso? --- señalo a la mano en mi tobillo.

Voltee a ver el cubículo y... No lo pude creer... La masa se expandía; Destruía las paredes de metal mientras avanzaba hacia nosotros.

-- ¡Ayúdame! Por favor --- Le suplique. Parece que eso lo hizo reaccionar porque se apresuró hacia mi posición. Luego, alzo su mano (la del hombro sangrante) y golpeo contra la mano huesuda. Esta última retrocedió y se unió con la masa.

Jack me agarro del brazo -- ¡Corre! --- exclamó.

Jack y yo salimos del baño, y corrimos sin mirar atrás.

-- ¡¿Que es esa cosa?! --- grito él.

-- ¿puedes verlo? --- pregunte. Con más calma de la que pretendía.

--! Pues claro ¡¿cómo no iba a verlo?

Se podía escuchar varios gruñidos y rugidos. <<Esta cerca>> pensé. Y antes de que pudiera pensar otra cosa, escuche un rugido más fuerte.

Busque entre la desesperación y el pánico una puerta abierta.

Cuando de repente Jack me arrastro hacia el salón de música. Entramos y el cerró

Nos tapamos la boca para no hacer ningún ruido.

El salón estaba a oscuras. Ambos estábamos de cuclillas al lado de la puerta, muy cerca el uno del otro, podía sentir su respiración agitada cerca del rostro.

Le hice un gesto para que no hiciera ruido, acerque mi oreja contra la puerta de madera, pude escuchar pasos lentos. Se escuchaban como huesos que golpeaban contra el suelo, muy cerca de nosotros.

– ¿che faccio? ¿che faccio? Non voglio ancora morire. --- Se repetía Jack a sí mismo en italiano en voz baja; Trate de mantenerme calmado, pero admito que en esta situación eso era casi imposible; Sentía como mis piernas se cansaban de estar tanto tiempo de cuclillas.

Se escucharon los pasos esqueléticos justo al lado de la puerta.

Mi mano rozo con la suya, sentí como esta temblaba descontroladamente.

Le aprete la mano lo más fuerte que pude, traté de poner una sonrisa de “tranquilo todo estará bien”, pero estoy seguro de que mi expresión decía “no tenemos esperanza alguna”. Esa es la mejor expresión que podía hacer ante cada golpeteo y arañazo que se escuchaban afuera.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.