Perspectiva de Rosaroja.
Estaba completamente paralizada ante aquel monstruo, estaba hiperventilando demasiado, quería mover mis piernas y salir corriendo de allí. Algo muy cobarde de mi parte, pero no podía hacerlo.
El monstruo avanzaba tambaleándose de un lado al otro, pero con sus ojos clavados fijamente en mí; hasta que por fin se plantó de frente a mí. Él era varios metros más alto que yo. No pude mirarlo a los ojos.
--- Vaya, vaya. Veo que por fin te encontré; Una lástima que no podre matarte ni devorarte yo mismo – dijo con voz rasposa-- ¿Sabes? siempre he querido saber cómo sabe la comida que eligen mis amos para ellos mismo – se lamio los labios.
¿Amos? ¿Esta cosa no trabaja solo? ¿qué más puede haber en este maldito pueblo? ¿duendes? ¿payasos malditos? ¿brujas? ¿fantasmas? Tengo que ver cómo salir de aquí con vida.
Antes de poder reaccionar. Sentí como la mano de ese monstruo me agarraba del abdomen y me levantaba en el aire sin que le costara casi nada. Eso me hizo reaccionar por fin. Trate de zafarme de su agarre, pero él era más fuerte, más poderoso, más...más...él era...imparable. Por un momento deje de resistirme ¿qué más podía hacer yo? No tengo superpoderes extraordinarios, no tengo nada especial. Solo soy una niña asustada tratando de ser una salvadora de otras personas, cuando en realidad ni siquiera pude salvar a mi hermana. Lo siento Blanca, lamento que tengas una hermana débil, que ni siquiera puede salvarse a sí misma.
El monstruo me apretujaba tanto que ya no podía sentir mis brazos. Estaba a punto de desmayarme, pero algo me hizo seguir tratando de querer liberarme, aunque supiera que mis esfuerzos eran inútiles.
De repente escuche un grito que se acercaba hasta nosotros y chocaba con la criatura. Me volví hacia esa dirección y vi que era Lumi. La cual hacia intentos de atacar al monstruo.
--- Ve...ve...vete de...aquí --- trate de decir para que ella se fuera.
Ella se negó y siguió golpeando y pateando al monstruo en el costado, pero el solo se vio con cara de irritación.
--- ¿Sabes? Si no puedo disfrutar asesinándote, por lo menos poder disfrutar torturándola a ella lentamente y también a ese chico de ahí--- dijo el señalando también a Alejandro. Había olvidado que estaba allí, pero por su expresión, pude intuir que estaba totalmente confundido.
--- Q.…que diablos es esa cosa --- dijo Alejandro casi tartamudeando.
Fui arrojada contra las gradas del gimnasio. Me obligué a mí misma para no quedar inconsciente, pero me resultaba difícil. Pude ver borrosamente como el monstruo se acercaba a Lumi. Antes de por fin cerrar los ojos. Luego sentí como mi cuerpo era agitado bruscamente. Abri los ojos de par en par y vi que era Alejandro.
--- Despierta, despierta --- me repetía él.
Yo le detuve --- ¡Ya, ya! Estoy despierta.
El me ayudo a levantarme. Luego apoyé mi brazo sobre su hombro.
Busqué a Lumi con la mirada. Vi como el monstruo la tenía justo como a mí, pero a ella le sujeto una mano y se la apretó con tanta fuerza que dio grito que me recorrió todo el cuerpo y me hizo sentir un gran nudo en el estómago.
--- Tenemos que salir de aquí --- me dijo.
Negue con la cabeza.
--- Entonces ¿qué piensas hacer? Esa cosa nos matara si nos acercamos.
Él tenía razón, pero no podía dejarla aquí. Ella arriesgo su vida por mí. Tengo que hacer algo, pero no sé qué puedo hacer yo en mi estado físico. Fue allí cuando note el arco de Alejandro más una flecha, ambos objetos tirados en el suelo sobre los fragmentos de cristales rotos y se me ocurrió una idea.
--- ¿Tienes algo de plata contigo? --- pregunté.
--- Claro. Tengo esto --- Respondió. Sacó 2 anillos platinados --- ¿para qué los quieres?
--- Ya verás --- le respondí. Para luego soltar mi brazo de su hombro, recoger el arco y flecha, ponerle el arco en las manos mientras yo enroscaba fuertemente uno de los anillos en la punta de la flecha para luego entregársela.
--- Esto servirá --- exclamé. Cuando escapábamos del bosque Lumi me venía contando sobre como son los monstruos como ese y que una de sus debilidades era la plata --- Ahora. Apunta y dispárale a la cabeza --- dije tratando de que las palabras no salieran quebradas.
En ese instante Alejandro inhaló profundo, coloco la flecha en la cuerda tensándola, apunto a la bestia por lo que parecían unos segundos, pero para mí esos segundos le podrían costarle la vida a la chica que se sacrificó por mí.
El por fin disparo.
La flecha recorrió el lugar como si atravesara el aire mismo hasta estar a solo centímetros de la cabeza de ese monstruo. Pero... Logró tomar la flecha.
Instinto o no. Su mano agarro la flecha con una parte del anillo rosándole su cara retorcida. Esbozo una mueca igual de torcida --- ¿Creyeron que podrían matarme solo con un poquito de plata en un estúpido anillo? --- su voz se elevó más mientras estrujaba más el cuerpo de Lumi --- ¿Ustedes? Solo son un par de niños Ilusos que no durarían más que unos cuantos segundos al lado de cualquiera de nosotros.
El apretó más el puño con la flecha y esta se rompió en un montón de pedazos junto a mi esperanza de salvar a Lumi. No había tiempo de disparar otra flecha. El las destruiría todas. Maldición ¿qué hago? ¿qué hago? Que... que...
Lo siguiente que vi fue casi como un pequeño golpe de suerte: El anillo cayó hasta llegar a uno de sus pies. El metal se derritió en su huesudo pie, fusionándose poco con su propia piel y extendiéndose más y más transformándose en metal; El soltó un gran rugido que me hizo estremecer todo el cuerpo.
Por fin soltó a Lumi. Ella cayo en el suelo inconsciente. Me aproxime a socorrerla antes de que ese monstruo fuese a tratar de agárrala otra vez. Alejandro me siguió, ambos levantamos a Lumi por los brazos y la arrastramos apoyándola sobre nuestros hombros. Respiré hondo para ignorar el agotamiento físico que tenía en el cuerpo.