Harvey Valli y los Teddy Bears

Capu - 1 - El abogado de la felpa

Felpathan es la ciudad más ciudad de todas las ciudades y no es porque rebose de ternura, como muchos podrían pensar al escuchar su nombre. No. Felpathan es la ciudad del oso más oso de todos los osos, o sea, yo, Harvey Bear.

Como cada semana, hoy me tocó audiencia. Esta vez debía defender a Blackwood Industries, una empresa forestal acusada de talar árboles pertenecientes a terrenos protegidos por organizaciones ambientalistas. El problema para ellos era bastante sencillo de explicar y, para sus acusadores, bastante sencillo de exagerar. Blackwood Industries tenía los permisos correspondientes y respetaba el período de explotación establecido para esos terrenos. Sobre el papel, no había nada particularmente complicado.

Pero en una sala de audiencias nunca basta con tener la razón. Hay que saber demostrarla y, sobre todo, hay que saber encontrar dónde está la carta que puede hacer caer el argumento de la otra parte. Tomé mi capuchino, acomodé los documentos sobre la mesa y miré al abogado que representaba a los ambientalistas. Sonreí al notar que había algo en su carpeta que no cuadraba.

— Como ves, Blackwood Industries ha estado actuando descriteriada y convenientemente amparada bajo recursos que de legal no tienen nada -dijo Willie Whale.
— Esto no pinta para juicio, estimado -cerré la carpeta y lo miré fijamente-. Si quiere ganar, cuando mucho será una portada en el periódico, pero no llegaremos a la corte.
— ¿Cómo que no?

No iba a necesitar llegar al juicio porque yo no juego con el caso. Juego con la felpa.

— Página treinta y siete de su presentación.

El abogado miró el documento.

— ¿Qué ocurre con ella?
— La declaración de su cliente dice que el contrato fue firmado el doce de marzo pasado y van apenas tres meses desde entonces.

Tomé un sorbo de mi capuchino.

— Si quieren ir a la corte, no van a durar mucho y van a tener que sacar la chequera, porque tendrán que pagar el fondo de compensación por la cancelación del contrato -expliqué-. Además, su asociado es un incompetente. Indicó que el contrato fue firmado el nueve de marzo y ratificado el doce, cuando ambas acciones fueron realizadas el doce ante el Tribunal Ambiental.

Hice una pausa.

— Y yo mismo fui quien asesoró a la empresa en esa instancia.

Willie volvió a mirar la página treinta y siete.

— Eso no cambia que los terrenos estén protegidos.
— No dije que lo cambiara.

Dejé la taza sobre la mesa.

— Lo que cambia es que ustedes están intentando impugnar un contrato basándose en una fecha que no existe.

El silencio de la sala fue suficiente.

— Así que insisto -continué-: si quieren salir en la portada del periódico, no será por «detener la acción descriteriada de una empresa».

Cerré la carpeta.

— Será por haber presentado una demanda que se cae antes de llegar al juicio.

Willie Whale no respondió, no hacía falta. Había encontrado la carta y, cuando encuentras la carta correcta, no necesitas jugar toda la mano. Como pueden ver, no juego con el caso, juego con la felpa.




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