Al cabo de unos años años conocí a alguien. Los primeros tres años fueron maravillosos. Yo seguía siendo esa mujer que se desvive por los mimos y por hacer feliz al otro. Pero el destino me tenía guardada la traición más sucia: me engaño con mi mejor amiga. La persona que dormía conmigo y la que conocía mis secretos se aliaron para romperme. Ahí fue donde se me hizo la grieta en el corazón que lo cambió todo.