Después de dos años sola, rodeada de un buen amigo y no uno cualquiera, sino un amigo de más de 19 años , los dos teníamos cicatrices y heridas sin curar. Lo que empezó como un refugio se convirtió en un amor maravilloso algo bonito pensaba que estaba en el cielo cada mirada me ponía más nerviosa, sus besos me deretia el cuerpo, el corazón se me acelera si noto que esta muy cerca de mi. Vivía en un cuento nunca me habían hecho sentir tan mujer como lo hizo el. Pero no todo era perfecto el mundo era de color y música, con una palabra sabia como llevarte al cielo y al puro infierno. Un bucle donde ya no sé si él paga mis heridas o yo las de él.