Hasta la última curva

6. ¿Y ahora qué?

El martes comenzó antes de que Fran estuviera preparado para afrontarlo.

Había dormido poco y mal. Cada vez que conseguía cerrar los ojos, terminaba despertándose al cabo de un rato, desorientado por unos segundos, hasta recordar dónde estaba y por qué. Ayer debería haber volado a Abu Dabi con Mike y el resto del equipo. A aquellas horas, seguramente ya estarían pensando en el siguiente Gran Premio, en la pista, en los entrenamientos, en todo lo que les esperaba durante la semana. Pero seguían en Yeda. Y mientras el resto del campeonato continuaba avanzando, Emily seguía en aquel hospital.

Mientras se alistaba, se descubrió pensando en algo que hasta entonces había intentado evitar: el accidente ya no era algo que acababa de suceder. Habían pasado casi dos días.

Dos días desde que Emily había salido a la pista y unos pocos segundos habían bastado para cambiarlo todo.

Se quedó quieto un instante antes de salir. Por un momento contempló la posibilidad de quedarse en el hotel y evitar el hospital, pero saber que Emily estaba allí fue suficiente para hacerlo salir.

Mike lo esperaba abajo.

El trayecto transcurrió casi en silencio. Fran observaba distraídamente Yeda por la ventanilla mientras la ciudad seguía con su ritmo habitual: coches, gente entrando y saliendo de los edificios, comercios que comenzaban su jornada.

Era extraño. El mundo continuaba como si nada hubiera ocurrido.

Cuando llegaron al hospital, apenas habían cruzado la entrada cuando vieron a Patrick acercándose desde el otro extremo del pasillo.

—Buenos días —saludó Mike.

—Buenos días.

Patrick estrechó primero la mano de Mike y después la de Fran. El gesto fue el de siempre, pero había algo distinto en él. Su expresión parecía más apagada y hablaba menos de lo habitual. No se detuvo para preguntar cómo estaban ni hizo ningún comentario sobre la noche. Simplemente se quedó allí unos segundos, como si estuviera pensando qué decir y hubiera decidido que no hacía falta añadir nada.

—¿Cómo está Emily? —preguntó Fran.

Patrick lo miró brevemente.

—Bien, dentro de lo que cabe.

La respuesta fue sencilla, pero Fran notó algo en su tono. No supo identificar qué era. Quizá cansancio, quizá preocupación, quizá simplemente el resultado de haber pasado demasiadas horas en aquel hospital.

—Voy a salir un momento. Nos vemos luego —dijo Patrick.

—Está bien.

Patrick se despidió con un gesto de cabeza y continuó hacia la salida. Fran lo siguió con la mirada durante unos segundos.

—Está raro —murmuró.

Mike no respondió inmediatamente.

—Debe haber sido una noche muy larga para él.

Fran asintió, aunque la explicación no terminaba de convencerlo.

Siguieron hasta la sala de espera. Frente a la recepción, vieron al doctor Al-Mansour conversando con la recepcionista. Cuando terminó y se giró, reparó en ellos y se acercó.

—Buenos días.

—Buenos días, doctor —respondió Mike.

Fran apenas alcanzó a saludar.

El médico los observó durante un instante antes de hablar.

—He hablado con Emily hace un momento —dijo—. También con Patrick.

—¿Ha pasado algo?

El doctor negó con la cabeza.

—No. Pero creo que es importante que conozcan los resultados de las últimas exploraciones.

Mike y Fran intercambiaron una mirada.

—Hemos podido realizar varias evaluaciones neurológicas desde ayer y compararlas con las pruebas de imagen. Los resultados son consistentes.

El médico hizo una pausa antes de continuar.

—Emily presenta una lesión medular completa a nivel de T5.

Durante unos segundos, ninguno de los dos dijo nada. Fran recordó inmediatamente la actitud de Patrick. Ahora entendía por qué lo había notado extraño. Había escuchado las palabras del médico y las había entendido, pero todavía le costaba asimilar lo que significaban.

—¿Completa? —repitió finalmente.

—Sí. No hemos encontrado función motora ni sensitiva preservada por debajo de la lesión, ni tampoco preservación sacra. Las exploraciones realizadas hasta ahora son compatibles con una lesión completa.

Mike bajó la mirada. Fran permaneció inmóvil. El doctor dejó que el silencio se prolongara unos segundos antes de continuar.

—Sé que es difícil de asimilar, pero quiero que tengan claro qué significa este diagnóstico. Con los resultados que tenemos, no esperamos una recuperación neurológica que le permita a Emily volver a tener movilidad funcional en las piernas.

Mike cerró los ojos durante un instante y se pasó lentamente una mano por la mandíbula. Fran seguía mirando al médico. No había cambiado de expresión, pero su respiración se había vuelto más lenta e irregular. Sus manos, que hasta entonces habían permanecido relajadas, se habían cerrado poco a poco.




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