Hasta las Estrellas

Capitulo. 1. Azul.

Emily

Estoy caminando por las calles de Los Ángeles con la compañía de la luna. Vivo sola con mi mamá y mi hermana; mi padre falleció hace unos años... Ni sé cómo, ni por qué.

Por estar tan sumida en mis pensamientos... impacto contra algo duro. Por tonta, como siempre. Miro hacia arriba y encuentro unos ojos que, tengo que admitir, son muy lindos. Son de un azul intenso y su mirada tiene algo; me mira como si supiera hasta mi más grande secreto. Como si conociera cada fibra de mí. Como si lo supiera todo.

Me mira de arriba a abajo. Él sigue su camino y choca con mi hombro; podría decir que fue por accidente, no lo sé. Solo sé que vi una pequeña sonrisa en su cara. Genial. Sin mirar atrás, sigo mi camino. Quiero llegar rápido a casita; no me gusta estar sola en la calle a estas horas, pero tuve que ir a inscribirme para el nuevo trimestre de la universidad; quedan pocos días para que comience.

Camino mirando hacia el piso, una mala costumbre mía. Veo puntos de agua en él. Está lloviendo.

«Lo que faltaba».

—Maravilloso —susurro con molestia.

Acelero el paso; no estoy para enfermarme ahorita.

—Hola, hola —dice una voz delante de mí.

Levanto la cabeza y observo a un señor mayor viéndome de arriba a abajo. Detrás de él hay dos hombres más; aparentan la misma edad del que está delante.

—Hola, ¿se le perdió algo? —pregunto tratando de no mirarlo a los ojos. Sé qué hacer en este tipo de situaciones, pero, vamos, una cosa es invocar al diablo y otra muy diferente es verlo llegar.

Los hombres de atrás se ríen. Es... escalofriante.

—¿A mí? No, no se me perdió nada, pero me acabo de encontrar una moneda de oro que, aparentemente, es de otro país; por lo que tendrá más valor en el mercado, ¿cierto, caballeros? —dice sonriendo, dando pasos lentos hacia mí.

Por instinto retrocedo, pero, como siempre, choco con algo duro a mi espalda.

«Me niego a voltear».

No sé cómo no me di cuenta antes de que estaba rodeada. Tres contra uno.

—Déjenme, solo quiero llegar a casa —intento esquivarlos. Mala idea. Se acerca más y el círculo donde estaba metida empieza a hacerse más pequeño.

—Nena, está bien, tranquila, no te haremos nada, solo... te tendrás que desviar del camino.

Todos ríen de las palabras del idiota. Siento unas manos tapando mi boca de forma muy brusca y otra en mi cintura, levantándome del piso y llevándome hacia algún lado. Pataleo y golpeo al hombre con todas mis fuerzas, pero no es suficiente. Jamás la fuerza física de una mujer será suficiente frente a la de un hombre. No puedo hablar, no puedo gritar, no puedo hacer nada... y soy consciente de eso. Esto va a pasar.

Cuando me van a meter dentro del carro, se escuchan ruidos del otro lado. Quejidos de dolor. El hombre me lanza dentro y me mira con asco.

—Te quedarás aquí, y más te vale no hacer ningún ruido. Todo esto es tu culpa —dice cerrando la puerta.

¿Mi culpa?

Me enderezo e intento enfocar la vista. Veo una pequeña ventanilla en la parte de adelante; me acerco y la abro. Veo que estoy en una especie de minivan...

Algo golpea fuerte la parte izquierda del maletero, moviendo el carro con brusquedad. Caigo de nuevo, levanto la cabeza y observo una gran abolladura en el metal. Golpes, gritos, quejidos y otros sonidos que no alcanzo a distinguir suenan en el exterior. Me cargo a la puerta a ver si la puedo abrir. No, está cerrada.

—No, no, no —ignoro lo que dijo el hombre hace un rato—. ¡Ayuda! —grito con todas mis fuerzas.

Todo ruido para. Todo se queda en silencio hasta que se escuchan unas detonaciones. Eso sí lo distingo: un arma.

—Ahora me matan por estúpida —me regaño a mí misma—. ¿Por qué todo me pasa a mí? ¿No puedo tener una vida normal? —lloro fuertemente—. Siempre soy la culpable de todo.

Tengo tiempo que no lloraba de esta forma. Mi mamá me enseñó que llorar es para débiles, y yo no quería serlo.

—Tranquila —una voz aterciopelada habla firme a mi lado.

Me sobresalto, volteo rápidamente y veo unos ojos a través de la ventanilla. Azul.

—Necesito que te calmes. Te sacaré de ahí. Respira lento, no quiero que tengas una crisis —sus ojos lucen preocupados, pero antes de que pueda decir algo, desaparecen de ahí.

¿Cómo sabía que tengo claustrofobia?

Pasos se escuchan del otro lado de la puerta. Me corro hacia una esquina de la camioneta y me tapo la cara con las manos. Estoy temblando, ya que no tengo nada más que una camiseta; mi suéter no sé dónde quedó después de que me lanzaran dentro de esta caja metálica con ruedas. Escucho unos engranajes en la puerta; esta, de la nada, se abre y veo una silueta.

—Ven, vamos, confía en mí, no te haré daño —dice con dulzura.

¿Quién es él? Me acerco con cuidado. Ni loca voy con él. Salgo corriendo del carro hacia la calle, saltando sobre su brazo; corro con todas mis fuerzas hacia no sé dónde. Yo solo quería llegar a mi casa.

—¡Oye, detente! —grita detrás de mí. —¡NO! —sigo corriendo con más fuerza, que no sé de dónde saco. No me importa.

De la nada, estoy en el piso. El idiota me derribó.

—Calma, fiera. No te haré daño, solo quiero ayudar —es el mismo chico con el que choqué. —Suéltame —me desahogo de su agarre una vez que lo afloja. Me levanto y lo enfrento. Él sonríe, como el idiota que aparentemente es. —Ok, mira, vamos a calmarnos. Necesito que me digas si estás bien. —Da un paso hacia adelante, yo doy uno atrás—. Ahora te lo preguntaré: ¿estás bien?

Amigo, casi me secuestran, casi me da una crisis de claustrofobia (que me dan fuertes). Pero...

—Sí, estoy bien, genial. ¿Por qué no iba a estarlo? —río—. Esto me pasa seguido. —Bueno, chica sarcasmo, me alegro de que te encuentres bien. Genial. Ahora, ¿necesitas algo? —Su semblante cambia a uno serio—. ¿Te llevo a casa?

A ver, necesito llegar a casa, sí. ¿Mi orgullo lo permitirá? Probablemente no. Pero lo necesito; a estas horas y después de lo que acaba de pasar, no me arriesgo. Lo siento, orgullo.



#24377 en Novela romántica
#4163 en Chick lit

En el texto hay: mafia, estrellas, romance

Editado: 18.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.