Hasta que el dolor nos demande

Holl

La institución mental era mucho más sombria de lo que me había imaginado, todo se sentía tan diferente , el aire era frío aunque estuviéramos en pleno verano.
Los grises pasillos se pintaban con la soledad , los rayos de sol que se filtraba por las ventanas no iluminaban ni siquiera calentaban , el verde se había escapado de la vegetación que rodeaba aquella maldita institución, el blanco y gris danzaban en la pintura de cada pared .

Todo se sentía tan monótono , el director Screem , se presentó con una falsa cortesía en la cual según su lenguaje daba entender que Holl ma haría un gran bien, que mi familia podría estar tranquila que cuidarian muy bien de mi .
Mire a mi abuela y por su expresión adiviné que ella no estaba de acuerdo con que yo estuviera ahí, pero mi tía Valeria , parecía estar de acuerdo con Screem y ella era la doctora , además con mi historial de suicidios, era de extrañar que no me hubieran internado hace mucho tiempo.
Dimos un pequeño recorrido por toda la institución hasta detenernos en las habitaciones. Mi habitación estaba en el tercer piso, habitación 429.
Al abrirla quedé maravillada, no todo era tan malo este lugar después de todo, la habitación estaba pintada de un celeste claro y era grande, exageradamente grande en mi opinión, pero estaba limpia, había un librero pintado de blanco, lleno de libro ordenados alfabéticamente, un guardarropa vacío, con un espejo de cuerpo completamente, que extraño , pensé.
Conociendo mi historial , podría romperlo y cortarme sin que nadie me molestara.
Mi abuela al ver el espejo pensó lo mismo que yo y pregunto por el espejo y Screem con una sonrisa dijo que el espejo era irrompible.
Si claro como no .
Además de esto en el centro de la habitación había varios muebles tapizados con almohadones celestes , una mesa , escritorio y una gran cama , en la cual podían acostarse y dormir sin ninguna dificultad cinco personas.
Las ventanas estaban revestidas de gruesas cortinas celestes que apenas se movían con la brisa que entraba en la habitación.
Era extraño pero entre estas cuatro paredes me sentía cómoda, como si por alguna extraña razón hubiera encontrado un lugar en el cual sintiera paz .
Al cabo de una hora me despedí de mi familia, miré a todos lados con la esperanza de que Carlos apareciera pero nunca llegó, aún seguía enojado.
Cada vez que intentaba suicidarme , el desaparecía durante días incluso semanas, por eso debía suponer que aún estaba molesto.
Suspire profundamente y comencé a desempacar , acomodé toda mi ropa en el inmenso guardarropa, era demasiado grande, me podía esconder ahí sin problemas.
Luego de arreglar algunos detalles, me dispuse a darme un baño para bajar a cenar.
No había comido nada en mucho tiempo y sinceramente tenía hambre.
Tomé la ropa y entre a ducharme , treinta minutos después, ya estaba limpia y fresca .
Con el pelo aún mojado, me acerqué al espejo y pude contemplarme , era una chica de piel blanca, con un largo cabello negro, un cuerpo digamos bien formado, una cara bonita , pero ,levante las mangas de mi blusa y pude contemplar el detalle que faltaba, los cortes , algunos ya habían cicatrizado , otros aún se veían frescos y recientes.
Los contemple por un tiempo y luego los volví a cubrir con las mangas de la blusa . Aún estaba mirándome al espejo cuando la luz comenzó a parpadear, frunci el seño desconcertada , por unos segundos quedé en completa oscuridad frente al espejo y cuando volvió la luz, me quedé congelada en mi sitio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.