Abrí los ojos lentamente, estaba acostada sobre la cama, tapada, con mi piyama puesta, la cabeza me dolía un mundo, miré a mi alrededor, nada parecía fuera de lo normal, de momento una idea cruzó mi mente y salte de la cama, con un grito ahogado en mi garganta.
No estaba, ni la rosa, ni la bandeja , ni las tarjeta, abrí la puerta y salí, miré a mi alrededor y no había nada , comencé a deambular por los pasillos, que se fundían con una gruesa soledad , ni siquiera de día este lugar transmitía alegría, de momento choque con alguien.
Lo siento, dije un poco nerviosa y sorprendida de encontrar a alguna persona .
No yo lo siento , alcé los ojos y me quedé sorprendida , al momento mi sorpresa se vio sustituida por una gran felicidad.
Carlos.Viniste , exclamé al mismo tiempo en que lo abrazaba mientras el me devolvía el abrazo.
Te extrañe mucho, lo siento por todo, pero sabes cual es mi reacción cada vez que ...
Shhh no tienes que explicar nada , entiendo que no es fácil para ti tener que soportar cada vez que intento terminar con mi vida. Y te juro que he intentado no hacerlo pero es algo tan fuerte que...
Tranquila pequeña, no tienes que explicarme , estoy aquí y no importa cuantas veces intentes terminar con tu vida yo estaré ahí para evitar que lo hagas.
Lo prometes ?.
Lo prometo dijo el con una sonrisa coqueta.
Sonreí tristemente porque aunque no lo quisiera aceptar ,en el fondo sabía que el no iba ha estar siempre para evitar que intentará suicidarme.
Al notar mi expresión me abrazó , atrapandome entre sus fuertes y cálidos brazos.
Unos minutos después nos separamos y le conté la experiencia de la noche anterior , mientras el escuchaba con el ceño fruncido y me propuso ir hablar con él director Screem.
Gran idea genio justo iba hacer eso cuando te encontré, dije sarcástica.
Pues vamos Alads.
Comenzamos a caminar por los solitarios pasillos grises, como era posible tanta soledad, era increíble, ha medida que íbamos avanzando por aquel lúgubre pasillo , los colores se fueron volviendo más claro, y comenzaron a llenarse de otros pacientes que al verme pasar se callaron abruptamenete.
Pero que? Me dije a mi misma al ver las miradas que se posaban sobre mi .
No les prestes atención, dijo Carlos con un tono de voz cálido , al mismo tiempo que tomaba mi mano .
Comenzamos a subir varias escaleras hasta llegar al sexto piso, en el cual el único departamento era la oficina del director Screem, así que era inconfundible, toque dos veces , para obtener una respuesta : Adelante, dijo la voz detrás de la puerta.
Abrí la puerta y entré junto a Carlos, la habitación era fría, pintada de un gris claro, amueblada con sillones de igual color que las paredes .
El director Screem estaba sentado detrás de su gran escritorio de madera pulida , en un sillón rojo que era el único color que destacaba, a sus espaldas coronada la pared , la bandera de Estados Unidos.
Los amplios ventanales de cristal, a su derecha, brindaba una vista hacia el exterior, incluso el cielo se cubría con las grises nubes que amenazaban en descargar su furia contra la tierra, un hermoso jardín con rosas rojas, era lo único destacable del patio , árboles grandes cuya sombra no dejaban ver mucho, de pronto una me pareció notar una silueta humana entre los ojos observándome, pero al parpadear ya no estaba ahí, lo atribui a mi imaginación.
Señorita Alads justamente iba a ir a verla. Le presento a su enfermero , el señor Slert.