Hay personas destinadas a
encontrarse.
Otras, destinadas a perderse.
Marco Volkov jamás creyó que el destino pudiera equivocarse. Cuando aceptó unir su vida a la de Viktor Petrov, pensó que el tiempo sería suficiente para convertir dos desconocidos en algo más. Después de todo, incluso los inviernos más fríos terminan cediendo ante la primavera.
Pero hay historias que no comienzan con amor.
Comienzan con una promesa.