Ya habían pasado unas diez horas del trágico suceso. Marco se encontraba estable. Mientras que Viktor solo se dedicó a obsérvalo desde arriba, como si aún quisiera tener superioridad hasta en este tipo de situaciones.
Eran las 15:00 hs para ser precisos. La habitación estaba completamente iluminada por las primeras horas de la siesta.
Viktor, sumido en sus preguntas internas: ¿Cuándo despertará?, ¿Qué pasará luego?, ¿Cómo deberíamos de continuar con las transfusiones?
El momento de reflexión fue interrumpido por uno de los médicos que no sabía que Viktor se encontraba allí. Se detuvo en seco con la puerta a medio abrir.
—Disculpe. No sabía que estaba aquí —el médico entró—. Aprovechando su presencia. Quisiera darle un par de indicaciones/información sobre la evolución del paciente.
Viktor se dio la vuelta e hizo un gesto de aprobación. Para que el médico siga hablando.
—Está bien. Marco, ahora está bajo sedación —el médico desvió su mirada a la planilla en sus manos—. Como sabrá, un infarto debilita mucho el cuerpo humano. Eso significa, que necesitará descanso absoluto de 24 a 48hs. Aun así, puede hacer movimientos suaves de piernas para evitar trombos.
En cuanto a su salud mental. Al despertar, puede que experimente el miedo e incluso padecer depresión. No puede estar bajo estrés en ningún tipo de aspecto.
Dependerá por un tiempo de los fármacos. Para proteger zonas sanas, evitar que se tape otra arteria y estabilizar grasas.
Hasta que los tejidos formen una cicatriz rígida que ayude a mantener la estructura del corazón.
Viktor escuchó con atención la explicación del médico.
—Y además...—el médico hizo una pausa buscando las palabras correctas, para lo que quería decir
Viktor notó aquella pausa. Arqueó una ceja y preguntó.
—¿Que sucede doctor? —Viktor frunció el ceño tratando de descifrar la cara del médico. Buscando por sí solo una respuesta.
El médico antes de hablar. Unió sus manos detrás de su espalda.
—Vera. Marco, primero sufrió un infarto (una arteria se bloquea) y posterior a eso, un paro cardiaco (el corazón deja de bombear sangre). ¿Que significa eso? Murió clínicamente por unos segundos. Eso quiere decir que su cerebro experimentó una falta global de oxígeno, llamada hipoxia cerebral. En ese plazo "corto de segundos", una parte de sus neuronas encargadas del movimiento sufrieron daños irreparables.
Marco experimentó una paresia leve.
Viktor miró de reojo el semblante de Marco un par de segundos, antes de volver a mirar el médico.
El médico sintió un cambio drástico en el ambiente y agregó.
—Se que puede ser difícil de procesar. Podemos ofrecerle a Marco sesiones de rehabilitación gratuitas aquí en el hospital —dijo tratando de distender el ambiente.
Viktor en su lugar relajó los brazos. Se acomodó las mangas, quitando rastro de polvo nulo.
El médico observó sus movimientos, esperando todo tipo de reacciones menos una así.
Sin más que decir. Dio un leve gesto de despedida y abandonó la habitación. Pensando para sí mismo: ¿Por qué reaccionó con total indiferencia?
Dentro del cuarto. Viktor vio como el médico se fue y giró sobre sus pies en dirección a Marco. Se acercó de forma lenta, escaneando toda la figura de Marco, cubierta por una sábana blanca.
Se quedó parado al lado de él. Lo miró por mucho más tiempo y luego dijo en voz alta.
—Tendrás que usar un bastón —dijo mientras subía su mano al rostro de Marco. Acarició la mejilla de este con el dorso de su mano. El frío de su mano chocaba de frente con el sutil calor de Marco.
El momento, casi íntimo, se vio interrumpido por el sonido de dos toques en la puerta.
Viktor suspiró con una notable frustración. Para enderezarse, y difuminar el momento que se había formado, entre él y Marco.
Quien tocó la puerta, algo impaciente. No esperó respuesta y dio paso a la habitación. Era victoria. Su complexión era delgada y su semblante lucía deteriorado por los estragos del tratamiento contra el mieloma múltiple (el nombre médico del cáncer de médula ósea)
Victoria no saludo. Estaba algo molesta.
—¿Por qué no respondiste mis llamadas? —se acercó a Viktor con un paso algo cansado. Ignorando a quien estaba en la cama.
—Estaba ocupado —dijo Viktor mirando directamente a Victoria.
—¿Tan ocupado en el día que tu esposa debe hacerse una transfusión de sangre, Viktor? —Soltó Victoria, elevando su tono de voz.
Viktor apretó el puente de su nariz.
Victoria notó su frustración y no tardó en decir:
—¿Te estresó Viktor? Perdón por preocuparme por mi vida, y en medio de todo eso preocuparme por ti —los ojos de Victoria fueron invadidos por una fina capa de brillo.
Viktor se acercó a Victoria y posó ambas manos en los hombros de su contraria.
—No es eso Victoria. Si prestas un poco de atención a quien está en la cama, sabrás porque no respondí.
Victoria sí había notado el estado de Marco, pero prefirió ignorarlo. Jamás estuvo de acuerdo con que el hijo del socio de su esposo se hubiera casado con él.
Pero no podía hacer reproches ni quejas. Era quien la mantenía con vida, y ella sabía que su esposo solo lo hacía por ella. O eso creemos todos, ¿o no?
—¿Tan difícil para ti es priorizarme? —dijo Victoria esta vez dejando que una lágrima se escapara. Deslizándose por su mejilla, dejando un rastro húmedo de dolor.
Viktor miró aquella lágrima caer por el rostro de quien se supone que ama. Pero en lugar de limpiarla y consolarla, sacó sus manos de los hombros de Victoria.
—Marco casi muere —Viktor abrió un poco los ojos en forma de molestia—. Entiendes eso Victoria?
Victoria mordió un poco su labio inferior, dejando una notable marca en el. Al escuchar como Viktor la llamaba por su nombre. Jamás lo hacía. Oírlo se sintió como una punzada en su pecho.
Pero Victoria no dejaría que la hicieran menos. Menos por quien odia.