Hasta que la sangre nos separe

Capítulo 5 (Síntomas)

De nuevo en la habitación Viktor y Marco, estaban solos.

Marco estaba algo incómodo en su lugar. Pues, era extraño compartir habitación con quien había sido tan indiferente con el. Y que en estos momentos trate de preocuparse por el, se le hacía muy inusual.

Viktor observaba de reojo la expresión de Marco. Podía saber que estaba pensando con solo ver sus movimientos. Y aunque Marco no se movía, sus micro expresiones eran muy evidentes de leer para Viktor.

De pronto Viktor rompió el silencio.

—¿En qué piensas? —al Viktor decir esto Marco lo miró mientras su ceño se fruncía en señal de confusión, antes de contestar.

—¿Es importante saberlo? —Marco realmente no tenía ganas de hablar, mucho menos con Viktor.

Viktor notó como Marco se oponía a hablar con él. A Viktor solo le quedó encogerse de hombros y volver al silencio absoluto.

Marco seguía mirando a Viktor. Como una simple acción de "No sé". Lo había irritado. Y preguntó:

—¿Por qué eres así?

Viktor miró de nuevo a Marco. Antes de hablar le brindó una sonrisa de medio lado.

—¿A qué te refieres, Marco? —Viktor aún mantenía esa sonrisa de medio lado. Cosa que a Marco le parecía un intento de burla.

—Sabes a lo que me refiero Viktor.

Viktor dejó caer la cabeza entre las rodillas, soltando un bufido amargo. Antes de levantarse de la silla e irse hacia la salida de la habitación, dejando a Marco con la pregunta en la boca.

Marco solo observó como Viktor se iba. No le insistió, conocía bien el tipo de personalidad de Viktor. Difícil de cargar en estos momentos.

Sumergido en el silencio de la habitación. Marco se puso a recordar cómo era su vida antes de contraer matrimonio con Viktor.

Sus amigos, su familia. Sus pasatiempos. Y pensó "Todo eso, se fue"

Los ojos de Marco se empañaron y las primeras lágrimas rodaron por sus mejillas.

Mientras Marco se perdía en sus pensamientos, Viktor entró de nuevo a la habitación.

Se detuvo en seco, con la mano aún sobre el picaporte. Viktor contempló a Marco quebrar en llanto; este notó su llegada, pero no consideró que fuera motivo suficiente para contenerse.

Viktor no iba a preguntarle por qué lloraba, aunque en su propio pecho comenzaba a instalarse una extraña sensación de opresión.

Viktor se acercó a la silla junto a Marco y se sentó en ella.

No iba a presionarlo. Sabía que era riesgoso, tal y como le advirtió el médico.

Marco sollozaba. Tratando de recuperar algo de aire y controlar las lágrimas miro a Viktor.

Viktor no se movió, no sonrío. Simplemente mantuvo la mirada, tratando de brindar algo de apoyo a su manera.

Marco desvió la mirada hacia el ventanal del cuarto. Afuera hacía un buen clima soleado.

Viktor miró en dirección hacia donde Marco veía y preguntó:

—¿Quieres salir? —volvió a mirar a Marco esperando una respuesta o al menos un gesto.

Marco no habló, pero asintió con la cabeza.

—Iré a preguntar si puedo llevarte afuera —Viktor abandonó de nuevo la habitación.

Camino un par de pasillos. Al final del camino estaba parado frente a una puerta el médico a cargo de Marco.

Viktor siguió acercándose, hasta quedar frente a él.

El médico habló primero.

—¿Necesita algo? —dijo mientras ponía sus manos detrás de su espalda esperando respuesta de Viktor.

Viktor contestó.

—Sí. Su paciente, Marco, quiere salir al patio del hospital —una sutil pesadez se posó en el pecho de Viktor.

—Disculpe, pero no. Marco aún tiene que eliminar los fármacos de su cuerpo y, al haber despertado hace poco, sus músculos están débiles. Recién pasaron 24 horas; requiere observación constante por parte de la unidad. Su sistema inmune también está bajo riesgo de contraer infecciones.

Con un sutil movimiento de cabeza, Viktor aceptó las palabras del médico. Por dentro, sin embargo, respiró aliviado. Era el egoísmo de saber que, al menos por ahora, Marco no podría escapar de su alcance ni sentirse "Libre".

Viktor retomó camino al cuarto de Marco, con una leve sonrisa dibujada en su rostro. Al entrar al cuarto está se desvaneció.

Marco lo miró atento, esperando una respuesta positiva.

—Aún no puedes salir —dijo Viktor mientras se acercaba a Marco. Analizando su reacción.

A Marco se le estrujó el pecho al escuchar eso. Un vacío amargo lo invadió; anhelaba con desesperación salir a llenar sus pulmones con el aire del mundo exterior, ese que su cuerpo no rozaba desde hacía eternos meses

Viktor lo notó. Y sin que Marco lo viera volvió a sonreír.

Viktor dejó de sonreír para preguntar le a Marco.

—¿Se te hace difícil respirar aquí? —Viktor se acercó más a Marco mientras esperaba a que le responda.

Marco percibió el intento de Viktor por acercarse a él. Con un esfuerzo torpe, tiró de la sábana hacia arriba, ocultándose hasta el pecho como si buscara un refugio contra su presencia

Viktor notó aquello, pero no podía reírse frente a él.

Viktor alzó la mirada hacia la ventana. Mientras posaba sus manos al lado del cuerpo de Marco.

—Lástima que no puedo abrir una ventana —Viktor sabía que esto era igual de riesgoso que salir al patio, pero solo quería burlarse de Marco un rato.

Mientras las manos de Viktor se posaban en el colchón, la tela cedía bajo su peso, y Marco pudo sentir la amenaza de esa cercanía vibrando en su propio cuerpo.

Viktor volvió a clavar la mirada en Marco. Mientras pensaba: "Tú me perteneces", su rostro se oscureció, disociándose por completo con esa pregunta rondando en su mente como un veneno; un veneno tan corrosivo que sentía capaz de quemar a Marco con solo mirarlo a los ojos.

Marco vio cómo los ojos de Viktor se oscurecían levemente, adoptando un matiz gris muy tenue. No sintió miedo. En su lugar, lo invadió una profunda curiosidad por saber qué tanto pensaba el otro, cuya mente divagaba perdida justo frente a él



#1433 en Fantasía

En el texto hay: drama, accion, dark romance

Editado: 18.08.2026

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