Hasta que llegue tu Carta

Capítulo 1

La primera carta

«Para quien reciba esta carta...»

No sé quién eres.

No sé cómo te llamas, cuántos años tienes, en qué país vives o cuál es tu historia.

Tal vez nunca vuelvas a leer algo escrito por mí después de hoy.

O quizá esta sea la primera de muchas cartas.

Mi nombre tampoco importa por ahora.

Prefiero que me conozcas por mis palabras antes que por mi rostro.

Hoy decidí escribirle a un completo desconocido porque, a veces, es más fácil abrir el corazón con alguien que no espera nada de ti.

Vivo en una isla donde el mar parece eterno y los atardeceres pintan el cielo de naranja. Me gusta caminar mientras el viento mueve mi cabello, leer novelas hasta la madrugada y observar a las personas imaginando las historias que esconden detrás de una sonrisa.

Tengo sueños enormes.

Quiero viajar, conocer culturas diferentes y descubrir lugares que solo he visto en fotografías.

Pero también tengo miedos.

El miedo a no ser suficiente.

El miedo a perder personas importantes.

Y, sobre todo, el miedo de que mis sentimientos nunca encuentren un lugar donde descansar.

Quizá tú también tengas un miedo parecido.

Si es así, quiero que sepas que no estás solo.

Hoy no espero consejos.

Ni respuestas perfectas.

Solo quiero saber que, en algún rincón del mundo, alguien leerá estas líneas y, por unos minutos, nuestras vidas se cruzarán.

Cuéntame sobre ti.

¿Cómo es el lugar donde vives?

¿Qué te hace sonreír cuando todo parece salir mal?

¿Hay alguna canción que siempre escuches cuando necesitas sentirte mejor?

Prometo responder cada una de tus palabras si decides escribirme.

Hasta entonces...

Que la vida sea amable contigo.

Con cariño,

Una desconocida.

Marla presionó el botón de «Enviar» y observó cómo la pantalla mostraba un breve mensaje.

«Tu carta ha sido enviada exitosamente.»

Eso era todo.

Una carta perdida entre miles de cartas enviadas cada día alrededor del mundo.

Apagó el teléfono y sonrió con resignación.

—Supongo que nunca sabré quién la leerá... —susurró.

Lo que ella ignoraba era que, a más de tres mil kilómetros de distancia, alguien estaba a punto de recibir aquellas palabras.

Y sin saberlo, el destino acababa de cambiar la vida de dos desconocidos para siempre.

Hay personas que llegan a tu vida sin pedir permiso. Otras lo hacen a través de unas simples palabras.




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