Hasta que llegue tu Carta

Capítulo 9

Las cicatrices invisibles

Marla permaneció varios minutos frente al mar después de terminar la carta.

Las olas iban y venían sin detenerse, como si el océano conociera todos los secretos del mundo.

Apretó el teléfono contra su pecho.

Las palabras de Noah no dejaban de resonar en su cabeza.

"A veces son aquellos momentos que creemos que se repetirán para siempre."

Pensó en todas las veces que había dado por sentado que las personas importantes siempre estarían allí.

La vida le había demostrado lo contrario.

Respiró profundamente y regresó a casa.

Esa noche encendió la lámpara de su escritorio, abrió la aplicación y comenzó a escribir.

«Hola, desconocido.»

Leí tu carta varias veces antes de responder.

No porque no supiera qué decir, sino porque quería encontrar las palabras correctas.

Lamento mucho lo de tu madre.

No existen frases capaces de aliviar una pérdida así.

Solo espero que, dondequiera que esté, se sienta orgullosa del hombre en el que te has convertido.

Gracias por confiarme un recuerdo tan importante.

Hoy quiero devolverte esa confianza.

Hay algo que muy pocas personas conocen de mí.

Durante mucho tiempo pensé que debía ser fuerte todo el tiempo.

Sonreía cuando en realidad quería llorar.

Decía que estaba bien, aunque por dentro me sintiera completamente perdida.

Aprendí que muchas personas solo preguntan "¿cómo estás?" por costumbre, sin esperar una respuesta sincera.

Por eso dejé de hablar de lo que sentía.

Me refugié en los libros.

En la música.

Y, sin darme cuenta, también en las cartas.

Porque escribir siempre ha sido más fácil que hablar.

No sé por qué contigo resulta diferente.

Tal vez porque no intentas solucionar mis problemas.

Simplemente lees.

Y eso, aunque parezca poco, significa mucho para mí.

Quiero hacerte otra pregunta.

¿Cuál es el lugar donde te sientes en paz?

Ese sitio al que regresarías una y otra vez, aunque el mundo entero estuviera en tu contra.

Hasta pronto.

Tu desconocida.

Marla releyó la carta.

Por primera vez había confesado que no siempre era tan fuerte como aparentaba.

Sintió un ligero temor antes de enviarla.

¿Y si él pensaba que era demasiado sensible?

¿Y si aquellas confesiones lo alejaban?

Después de unos segundos, sonrió.

Si iban a seguir escribiéndose, quería que él conociera a la verdadera Marla.

Presionó «Enviar».

---

Al otro lado del continente, Noah llegó a casa casi al anochecer.

Mientras dejaba su abrigo en el perchero, escuchó el sonido de una notificación.

Sonrió sin darse cuenta.

Cada vez le resultaba más fácil reconocer quién era antes incluso de mirar la pantalla.

Abrió la carta.

La leyó lentamente.

Cuando terminó, permaneció inmóvil.

Aquella desconocida acababa de confiarle una parte muy frágil de sí misma.

Y él comprendió que aquello ya no era un simple intercambio de cartas.

Era el comienzo de una confianza que ninguno de los dos había esperado encontrar.

Sin embargo, mientras sostenía el teléfono, otra notificación apareció en la pantalla.

No provenía de la aplicación de cartas.

Era un mensaje de su jefe.

"Necesito hablar contigo mañana. Ha surgido una oportunidad importante... y tendrás que viajar."

Noah frunció el ceño.

No imaginaba que ese viaje sería el primer paso para acercarlo, sin saberlo, a la mujer que le escribía desde el otro lado del mar.




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