Hasta que llegue tu Carta

Capítulo 13

Los pequeños detalles

El domingo amaneció tranquilo en Santo Domingo.

Marla aprovechó la mañana para ordenar su habitación. Mientras acomodaba algunos libros en el estante, encontró un viejo cuaderno de tapas color vino. Al abrirlo, descubrió frases que había escrito años atrás.

"Nunca dejes de creer en las personas, aunque algunas te decepcionen."

Sonrió con nostalgia.

Había olvidado por completo aquella libreta.

Tomó un bolígrafo y añadió una nueva frase al final de la página.

"A veces un desconocido puede hacerte sentir más escuchada que alguien que lleva años a tu lado."

Cerró el cuaderno con cuidado.

Era curioso cómo su manera de ver el mundo estaba cambiando.

---

En Toronto, Noah pasó la tarde ayudando a Emma a empacar algunas cajas. Su hermana estaba redecorando su apartamento y había decidido deshacerse de varias cosas.

—¿Seguro que quieres tirar esto? —preguntó Noah levantando una vieja caja de madera.

Emma sonrió.

—Ábrela.

Dentro había fotografías familiares, boletos de conciertos, postales y cartas que sus padres se habían enviado cuando eran jóvenes.

Noah tomó una de ellas.

El papel estaba amarillento por el paso del tiempo, pero la tinta seguía intacta.

—Mamá nunca dejó de escribirle a papá —dijo Emma con una sonrisa.

Noah acarició la hoja con cuidado.

—Es increíble que unas cuantas palabras puedan sobrevivir tantos años.

—¿Sabes? —continuó Emma mientras doblaba una manta—. Hoy casi nadie escribe cartas. Todo desaparece entre mensajes que se borran o se olvidan.

Noah guardó silencio.

Pensó en Marla.

Pensó en las cartas que intercambiaban.

Y por primera vez imaginó imprimiéndolas algún día para conservarlas.

---

Aquella noche, Noah abrió la aplicación.

No tardó mucho en comenzar una nueva carta.

«Hola, desconocida.»

Hoy encontré unas cartas antiguas que mis padres se escribían cuando eran novios.

Me hizo pensar en algo.

Vivimos en un mundo donde todo sucede muy rápido.

Los mensajes llegan en segundos.

Las conversaciones duran minutos.

Y, aun así, muchas veces terminan siendo olvidadas.

Nuestras cartas son diferentes.

Obligan a detenerse.

A pensar.

A elegir cada palabra.

Quizá por eso disfruto tanto escribirte.

Hoy no quiero hacerte una gran pregunta.

Solo una muy sencilla.

¿Cuál es ese pequeño detalle que siempre logra alegrarte el día?

Puede ser cualquier cosa.

El aroma del café.

Una canción.

Un libro.

La lluvia.

Estoy seguro de que todos tenemos algo así.

Hasta pronto.

Tu desconocido.

Después de enviarla, Noah cerró la aplicación y miró por la ventana.

Las luces de la ciudad brillaban con intensidad.

Sin darse cuenta, ya no esperaba las noches por el descanso.

Las esperaba porque era el momento en que podía escribirle.

---

A la mañana siguiente, mientras desayunaba, Marla recibió la notificación.

Abrió la carta de inmediato.

Al terminar de leerla, una sonrisa iluminó su rostro.

Era una pregunta sencilla.

Pero la respuesta revelaría mucho más sobre ella de lo que imaginaba.

Tomó aire, abrió una hoja en blanco y escribió las primeras palabras.

«Hola, desconocido...»

Sin saberlo, esa carta sería la primera en la que ambos empezarían a hablar de aquello que más amaban de la vida.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.