Hasta que llegue tu Carta

Capitulo 31

Capítulo 31

La voz que reconocí

La noche cayó sobre Santo Domingo con una calma poco habitual.

Marla estaba sentada en su escritorio, intentando concentrarse en sus apuntes, pero no conseguía dejar de pensar en el encuentro que casi había ocurrido en el hotel.

No sabía por qué le molestaba tanto.

Quizá porque cada vez que estaba cerca de Noah sentía que había algo que debía descubrir.

Tomó el teléfono.

Había una nueva carta.

Sonrió.

«Hola, desconocida.»

Hoy estuve a punto de conocer a alguien.

Bueno...

Creo que sería más correcto decir que estuve a punto de volver a encontrarme con ella.

Es extraño.

Hay personas que aparecen una y otra vez en nuestros días sin que las estemos buscando.

Hoy ocurrió algo así.

No llegué a verla.

Pero me quedé pensando en ello.

Quizá algunas historias necesitan tiempo para comenzar.

Por cierto, hoy recordé algo que me dijiste.

Me dijiste que te gusta escuchar música cuando lees.

Así que esta noche estoy escuchando una canción mientras escribo.

Y por primera vez pensé en cómo sería escuchar tu voz.

No sé por qué.

Quizá porque después de tantas cartas me parece extraño conocerte tanto sin haber escuchado siquiera un "hola".

¿Alguna vez has pensado en eso?

Buenas noches.

Tu desconocido.

Marla terminó de leer.

Su corazón dio un pequeño salto.

Ella también había pensado en cómo sonaría su voz.

Durante meses había conocido sus pensamientos, sus recuerdos y sus miedos.

Pero no su voz.

Abrió una respuesta.

«Hola, desconocido.»

Sí.

También me lo he preguntado.

Es curioso, ¿verdad?

Podemos conocer los pensamientos de alguien sin saber cómo suena cuando se ríe.

Podemos saber qué le duele sin conocer el tono que utiliza cuando dice "estoy bien".

Quizá por eso las cartas son tan especiales.

Nos permiten conocer primero aquello que normalmente escondemos.

Pero hoy ocurrió algo extraño.

Estuve muy cerca de alguien que conozco.

No realmente.

Solo alguien con quien he hablado algunas veces.

Sin embargo, cuando escuché su voz desde lejos, tuve una sensación extraña.

Como si ya la hubiera escuchado antes.

Sé que parece absurdo.

Pero no pude evitar pensarlo.

Tal vez la mente juega con nosotros.

Buenas noches.

Tu desconocida.

Marla envió la carta.

---

Al otro lado de la ciudad, Noah leyó cada palabra con el corazón acelerado.

"Cuando escuché su voz desde lejos..."

Se quedó completamente quieto.

Recordó el momento en el hotel.

Recordó que, mientras esperaba, había escuchado a una joven hablando por teléfono en el pasillo.

No había visto su rostro.

Pero sí había escuchado su voz.

Una voz suave.

Tranquila.

Y ahora aquella voz le resultaba extrañamente familiar.

Abrió la aplicación nuevamente.

Leyó la carta una segunda vez.

Después una tercera.

Su mente comenzó a unir pequeñas piezas.

La joven del banco.

La joven de la playa.

La joven del paraguas.

La joven de la cafetería.

La estudiante del hotel.

Y su desconocida.

Demasiadas coincidencias.

Demasiadas para seguir ignorándolas.

Noah tomó el teléfono y escribió una sola pregunta.

La miró durante varios segundos.

Finalmente la envió.

«Dime una cosa... ¿cómo te llamas?»

Por primera vez desde que comenzaron a escribirse, Noah había roto una de sus propias reglas.

Y, en algún lugar de Santo Domingo, Marla estaba a punto de responder.




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