Hasta que llegue tu Carta

Capítulo 27

Capítulo 27

Una ciudad compartida

Marla abrió la carta apenas llegó la notificación.

Leyó la primera línea con curiosidad.

Pero, a medida que avanzaba, su expresión cambió por completo.

"Hoy yo también estuve en un festival del libro."

Volvió a leerla.

Después continuó.

"Nuestras frases estaban una debajo de la otra."

Sintió un escalofrío.

Dejó el teléfono sobre el escritorio y respiró profundamente.

Era imposible.

¿O no?

Buscó la fotografía que había tomado del mural y amplió la imagen.

Allí estaba su frase.

Y, justo debajo, la otra.

La misma que Noah acababa de mencionar.

Por un momento sintió que el mundo se detenía.

—¿Cómo puede pasar algo así? —susurró.

Aquella coincidencia era demasiado grande para ignorarla.

Sin embargo, lo que más llamó su atención fue el último párrafo.

"Hace unas semanas llegué a un país por motivos de trabajo."

Marla sonrió.

—Así que estás viajando...

Le alegraba imaginarlo descubriendo nuevos lugares.

Aunque todavía no supiera cuál era ese destino.

---

Al otro lado de la ciudad, Noah caminaba por el Malecón mientras caía el atardecer.

El mar estaba tranquilo y el cielo se teñía de tonos anaranjados y violetas.

Sacó el teléfono del bolsillo.

Estuvo a punto de escribir otra carta.

Quería decirle la verdad.

Quería contarle que el país donde estaba era el suyo.

Pero algo lo detuvo.

No quería que ella sintiera que había ocultado la verdad por desconfianza.

Prefería esperar el momento adecuado.

Miró el horizonte y sonrió.

—Pronto...

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Esa noche, Marla comenzó a responder.

«Hola, desconocido.»

Creo que acabas de sorprenderme.

Jamás imaginé que pudiéramos coincidir en un mismo lugar sin saberlo.

Cuando leí tu carta, corrí a revisar la fotografía del mural.

Allí estaban nuestras frases.

Una debajo de la otra.

Confieso que sonreí durante varios minutos.

Es una coincidencia demasiado bonita.

También me dio curiosidad saber que estás de viaje.

No voy a preguntarte dónde estás.

Si dices que me lo contarás cuando llegue el momento, esperaré.

Después de todo, las mejores cartas nunca tienen prisa.

Hoy quiero contarte algo que hice desde niña.

Cuando me siento confundida, voy a la playa.

No importa si es temprano o si ya cayó la noche.

El sonido de las olas siempre consigue ordenar mis pensamientos.

Creo que el mar tiene una manera muy especial de guardar los secretos.

Y ahora quiero hacerte una pregunta.

Si tuvieras que describir el lugar donde estás ahora mismo sin decir su nombre...

¿Cómo lo harías?

Buenas noches.

Tu desconocida.

Después de enviarla, apagó la lámpara y se quedó mirando la luna desde la ventana.

No podía evitar sonreír.

Por primera vez, sentía que la distancia entre ambos se había acortado.

---

A la mañana siguiente, Noah recibió la carta mientras desayunaba en una cafetería al aire libre.

Leyó la última pregunta y levantó la vista.

Frente a él, una suave brisa movía las palmeras.

Se escuchaba música a lo lejos.

El aroma del café recién hecho se mezclaba con el aire salado que llegaba desde el mar.

Sonrió.

Podía describir aquel lugar con facilidad.

El problema era hacerlo...

Sin revelar demasiado.

Porque, si elegía mal una sola palabra, Marla descubriría que ambos llevaban semanas caminando por la misma ciudad.




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