Capítulo 36
Seis meses
Al día siguiente, Marla decidió no mencionar nuevamente el tema.
No quería que cada momento con Noah estuviera marcado por una fecha de despedida.
Quería disfrutar el presente.
Pero las palabras de la conversación anterior seguían rondando en su cabeza.
Seis meses.
Parecía mucho tiempo.
Hasta que pensaba en todo lo que podía ocurrir antes de que terminara.
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Noah la encontró en la biblioteca.
Estaba sentada junto a una ventana, rodeada de libros y apuntes.
—Te estaba buscando.
Marla levantó la mirada.
—¿Para qué?
—Para invitarte a salir.
Ella sonrió.
—¿Otra vez?
—Esta vez tengo un plan.
—Eso suena sospechoso.
—Confía en mí.
Marla cerró el libro.
—Está bien.
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Noah la llevó a un pequeño mirador desde donde podían observar parte de la ciudad.
El lugar estaba tranquilo.
No había demasiadas personas.
Solo algunas parejas y familias disfrutando de la tarde.
Marla se acercó a la baranda.
—Nunca había venido aquí.
—Yo tampoco.
—Entonces estamos descubriendo el lugar juntos.
—Exactamente.
Noah sacó dos cafés que había comprado durante el camino.
Le entregó uno.
—Pensé que podrías necesitarlo.
Marla sonrió.
—Estás aprendiendo.
—He estado estudiando.
—¿Estudiando qué?
—A ti.
Ella soltó una carcajada.
—Eso suena peligroso.
—Lo es.
Se quedaron en silencio observando el paisaje.
Después de unos minutos, Noah habló.
—Sobre lo de ayer...
Marla respiró profundamente.
—No tienes que explicarlo.
—Quiero hacerlo.
Ella lo miró.
—No quiero que pienses que esos seis meses son una cuenta regresiva.
—¿Entonces qué son?
—Una oportunidad.
Marla frunció ligeramente el ceño.
—¿Una oportunidad?
—Sí.
No sé qué pasará después.
No sé dónde estaré dentro de seis meses.
Tampoco sé dónde estarás tú.
Pero sé dónde estamos ahora.
Y no quiero desperdiciar este tiempo preocupándome por un futuro que todavía no existe.
Marla permaneció en silencio.
Aquellas palabras no solucionaban su miedo.
Pero lo hacían más fácil de soportar.
—Tienes razón —admitió finalmente.
Noah sonrió.
—Entonces hagamos un trato.
—¿Cuál?
—No vamos a contar los días.
—¿Y qué vamos a contar?
—Los recuerdos.
Marla sonrió.
—Me gusta.
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Esa noche, Noah recibió una nueva notificación.
No era una carta.
Era un correo de la empresa.
El asunto decía:
"Actualización del proyecto — posible extensión."
Noah abrió el mensaje.
La empresa estaba considerando ampliar su participación en el proyecto.
Podrían necesitarlo durante varios meses más.
Leyó el correo dos veces.
Una sonrisa apareció lentamente en su rostro.
Pero decidió no decirle nada todavía a Marla.
No quería crear expectativas.
Primero necesitaba saber si aquello realmente ocurriría.
Guardó el teléfono.
Y, por primera vez desde que había llegado al país, sintió que quizá seis meses no serían el final de aquella historia.
Quizá serían apenas el comienzo.