Hasta que llegue tu Carta

Capítulo 38

Capítulo 38

El regalo que no debía abrir

La brújula permaneció sobre el escritorio de Marla durante toda la noche.

Cada vez que la miraba, recordaba la conversación con Noah.

"Confío en ti."

Aquellas tres palabras tenían un significado mucho mayor del que él probablemente imaginaba.

A la mañana siguiente, Marla decidió llevarla consigo.

La guardó cuidadosamente en el bolsillo interior de su bolso antes de salir.

No sabía por qué.

Quizá porque tenerla cerca hacía que Noah se sintiera un poco más presente.

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En la universidad, Noah estaba reunido con Daniel revisando los avances del proyecto.

—Todo va según lo previsto —dijo Daniel.

—¿Y la posible extensión?

Daniel lo miró con cierta sorpresa.

—Todavía estamos evaluándola.

—Entiendo.

Noah no quiso preguntar más.

No quería hacerse ilusiones.

Pero la idea de quedarse un poco más en República Dominicana empezaba a importarle mucho.

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Por la tarde, Marla y Noah se encontraron nuevamente.

Ella sacó la brújula del bolso.

—Aquí está.

Noah sonrió.

—Sabía que la cuidarías.

—No ha salido de mi vista.

—¿La llevaste contigo todo el día?

Marla asintió.

—Sí.

Noah la observó durante unos segundos.

—Entonces creo que ya puedes quedártela un poco más.

—¿Seguro?

—Seguro.

Marla cerró la mano alrededor del pequeño objeto.

—Gracias.

Caminaron por una plaza cercana.

Hablaron de cosas sencillas.

Hasta que Noah recibió una llamada.

Se apartó para contestar.

Marla esperó pacientemente.

Cuando regresó, su expresión había cambiado.

—¿Todo bien? —preguntó ella.

Noah dudó.

—Sí.

Pero esta vez no parecía completamente sincero.

—¿Seguro?

—Sí. Solo trabajo.

Marla no insistió.

---

Esa noche, Noah volvió al hotel.

Sobre la mesa encontró un sobre de la empresa.

Lo abrió.

Era la confirmación oficial.

La empresa había aprobado la ampliación del proyecto.

Su estancia sería extendida.

No sabía todavía cuánto tiempo.

Pero ya no tendría que marcharse después de seis meses.

Noah sonrió.

Su primer impulso fue escribirle a Marla.

Tomó el teléfono.

Luego se detuvo.

Quería decírselo personalmente.

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Al día siguiente, Noah apareció frente a la universidad con una pequeña caja.

Marla salió unos minutos después.

—¿Qué haces aquí?

—Tengo algo para ti.

—¿Otro regalo?

—Esta vez es diferente.

Le entregó la caja.

Marla la abrió lentamente.

Dentro había un pequeño libro de tapa dura.

En la primera página había una frase escrita a mano:

"Para que nunca olvides que algunas historias comienzan mucho antes de que sus protagonistas sepan que están dentro de ellas."

Marla levantó la mirada.

—Noah...

—Lo vi y pensé en ti.

Ella pasó los dedos sobre la frase.

—Es precioso.

—Todavía no termina.

Marla lo miró confundida.

—¿Qué quieres decir?

Noah sonrió.

—Tengo una noticia.

Ella esperó.

—La empresa extendió mi proyecto.

Marla abrió los ojos.

—¿Te vas a quedar?

—Sí.

—¿Cuánto tiempo?

—Todavía no lo sé.

Pero será bastante más de lo que pensábamos.

Una sonrisa apareció lentamente en el rostro de Marla.

Noah la observó.

Y comprendió que, por primera vez desde que llegó a la isla, había una razón para sentirse verdaderamente feliz por una decisión de trabajo.

Marla abrazó el libro contra su pecho.

—Entonces todavía tenemos muchos recuerdos por contar.

Noah sonrió.

—Muchísimos.




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