Hasta que llegue tu Carta

Capítulo 49

La verdad que falta

Marla pensó que después de aquella conversación las cosas serían más fáciles.

No lo fueron.

Aunque Noah había prometido confiar en ella, todavía podía notar que algo lo preocupaba.

Y ella no quería presionarlo.

Pero tampoco quería volver a quedarse fuera de su vida.

Aquella tarde, Noah apareció frente a su casa.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Marla, sorprendida.

—Quería verte.

—¿Todo bien?

—Ahora sí.

Marla lo miró con atención.

—Eso sonó sospechoso.

Noah sonrió.

—Solo quería pasar un rato contigo.

Ella aceptó.

Caminaron juntos hasta una pequeña plaza.

Durante varios minutos hablaron de cualquier cosa menos del problema.

Hasta que Marla finalmente se detuvo.

—Noah.

—¿Sí?

—No tienes que contarme todo hoy.

Él la observó.

—Pero sí quiero que entiendas algo.

Tomó su mano.

—No quiero que tengas miedo de mí.

Marla negó.

—No te tengo miedo.

—Entonces, ¿qué sientes?

Ella pensó unos segundos.

—Tengo miedo de perderte.

Noah se quedó callado.

Después acercó su frente a la de ella.

—No pienso irme.

Marla cerró los ojos.

—Promesas así son peligrosas.

—Entonces no te prometo que todo será perfecto.

Hizo una pausa.

—Te prometo que, mientras pueda elegir, te elegiré a ti.

Marla abrió los ojos.

Y antes de que pudiera responder, Noah la besó suavemente.

Un beso tranquilo.

Sin prisa.

Como si quisiera demostrarle que estaba allí.

Más tarde, mientras regresaban, el teléfono de Noah vibró.

Esta vez no lo ignoró.

Miró la pantalla.

Era un mensaje desconocido.

«Mañana tendrás que decidir.»

Noah apretó el teléfono.

Marla lo notó.

—¿Otra vez?

Él la miró.

Esta vez no escondió la pantalla.

—Sí.

Marla leyó el mensaje.

Su expresión cambió.

—¿Qué significa?

—No lo sé todavía.

Pero Noah sabía que mentía.

Porque conocía demasiado bien a las personas que estaban detrás de aquello.

Y sabía que al día siguiente tendría que enfrentarse a una decisión que podía cambiarlo todo.

No solo para él.

También para Marla.

Mientras caminaban de regreso, él sostuvo su mano con más fuerza.

Ella no preguntó nada más.

Pero ambos sabían que la tranquilidad que habían encontrado podía estar a punto de terminar.

Y al día siguiente...

Noah tendría que contarle a Marla toda la verdad.




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