Hasta que llegue tu Carta

Capítulo 50

La decisión de Noah

Noah pasó la noche prácticamente sin dormir.

El mensaje seguía en su teléfono.

«Mañana tendrás que decidir.»

Sabía perfectamente qué significaba.

Aquella gente no acostumbraba a amenazar dos veces.

Cuando Noah llegó a la oficina al día siguiente, encontró un sobre sobre su escritorio.

No tenía remitente.

Lo abrió.

Dentro había varios documentos relacionados con los negocios de su familia y una fotografía reciente de Marla.

Su expresión se endureció.

—No...

Alguien había ido demasiado lejos.

Mientras tanto, Marla estaba en la universidad.

Intentaba concentrarse en sus clases, pero tenía una sensación extraña.

Desde que había descubierto que alguien los estaba observando, cada persona desconocida le llamaba la atención.

Su teléfono vibró.

Noah:

¿Podemos vernos esta tarde?

Marla respondió:

Claro. ¿Está todo bien?

Esta vez Noah tardó varios minutos.

Finalmente escribió:

Quiero hablar contigo en persona.

Cuando se encontraron, Marla supo inmediatamente que algo había ocurrido.

Noah parecía agotado.

—¿Qué pasó?

Él sacó la fotografía del sobre.

Marla la miró.

Era una imagen suya entrando a la universidad.

Sintió un escalofrío.

—¿Cuándo tomaron esto?

—No lo sé.

—Noah...

Él tomó sus manos.

—Quiero que me escuches con atención.

Marla asintió.

—Hay personas de mi pasado que están intentando obligarme a regresar a ciertos negocios familiares.

—¿Y qué tiene que ver conmigo?

Noah bajó la mirada.

—Te están utilizando para presionarme.

Marla sintió que el corazón se le detenía.

—¿Por mi culpa?

—No.

No digas eso.

Esto no es culpa tuya.

—Pero si yo no estuviera contigo...

—No.

Noah sostuvo su mirada.

—No vuelvas a pensar así.

Marla guardó silencio.

Después preguntó:

—¿Qué vas a hacer?

Noah respiró profundamente.

—Voy a enfrentarme a ellos.

—¿Solo?

—Sí.

—Noah, prometiste confiar en mí.

Él cerró los ojos por un instante.

Tenía razón.

—Tienes razón.

Le mostró los documentos.

—Pero antes necesito terminar algo que dejé pendiente hace años.

Marla observó los papeles.

—¿Y después?

Noah tomó su mano.

—Después quiero construir mi vida lejos de todo eso.

—¿Y yo dónde entro en esa vida?

Noah la miró directamente.

—Si tú quieres...

Hizo una pausa.

—En el lugar más importante.

Marla sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.

No necesitaba promesas perfectas.

Solo necesitaba saber que él no pensaba desaparecer.

Se acercó y lo abrazó.

Noah la rodeó con sus brazos.

Por unos segundos, ninguno dijo nada.

Pero ambos entendieron que aquel abrazo era una promesa silenciosa.

No iban a permitir que el pasado decidiera su futuro.




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