Capítulo 56
El lugar donde todo comenzó
Marla seguía mirando el teléfono.
La fotografía continuaba en la pantalla.
Ella y Noah entrando al edificio.
Diez minutos antes.
—Noah... —susurró.
Él levantó la mirada.
—¿Qué?
—¿Y si están aquí?
Noah no respondió inmediatamente.
Se acercó a la ventana, pero no abrió las cortinas.
—No vamos a salir todavía.
Marla asintió.
Por primera vez, ninguno intentó fingir que no tenía miedo.
Pasaron casi una hora en silencio.
Finalmente, el abogado llamó.
Noah contestó y escuchó atentamente.
—¿Estás seguro?
Hizo una pausa.
—Entiendo.
Colgó.
Marla lo miró.
—¿Qué pasó?
—Encontraron el vehículo que nos estaba siguiendo.
—¿Dónde?
Noah respiró profundamente.
—Cerca del lugar donde nos conocimos.
Marla sintió un escalofrío.
—¿La universidad?
—No.
—Entonces...
—La cafetería donde recibimos aquella primera carta.
Marla se quedó inmóvil.
El lugar que había representado el comienzo de todo.
El sitio donde Noah había leído por primera vez sus palabras.
Ahora también estaba relacionado con las amenazas.
—Quiero ir allí —dijo Marla.
Noah negó inmediatamente.
—No.
—Noah...
—Es demasiado peligroso.
—Precisamente por eso.
—No.
—¿Por qué?
—Porque no voy a llevarte al lugar donde probablemente nos están esperando.
Marla se cruzó de brazos.
—Entonces iré sola.
Noah la miró incrédulo.
—No puedes hablar en serio.
—Completamente.
—Marla.
—No quiero seguir huyendo.
Él guardó silencio.
Ella se acercó.
—Toda nuestra historia comenzó allí.
Quiero entender por qué ellos también están interesados en ese lugar.
Noah sabía que no podía convencerla fácilmente.
Finalmente suspiró.
—Está bien.
Pero iremos con seguridad.
Y no nos separaremos.
Marla asintió.
—De acuerdo.
Cuando llegaron, la cafetería estaba casi vacía.
Todo parecía normal.
Demasiado normal.
Marla miró alrededor.
—Aquí fue donde recibí tu primera carta.
Noah sonrió.
—Y yo todavía no sabía quién eras.
—Yo tampoco sabía quién eras tú.
Caminaron hasta la mesa donde habían hablado aquella primera vez.
Marla pasó los dedos por la superficie.
—Parece que fue hace años.
—A mí también me parece.
Noah se sentó frente a ella.
—¿Recuerdas lo que escribiste?
Marla sonrió.
—No todo.
—Yo sí.
—¿Qué dije?
Noah la miró.
—Que querías conocer a alguien que pudiera entenderte sin intentar cambiarte.
Marla bajó la mirada.
—Y terminé encontrándote.
—Y yo terminé encontrándote a ti.
Durante unos segundos, el miedo desapareció.
Hasta que Marla notó algo debajo de la mesa.
Un pequeño sobre.
Lo tomó.
Noah se levantó inmediatamente.
—No lo abras.
Marla lo miró.
—Tiene mi nombre.
En la parte frontal aparecía una sola palabra:
«Marla.»
Noah se quedó inmóvil.
—Déjame verlo.
Ella se lo entregó.
Noah abrió el sobre cuidadosamente.
Dentro había una hoja.
Solo contenía una frase.