Hasta que te conocí [serie Arévalo #3]

Capítulo 3

Me quedé sin palabras, no podía entender que me había visto de bueno Julio para pedirme ser su papá, mire a Sofia que también me miraba con una carita expectante.

Me pasé la mano por el cabello, cuando Natalie me dijo que estaba embarazada me sentí eufórico y ahí me di cuenta que deseaba ser padre, que era un hombre que amaba la idea de tener una familia numerosa pero mi sueño se hizo añicos cuando ella perdió al bebé en el accidente.

Antes de responder entró Julieta como un torbellino, su rostro estaba rojo de vergüenza.

- Salomón lo lamento, los niños son así de curiosos y a veces hacen preguntas incómodas, entiende que apenas Julio tiene 4 años y Sofia cumplirá 6 años - deje de mirar a Julieta y mi corazón se conmovió al ver los ojos llorosos de Julio, yo sabia lo que era querer algo y no poder tenerlo, no quería que este par de niños se les rompiera el corazón, aunque seguía sin entender que les podía ofrecer yo como un padre.

Julio se giró y se limpió los ojos con su mano,avance hacia él y toque su hombro, ahí estaba yo,ante un niño de 4 años que su único deseo era tener un padre y yo ya había hecho tanto daño que podía empezar a reparlos y empezaría por hacer feliz a este par de pequeños.

Me puse en una rodilla y lo vi a los ojos.

- no sé como es ser padre pero tú puedes enseñarme.- mi alma se sintió tan bien cuando vi su gran sonrisa.

- Sr. Salomón...- no terminó de hablar porque se abalanzó sobre mi cuello y yo un hombre de 1.83 metros me sentí tan pequeño al sentir ese abrazo sincero.

Sentí un cuerpo estrellarse contra mi hombro y unos brazitos rodearme, yo Salomón que en 5 largos años no había recibido ninguna muestra de afecto, un día que para mi había comenzado como uno cualquiera se había convertido en uno importante porque volví a sentir lo que eran 2 abrazos pero esta vez de 2 almas puras.

Sofia se separó y me sonrió mostrándome que le faltaba un diente pero se miraba tan linda que supe que iba a amar a esos pequeños que nunca esperé conocer.

-niños vayan a lavarse las manos - los vi salir corriendo y a un Rufus que salio de detrás de una de las sillas mirarme con nerviosismo para salir corriendo detrás de los niños, suspiré tenía que trabajar también con el perro, era de Julio así que el perro venía incluido con mis hijos - sonreí.

- no sabes lo que acabas de hacer- me giré y vi a una Julieta molesta - ser padre es un compromiso de toda la vida, eso esperan mis hijos, tú estás llegando a este lugar y así como venistes te puedes marchar - me acerqué y vi sus ojos llorosos- no soportaría que les rompas el corazón a mis hijos, ellos se están recuperando de la pérdida de sus verdaderos padres.

Agaché la cabeza, temía haber actuado por impulso.

- no lo permitiré Salomón, habla con ellos y diles que sólo estabas siendo amable.

Me quedé en silencio, ella tenía razón pero dentro de mi estaba la sensación de calidez que una vez sentí con mi propio hijo, la miré a los ojos para que no tuviera duda de lo que le decía.

- no haré eso -frunció el ceño- sé lo que es sufrir por desear tener algo y no conseguirlo, no dudo que seas una maravillosa madre pero ellos necesitan un padre y créeme que en esta historia yo seré el mayor beneficiado al tenerlos en mi vida.

- no.... - los niños entraron corriendo y Julieta no pudo seguir hablando.

- si aceptastes ser nuestro padre,¿podemos llamarte papá?- miré a Julieta que me hizo señas que dijera no.

- sería un honor para mí - no aparté mis ojos de ella, cuando le respondi a Sofia.

-¡si! - esta vez los 2 hermanos hicieron un baile extraño.

El llanto de la bebé los detuvo.

- lo siento mamá por haber despertado a Ana- Julieta no dijo nada y se acercó a cargar a Ana quien se frotaba los ojos, realmente estos pequeños eran una monada.

Julio se apresuró a acercar la silla de bebé y empezaron a distraerla mientras su mamá iba por la comida.

Julieta acomodó los platos y nos indicó que nos sentaramos, esta sería mi primera comida en familia.

Me senté a la par de Julieta pero Julio nos miró a ambos y frunció el ceño.

- papá tiene que sentarse en la cabecera- señaló el lugar donde estaba su madre....un momento me dijo papá... se siente tan bonito que lo llamen a uno así.

- Julio no hay problema ese es el lugar de tu madre - el se cruzó de brazos y negó con la cabeza.

- no, en las películas que he visto, el padre siempre ocupa ese lugar - Sofia y Julio miraban a su madre.

Julieta suspiró y se puso de pie.

- sientate aquí Salomón - su tono de voz era de molestia y la entendía en casi 2 horas un completo extraño estaba poniendo su mundo de cabeza.

Ocupé el lugar que Julio me indicó y por primera vez Ana me notó, clavo sus ojitos en mi y me veía con curiosidad.

- papá te toca dar las gracias por el alimento - miré a Sofia y suspiré todo era nuevo para mí.

Me quedé callado por un momento tratando de recordar las palabras que usaba mamá cuando era niño, arruge el rostro al sentir la patada que me dío Julieta por debajo de la mesa.

- apúrate que los niños tienen que comer - me sobaba mi pobre pantorrilla y decidí que por esta vez lo haria rápido pero iba a investigar como hacerlo bien.

Incliné mi rostro y los niños igual lo hicieron.

- Gracias Señor por el alimento que nos has dado en este día - me mordí el labio al darme cuenta que los niños repetían mis mismas palabras, creo que hasta este momento entendí que ser padre también  implicaba ser un ejemplo para ellos.

 




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