Hasta que te conocí [serie Arévalo #3]

Capítulo 19

- Me gustaría que fuera una niña- entrecerré los ojos y miré molesto a Sébastien.

- Ya tengo dos niñas, Julio necesita un hermano - Julieta tenía su cabeza recostada en mi hombro y hacia círculos en mi brazo con su dedo.

- Lo importante es que nazca sano -sonreí, me gustaba que ella se refiriera al bebé como un varón.

-¿Será tu preocupación por que Julio tenga un hermano ó por ti mismo?

Suspiré, mi gemelo no se daría por vencido tan fácilmente, estaba empeñado en molestarme.

- Lena, te amaré eternamente, si llenas esta casa de puras niñas, me doy cuenta que Marco se siente sólo.

- Me encantaría tener un montón de niñas, verlas crecer, ir a su primer baile, sus primeras citas....

- Ya entendí Lena, pero con una hija es suficiente y nada de primeras citas, mira lo que pasó con nosotros, el mismo día que te conocí, te embarace.... -solté la carcajada al ver a Sébastien palidecer, era fácil opinar en la vida ajena pero cuando se ponían en los zapatos de uno la sentían, nosotros éramos celosos de naturaleza, posesivos con la mujer que amábamos y ahora nos dábamos cuenta que nuestras hijas no la tendrían fácil cuando apareciera algún tipo queriéndoselas robar.

Por mi parte esperaba que el enamoramiento de Sofia hacia su primo Marco no la acompañará en todo el crecimiento, no estaba listo para dejar ir a mis hijas aunque sea con mi sobrino.

Mi padre entró a la terraza donde estábamos sentados los adultos viendo de ahi a los niños que jugaban con Rufus el cual me daba cuenta temblaba menos cuando alguien se le acercaba.

- Hablé con León - por su rostro me daba cuenta que no eran noticias buenas.

- Dime- observé a mi padre.

- Laura desapareció, no sabe nada de su paradero, me preocupa porque me doy cuenta que ella está desequilibrada y no sabemos de lo que sea capaz.

Frunci el ceño, ella era una loca total y temía por Julieta y los niños.

- Padre da la orden que la busquen por mar y tierra, es más Hasta debajo de las piedras.

Mi padre asintió y nos observó detenidamente.

- Pienso que Julieta no debe salir sola de casa, ni los niños pero me preocupó más por ti Salomón, temo por tu vida, ella esta muy obsesionada por ti.

Julieta se puso tensa y apretó mi brazo fuertemente.

- Esto no debe estar pasando, no puedo volver a perder a la persona que amo. .. - se detuvo al darse cuenta que me había revelado lo que yo tanto anhelaba oír.

La levanté y decidí llevarla a la habitación, se había alterado con la noticia.

Cuando llegamos la senté en la cama y me puse de rodillas.

- No te sientas mal, nada pasará y no nos separarán, tú me has devuelto la vida, ya no me siento marchito por dentro, puedo decir que hasta que te conoci volví a vivir Julieta y tú eres el amor de mi vida,antes no sabia lo que era amar de verdad,  hasta ahora.

Sus ojos brillaban por las lágrimas que luchaban por salir.

- Salomón, no quiero perderte - me abrazó fuerte y sentí como si los pedazos en los que estaba mi alma se volvieron a juntar hasta estar completo.

- Julieta, casate conmigo, prometo que cada día te daré lo mejor de mi.

Sus lágrimas cayeron como gotas de lluvia en mi brazo.

Asintió.

- Si Salomón, quiero ser tu esposa, amaré serlo.

Nos abrazamos fuertemente, mi Julieta era mi salvadora, ella había roto con mi culpa y era hora que me perdonará para ser feliz

 




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