Hasta tocar el cielo

Veintitrés

Luna

Abro los ojos despacio.

Durante unos segundos no sé dónde estoy. Después reconozco el techo de mi habitación. La luz de la mañana entra por la ventana entre las cortinas y, poco a poco, todos los recuerdos de anoche empiezan a volver. Barcelona. La cena. La vela. El cuaderno. El spa. Adrien.

No puedo evitar sonreír.

Es una sonrisa pequeña, de esas que aparecen solas. Me llevo una mano a los labios sin darme cuenta. Todavía soy capaz de recordar la forma en la que me miraba. La manera en la que pronunciaba mi nombre. Lo tranquilo que conseguía hacerme sentir incluso cuando los nervios amenazaban con estropearlo todo. Nunca había confiado tanto en alguien. Y, por primera vez en mucho tiempo, tampoco me había sentido juzgada.

Cierro los ojos un instante.

No me arrepiento. Ni un solo segundo. Anoche no fue simplemente mi primera vez. Fue la primera vez que sentí que alguien me quería exactamente como soy. Sin querer cambiarme. Sin exigirme nada. Solo... queriéndome.

Aprieto la almohada contra mi pecho mientras una risa tonta se escapa de mis labios. No sabía que la felicidad pudiera sentirse así.

Mi móvil vibra sobre la mesilla. Lo cojo enseguida. Adrien.

Adrien: "Buenos días, ma Lune."

Debajo aparece otro mensaje.

Adrien: "Espero que estés sonriendo igual que yo ahora mismo."

Y un tercero.

Adrien: "Empiezo a echarte de menos."

Niego con la cabeza mientras la sonrisa se hace todavía más grande.

Luna: "Han pasado dos horas."

Escribo la respuesta sin dejar de reír. Los tres puntitos aparecen casi al instante.

Adrien: "Dos horas larguísimas."

Luna: "Qué exagerado eres."

Adrien: "Solo contigo."

Muerdo el interior de la mejilla. No puedo evitar releer la conversación dos veces antes de dejar el móvil sobre la cama.

Entonces, casi sin querer, vuelve a mi cabeza una imagen de la noche anterior. El chico del restaurante.

"Juraría que te he visto en alguna parte..."

Frunzo ligeramente el ceño. Adrien dijo que todo el mundo se parece a alguien. Supongo que tiene razón. Y, aun así... la escena no deja de darme vueltas.

Me levanto de la cama y camino hasta la ventana. Apoyo los brazos sobre el alféizar mientras miro la calle. ¿Por qué aquel chico estaba tan convencido? Resoplo. Seguro que estoy dándole demasiadas vueltas. Pero la curiosidad empieza a picarme por dentro.

Vuelvo a mirar el móvil. Dudo unos segundos. Después abro el navegador. No pierdo nada por comprobarlo.

Escribo despacio su nombre.

Adrien Moreau.

Y pulso buscar.

La pantalla tarda apenas un segundo en cargar. Y ese segundo basta para cambiarlo todo.

Parpadeo. No entiendo lo que estoy viendo. La primera fotografía ocupa media pantalla. Es él. Adrien. Con un traje negro impecable, sonriendo delante de un enorme panel lleno de fotógrafos y flashes.

Debajo aparece un titular.

"Adrien Moreau deslumbra en el estreno de su última película en París."

Frunzo el ceño. No.

Bajo un poco la pantalla. Otra fotografía. Luego otra. Y otra más. Siempre él. En alfombras rojas. Con periodistas. Firmando autógrafos. Posando delante de cámaras. Noto cómo el corazón empieza a latirme cada vez más deprisa.

No... No puede ser.

Pulso el primer enlace casi sin darme cuenta. La página se abre.

"Adrien Moreau (París, 1998) es uno de los actores franceses con mayor proyección internacional..."

Dejo de leer. El móvil empieza a temblarme entre las manos.

Actor. Actor.

Vuelvo atrás. Abro otra página distinta. La misma información. Otra. Lo mismo. Entrevistas. Películas. Premios. Vídeos. Fotografías. Cientos. Miles. Todo el mundo parece conocerlo. Todo el mundo... menos yo.

Siento un vacío extraño en el pecho. Como si acabaran de arrancarme el aire de golpe. No entiendo nada. ¿Por qué nunca me lo dijo? ¿Por qué fingió ser un simple turista? ¿Por qué...?

Sin querer, sigo bajando.

Y entonces aparece ella.

La fotografía ocupa toda la pantalla. Adrien sonríe. Ella también. Él rodea su cintura con un brazo mientras los fotógrafos disparan una lluvia de flashes frente a ellos.

Camille Durand.

El nombre aparece debajo del titular.

"La pareja más querida del cine francés vuelve a enamorar en su última aparición pública."

Se me hiela la sangre. Pulso la noticia. Empiezo a leer casi sin respirar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.