Haunted

012

Una vez más estaba en la habitación de Rafe

Solo que estaba vez las cosas eran muy diferentes. No era algo nuevo. Pero se sintió así.

Estábamos en su cama. Desnudos. No se necesitan más detalles para analizar lo que pasó entre los dos.

De todos los lugares. De todos los hombres con los que podría haberme acostado en esta isla. Elegí a Rafe.

Había un problema conmigo. Uno muy jodido.

Y él se había cerrado.

Estaba callado.

Y eso me estaba poniendo de los nervios

Uno porque ya estaba amaneciendo y conocía las reglas. Sus reglas. Las reglas de Rafe Cameron.

Era de los que repetía. No le molestaba repetir a sus parejas sexuales, pero tampoco por eso vayas a creer que te va a preparar el desayuno.

Su modus operandi es puedes dejarme tu número, puedes usar mi ducha, incluso puedes llevarte mi ropa. El hombre tiene una habitación propia para su ropa; una remera menos no le haría falta. Pero luego de la ducha tienes que irte. Desaparecer hasta que él decida de una vez si quiere volver a verte.

Y ahora mismo estaba queriendo que me vaya. Estaba siendo descaradamente obvio. No trataba de ocultarlo y eso era lo que me dolía. Ese arrepentimiento que viene después del sexo estaba golpeando cada vez más fuerte en mi cuerpo.

Mi modus operandi era cagarla una y otra vez.

Pero Rafe y yo no éramos dos personas que se encontraban en la playa y teníamos sexo. Éramos algo más jodido que esto y Rafe ya no era la persona que conocí hace unos años y yo tampoco seguía siendo esa chica.

Me tragué mis lágrimas y abandoné la cama de Rafe. Y traté de recordarle a mi corazón que estaba tratando de vengar a mi hermana. No puedo seguir haciendo esto con el hombre que nos arruinó.

Me iría de aquí rápido, pero primero usaría su ducha. No puedo desperdiciar una buena ducha. En mi lista de las mejores duchas, esta se encuentra en el puesto tres, pero nunca se lo confesé. No le confiesas esas cosas al enemigo, incluso aunque pregunte por ello.

tres años atrás

--Tienes que ser sincera conmigo, Grace—Suplico con su cabeza enterrada en mi cuello y no pude evitar soltar una pequeña risa por el roce de su piel-- Estoy hablando en serio, pogue-- Sus ojos volvieron a mi cara y traté de seguirle el juego tratando de ponerme seria, pero no podía. Rafe Cameron se estaba convirtiendo en una debilidad y el que esté en mi habitación fingiendo que me quiere. Que me elige a mí hace que todo sea peor.

--Puedes hacer tu pregunta, Kook

-¿En qué puesto de la lista estoy?

No pude ver su cara. Porque se volvió a esconder en mi cuello para que no pudiera verlo y siguió dejando pequeños besos, haciendo que mi estómago se retorciera. Su pregunta me había descolocado un poco.

--¿Esa es tu gran pregunta, Rafe?—Mi voz salió cargada de burla, pero no obtuve una respuesta, al menos no verbal, solo giró mi cuerpo para que quedara acostada encima de él. --Estamos perdiendo tiempo—pasé mis manos por sus hombros y me acomodé sobre el.

--Dime. Grace. Si me lo dices, volveremos a tener sexo--Sus palabras fueron directas, y aunque yo tampoco quería perder tiempo, podía sentir mis mejillas un poco rojas. Odio que pueda seguir haciendo eso. Ya no tendría que seguir teniendo ese efecto sobre mi.

--No lo sé, Rafe. Hace meses que dejé de hacerlo--Mentí. Seguía anotando todo en mi libreta, pero sí era cierto que había dejado atrás las noches con los turistas y que mi lista había cambiado. Pero no se lo diría a Rafe, ya le había contado suficientes cosas y el seguía sin decir nada sobre sus problemas.

¿por qué no puede confiar en mí?

--No te creo, Grace. Ni un poco. Tenemos 20 minutos para usar antes de que regresen tus padres, o puedes decirme en qué lugar de la lista estoy y tienes un pase directo a mi hogar. Tu decides.

Era una oferta tentadora.

Mi casa se había convertido en un desastre las últimas semanas y solo discutían una y otra vez. Y mi hermana no estaba haciendo más fácil la convivencia.

--Creo que voy a tener que rechazar tu oferta--La sonrisa de Rafe creció aún más hasta que escuchó mi última oración-- No hay una lista sobre eso

--¿No?

Su cara era pura confusión y no pude evitar soltar una carcajada.

-- Y no, Rafe. No podría hacer nunca una lista de esas cosas.

--¿De qué son las listas, Grace?

--Tienes la cabeza podrida, Cameron.

Hice una corta pausa y esta vez fui yo quien escondió la cara en el cuerpo del otro. Podía sentir como mis mejillas quemaban por la vergüenza de confesar en voz alta. No le había dicho a Rafe lo que hacía una tarde de las tantas que pasábamos juntos, había tomado mi libreta y leyó una de las tantas que tenia y desde ese día se volvió insistente. Le robé la libreta y las guardé bajo candado, pero no podía borrarle la memoria. Solo vio la lista de mis mejores besos. Pudo ser peor.

--Son sobre duchas

--¿En que puesto estoy?

No pude quejarme porque en menos de un segundo tuve sus labios sobre los míos. Iba a recuperar el tiempo perdido.



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En el texto hay: obsesion, rafecameron, pogues

Editado: 06.01.2026

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