Terrence Lee conocía el mapa de Ottawa Central mejor que los arquitectos que lo diseñaron. Sabía que el nombre de Hazael McKee ya no era un murmullo; era una frecuencia que saturaba los pasillos, un post viral que la gente consumía como comida rápida, cada dos semanas había una noticia de ella en el periódico digital, algún meme o alguna respuesta sarcástica que generaba fulgor, la resistencia a la popularidad provocaba que los más desadaptados encontrarán una voz o algo parecido. Aunque a ella le importaba un pepino, pero a Terrence le importaba el capital político, porque todos tienen valor.
Se acercó desde el extremo opuesto del comedor, con esa sonrisa radiante que parecía haber sido pulida en un laboratorio de marketing.
Hazael no lo vio venir hasta que Charlie, en un movimiento de pánico estético, le arrebató la hamburguesa de las manos. La carne salió disparada, aterrizando en la bandeja con un sonido húmedo y triste, un mapa de su derrota nutricional. Hazael siguió el trayecto del desastre con la mirada, de luto por su almuerzo, mientras Charlie le ajustaba la cabellera en una coleta improvisada y la escaneaba con severidad.
Charlie intentó hacer lo mismo con Mark, pero él ni siquiera dejó que le rozara el hombro.
ㅡNo soy Napoleón Bonaparte con su exceso de grandeza, Charlie ㅡSentenció Mark, inamovible. ㅡ Y él no es nadie fuera de estas paredes de ladrillo. Y tu Hazael, nunca tengas amigos así, me niego que caigas tan bajo.
ㅡSabes perfectamente que te equivocas ㅡSiseó Charlie, dándole un último tirón a la sudadera de Hazael.ㅡ Viene hacia aquí. Debemos lucir representables, debemos tener aliados en la campaña de tu presidencia.
ㅡLa lealtad no se compran, se ganaㅡ Comentó Mark
ㅡEstoy confundida ahora mismoㅡadmitió Hazael, mirando su hamburguesa desarmadaㅡ ¿Quién rayos va a venir a verme? No soy nadie.
ㅡÉl ㅡSeñaló Charlie con un movimiento de ojos casi imperceptible.
Terrence, que ya había orbitado cerca de Hazael una vez, se detuvo frente a la mesa. Ignoró la hostilidad de Mark y el nerviosismo de Charlie. Su atención estaba puesta en el post viral viviente.
Hazael miró al chico que se aproximaba, la sonrisa de Terrence Lee se expandía como un anuncio publicitario de alta definición. Terrence no olía a gimnasio como Kevin; olía a papel recién impreso y perfume cara. Lo reconoció por la rectitud de su barbilla; era el mismo que mordisqueaba sus lapiceros y erraba entre ecuación y ecuación. En aquel entonces era una variable estática al final del aula; ahora, era un vector con trayectoria directa hacia su bandeja de comida.
ㅡ Hazael McKee, eres toda una leyenda.
ㅡ Infelizmente no por gusto.
ㅡ Quería preguntarte algo.
ㅡ Dispara Terrence, pero no te equivoques esta vezㅡ El chico soltó un bufido divertido.
Charlie los miraba ligeramente sorprendido mientras Mark tenía la mandíbula apretada.
ㅡ ¿Cómo ustedes se conocen?ㅡ Uno de los dedos de Charlie tocaba su labio inferior, atando cabos, buscando información.
ㅡ Clases de matemáticas, los martes.
ㅡLógico, pero....
ㅡ¿Dónde te ves dentro de cinco años?ㅡ Interrumpió Terrence a Charlie, sin preámbulos, usando la pregunta clásica de las entrevistas de poder.
Hazael arrugó la nariz de forma graciosa, ese gesto preventivo para estar a punto de decir unas palabras imprecisas con la confianza de los políticos.
ㅡEn prisión.
El silencio que siguió fue atómico. Charlie estuvo a punto de y Mark tuvo que morderse el labio inferior para no soltar una carcajada que arruinaría la tensión.
Hazael podría ser una ciega social pero había sido amaestrada por la vida, a no cumplir expectativas que no fueran las suyas.
ㅡEs broma ㅡAñadió ella, al notar la parálisis en el rostro de Terrence ㅡPrimero tendría que cometer un delito. Y ahora mismo mi única infracción es estar perdiendo el tiempo.
Miró a Mark y luego a Charlie, que seguía conteniendo la respiración, inhalando perfume paralizante y exhalando enojo protector.
ㅡEs broma, Terrence. Pero ya conoces algo de mi, sé presentarme para desaparecer y menos si no me dejan comer decentemente.
Sin embargo, Terrence no parpadeó. Su sonrisa radiante no desapareció; simplemente se transformó en algo más afilado, más depredador.
ㅡInteresante ㅡdijo Terrence, su voz recuperando la parsimonia de quien da un discurso de apertura ㅡUna visión distópica del futuro personal. La mayoría de los estudiantes aquí responderían "Harvard" o "Ser CEO". Tú respondes con la máxima expresión de marginalidad social. Es... refrescante.
Hazael arrugó la nariz de nuevo, pero esta vez de desagrado. No le gustaba que analizaran su chiste como si fuera una tesis doctoral. Aunque estuviera más preocupada por la grasa de la hamburguesa que empezaba a filtrarse por la servilleta de papel en su bandeja.
ㅡEs solo lógica, Terrence ㅡrespondió ella, desviando la mirada hacia el desastre de su almuerzo. ㅡSi el sistema está diseñado para que todos sigan la misma curva, la única forma de ser una persona independiente es salirse del gráfico. Y a veces, eso te lleva a prisión. Ahora, si me disculpas, mi hamburguesa está sufriendo una crisis existencial en el suelo.
Terrence soltó una risa seca, un sonido sintético que no llegó a sus ojos. Se inclinó un poco más hacia la mesa, ignorando olímpicamente la hostilidad silenciosa que emanaba de Mark.
ㅡPrecisamente por eso estoy aquí, Hazael. ㅡdijo Terrence, usando su nombre de pila con una familiaridad no autorizadaㅡ. Presido el Club de Debate de Ottawa Central. Y te quiero en él antes de que te arresten.
Charlie soltó un grito ahogado que sonó como un pajarito siendo estrangulado. Mark apoyó los puños en la mesa, listo para intervenir.
ㅡ¿Perdón? ㅡHazael levantó la vista, genuinamente confundida ㅡ¿Quieres que me una a un grupo de personas que se gritan educadamente sobre temas que a nadie le importan fuera de este edificio?
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Editado: 10.07.2026