La cabellera húmeda le pesaba por los rizos, una masa de filamentos que retenían el agua de Ottawa, retocó en una coleta alta que resaltaba sus facciones y finalizó aplicando su crema de peinar favorita. Frente al espejo del baño, Hazael observaba cómo las gotas bajaban por su cuello, trazando rutas gravitatorias exactas, ignorando el calor residual que Alice ya estaba generando en la frente con su beso.
Para Hazael, la emocionalidad no era un sentimiento; era un estado de la materia, o por lo menos fingía.
Salió de los vestidores, luciendo su ropa de la semana y con dolores en los músculos de su espalda baja. Sin embargo, con un roce de serenidad que la mantenía con la mirada clavada en el jugo sintético, situado en el asiento de metal. Volvió a tomar para adentrarse en los pasillos, percibiendo como el olor a sudor y desinfectante del gimnasio fue sustituido por el aroma a trementina y acrílico al acercarse a los talleres de arte.
Tenía clases de Literatura.
Aunque sus preguntas seguirán en suspensión temporaria, su vida seguía movilizandose por Ottawa y Winnipeg a millas de ella. Hazael se encontró con Mark. No lucía como el estratega impecable que Terrence exigía; estaba encorvado, hablando con una chica que llevaba una camiseta manchada de amarillo chillón, gesticulando con una ansiedad que le desordenaba el cabello, obstaculizando la entrada de la clase de Arte. En cuanto sus ojos se cruzaron con los de Hazael, Mark cortó la conversación en seco. No caminó hacia ella; corrió, como si temiera que ella se desvaneciera en el aire de Ottawa antes de que pudiera decir la verdad.
ㅡHazael, espera ㅡdijo, recuperando el aliento. Sus ojos, generalmente protegidos por una capa de cortesía profesional, estaban desnudos, brillosos.
Hazael se detuvo, cruzando los brazos sobre su camiseta de gimnasia.
El olor a cloro y a pino de los productos de limpieza del pasillo se mezclaba con el vapor que aún emanaba de las duchas, creando una atmósfera pesada, casi pegajosa, con una expresión que Hazael solo podía describir como "procesamiento de culpa en segundo plano".
ㅡNo los tiraste ㅡdijo Mark, a modo de saludo. No era una pregunta; era una observación de alguien que había estado vigilando la taquilla desde la distancia o simplemente estaba esperando un momento adecuado.
ㅡEstán en un estado de observación, Mark. No te emociones ㅡrespondió Hazael, ajustándose la mochila. Intentó pasar de largo, pero Mark dio un paso al frente, no para bloquearla como Kelvin, sino con una vacilación que le resultó extrañamente familiar.
Era la misma vacilación que ella sentía frente a las cajas de Winnipeg. Quiso que se acabará el día.
ㅡSolo necesito un segundo para hablar, prometo no quitarte más tiempo. ㅡ Mark temblaba levemente y soltó una sonrisa nerviosa que ella nunca había visto.
Nuevamente los labios de Hazael se apresionaba en una mueca de incomodidad.
ㅡSi es por los jugos, Mark, el colorante azul ya está empezando a teñir mi paciencia. Ni es el que me gusta ㅡ Mentía en su reclamo y se arrepintió en hacerlo.
Mark se negaba con la cabeza y las manos, respiró tan profundo que, Hazael recordó la vez que vio llorar a Matthew y Kennedy.
ㅡCharlie cree que somos genios del marketing, pero yo sé que te estamos asfixiando ㅡsoltó Mark de repente. Su voz era baja, perdiendo ese tono brillante de "chico de Ottawa" por primera vezㅡ. Pero tienes que entender algo sobre el Club de Debate. Para ti es una transacción, un intercambio de firmas por un favor. Para nosotros... para nosotros es la única forma de no ser invisibles en esta escuela. Y luchó con ello, cada día.
Hazael se detuvo. Giró la cabeza lentamente, evaluando la postura de Mark. Sus hombros estaban caídos, la mirada arremolinada y por un segundo, se desmoronó, dejando ver a un chico que simplemente intentaba no ser aplastado por la jerarquía. No había rastro de cálculo en la voz de Mark. Era una frecuencia de honestidad pura, de esa que no deja "calor residual" porque es el incendio mismo. Un punto a tierra, un punto a tierra muy cercano. Profundo pero temeroso.
Mark dio un paso hacia ella, ignorando que algunos estudiantes los miraban:
ㅡ Escucha, sé que Terrence tiene las de ganar. Si él decide que no eres útil, desapareces. No solo del club, sino de la red de contactos, de las recomendaciones para la universidad, de todo. Sé que él maneja el club como si fuera un tablero de ajedrez y que nosotros parecemos sus peones. Pero si mi amistad contigo está en juego, prefiero perder la maldita campaña ahora mismo.
Hazael se quedó estática. Sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el aire acondicionado. No era miedo; era una epifanía técnica. Terrence Lee no estaba jugando al debate; estaba jugando a la arquitectura social, y ella era la pieza que le faltaba para completar el edificio.
ㅡNo nos acercamos a ti para que fueras un trofeo, Hazael ㅡcontinuó él, con una urgencia casi desesperadaㅡ. Ni para jugar a los espías de preparatoria. Nos caes bien. De verdad. Charlie cree que eres la persona más interesante que ha pisado este edificio en décadas, y yo... yo solo quería a alguien que no hablara en eslóganes políticos todo el tiempo, alguien que me mirará y entendiera que soy algo más que esto. Y tú, eres una maldita esnob que todos aman en secreto.
ㅡMark.. yo... No quiero ser vista por lo que no soy.
ㅡHazael no me hagas quererte más, por favor. Hay personas con corazón aquí. ㅡ Mencionó con una risa floja, temblorosa y se señaló el pecho.
Mark suspiró, mirando hacia el Aula 4B que se encontraba al final del pasillo, ese lugar que representaba todo lo que Hazael despreciaba.
ㅡSi quieres destruir el Club de Debate el viernes, hazlo. Quémalo todo si es necesario. No necesito firmas ni un título de presidente para que mi forma de pensar exista. Pero no quiero que pienses que eres una variable en un plan. Eres una persona, Hazael. Y eres importante para nosotros sobre todas las cosas.
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Editado: 28.07.2026