Healing Heat

Capítulo 1

Blair

—¿Dónde decías que estaba tu piso?

—Mothersand, Blair. Creo que te lo he repetido unas veinte veces —dijo Eliana— como mínimo.

—Sabes que esto de recordar nombres no se me da bien.

Era mi primera vez en Seallerie y, por lo tanto, mi primera vez en Mothersand, el pequeño vecindario donde vivía Eliana, mi hermana mayor.

Era raro ver a una mujer de 20 años viviendo sola sin estar en contacto con ninguno de sus padres, pero así de extraña era la vida de mi hermana. Eliana se fue de casa a los 19 gracias a la reacción de mi padre al enterarse de que se había quedado embarazada en una fiesta y que no tenía ni idea de quién era el padre. Obviamente, mi hermana quería abortar. Mi padre estuvo a punto de matarla, algo que tampoco me sorprende ya que todos —y sí, digo todos— en esa casa habíamos tenido que pasar. Mi padre es una persona abusiva y eso, en mi hogar, era tan normal como el sol en un día veraniego.

No recordaba un solo día en mi vida donde no me haya levantado de la cama con angustia, sabiendo que tal vez al otro lado de la puerta esté mi progenitor con ganas de pagar su ira conmigo.

Por esa misma razón es por la que, siguiendo los pasos de mi hermana, escapé de ahí. No aguantaba más, sentía que me asfixiaba.

Cuando le dije a mi padre que me quería dedicar a la actuación, casi pierde la cabeza. Él quería que fuera odontóloga, tal y como él habría sido antes de que mi madre lo atara, quedándose embarazada de Eliana a los 16.

Tal vez era el gran parecido que tenía yo con mi madre la razón por la cual mi padre no soportaba mirarme, pero estaba harta de mendigar el amor de un padre.

Quizá si mamá siguiera respirando me hubiera quedado. Quizá si todavía tuviera el amor de una madre, hubiera aguantado unos meses más.
Pero era una cosa de la gran lista que mi padre me había arrebatado.

Pero al menos había escapado de ese infierno del que tanto me había costado salir.

Al menos, ahora, podría vivir mi propia vida sin miedo constante. "Es un nuevo comienzo", me decía a mí misma, con cada paso que daba. Y, sinceramente, todavía tenía la esperanza de que lo fuera.

—¿Hola? ¿Blair? —dijo la voz de mi hermana al otro lado de la línea— ¿sigues ahí?

—Sí, si. Te oigo. —Contesté, apartando con mala gana la horrible sensación que había crecido en mi estómago—. ¿Vecindario Mothersand, decías? Estoy aquí.

—¿Qué, tan rápido? ¡Bajo ya mismo, hermanita!




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.