Healing Heat

Capítulo 6

﹏𓊝﹏𓂁﹏

Hugh

Después de unos minutos de una reflexión mental, noté como alguien a mis espaldas se movió, se levantó y caminaba hacia la cocina. No estaba seguro al cien por cien, pero según mi lógica —y si todavía no me estaba volviendo loco— la dueña de los movimientos fue Blair.

Me giré para asegurarme y, en efecto, si se trataba de ella. Sinceramente, no había pensado mucho antes de actuar.

¿Y si me hubiese girado y ella todavía estuviese dormida detrás mío?

¿O mil veces peor, que hubiera pasado si me hubiese girado y ella estuviese en su lugar, pero despierta?

Mierda, tenía que empezar a pensar antes de tomar acción.

Justo cinco minutos después volví a oír a alguien moverse. Como está vez nadie que realmente me interesara estaba en la habitación, me di el gusto de girarme a ver de quién provenía.
Se trataba de Matthew, que se estaba estirando como si fuera un bebé recién levantado de la siesta.

—Gracias por mirarme los abdominales, coqueto —dijo sarcásticamente— pero me acabo de levantar, y con la ropa arrugada no estoy nada sexy.

¿Pero, de donde había salido este tío?

—Imbécil —respondí, volviendo a mi posición anterior. Joder, si que era cómodo el dichoso sofá de cuero.

—Ay, cariño mío —fingió estar ofendido— no se insulta a quien se ama.

Reí mientras revisaba mi móvil. Ayer, durante la borrachera, me dediqué a buscar el Instagram de Blair.
No se cómo lo había encontrado o siquiera como adiviné su apellido, pero lo conseguí. Su nombre de usuario era su nombre completo —Blair Ashford— y solo tenía una publicación. Era de hacia aproximadamente seis meses y se trataba de un dump del mes de octubre del año pasado. No había nada fuera de lo normal, sinceramente.

En realidad, una parte de mi tenía miedo. Más que miedo, era una inquietud. Inquietud de encontrarme algo relacionado con la tristeza que vi en sus ojos. No se porque cojones no había podido olvidarme de ello durante la noche, como me pasaba normalmente con cualquier chica.
Esos ojos tristes resonaban una y otra vez en mi mente como un timbre, y mi corazón me pedía a gritos que me levantara y que la fuera a buscar.
Que le preguntara de donde provenía lo que ví en ella y porque siempre lo intentaba ocultar.

—Asi que ya te has hecho con su Insta— dijo Matthew, literalmente al lado de mi oreja. Eso hizo que diera un salto del susto, porque hacia dos segundos estaba a más de un metro de distancia.

—¡Joder! —dije, con la respiración agitada— ¿Como cojones has llegado hasta aquí sin hacer ruido?

—Un mago nunca revela sus secretos, amado. —me respondió, antes de añadir— Pero no me cambies de tema, moribundo. ¿Tanto te interesa que ya lo has conseguido?

—No me interesa, imbécil. Solo me ha salido en las recomendaciones y ya esta.

—Sí, claro; y yo soy Maluma. —Dijo, mirándome con los ojos entrecerrados.

Este chico tenía que haber salido de un circo o, durante la noche, se había comido a algún tipo de payaso. Decidí ignorarlo y salir de Instagram.

—Oye, ahora que lo pienso —volvió a hablar, pero con un tono más serio que hizo que llamara mi atención— ¿Tú no tenías algo con Casey Ophelien? La de segundo año.

Recordarla hizo que mi cabeza automáticamente me empezará a doler.
Casey Ophelien, para mí, solo fue un polvo. Vale, un polvo que duró casi ocho meses, pero sigue siendo un polvo.
Casey estaba segura de que teníamos algo. Para cuando me dí cuenta de ello, ella ya lo había anunciado a media universidad y todo el mundo pensaba que estábamos en algo serio.

No me gustaba hablar así de mujeres con las que he compartido cualquier cosa, pero llegó un momento en que solo quería quitarmela de encima. Era —con palabras de Matt— como un grano en el culo.

—Solo fué un polvo, Matthew. Ya lo sabes.

—Ya, pero no sé si ella cree lo mismo. —dijo, mirándome con algo que se asemejaba a la lástima— Sé que tú le dijiste que no querías nada, pero tal vez deberías recordárselo. Ya sabes como se pone, se convierte en Maléfica en persona.

Me giré a mirarlo.

—¿A qué viene todo esto?

—A que yo creo que Blair te interesa más de lo que te gustaría.

Intenté con todas mis fuerzas contradecirlo, pero no podía.
¿Para que iba a mentir?
Era cierto que me interesaba, pero no era algo anormal. Simplemente era atracción, y ya esta. Nada más.

O al menos eso era lo que intentaba meterme en la cabeza para sacarme a los ojos verdes que no la querían abandonar.

Y que dudaba que algún día la abandonen.

—Claro que me interesa, pero porque es algo normal —me decanté por decir, finalmente— ¿A quien no le interesaría? Simplemente es guapa y ya esta. No es que me guste o algo así.

-Ya, bueno. —Dijo, levantándose— Yo voy a ir a ver qué hacen antes de que me quemen la casa. Mi madre viene la semana que viene y no tengo ganas de que me eche la bronca de mi vida.

Observé como mi mejor amigo entraba en la cocina y la puerta se cerraba detrás suyo.

Joder.
Esa conversación, en realidad, había caído en mi cabeza como un cubo de agua helada.

¿Me gustaba Blair?
No, claro que no.
La había conocido hace un día. Era estadísticamente imposible que me gustara, ¿verdad?

Me cago en todo.
Tenía que olvidarme de ella.
No podía enamorarme en ese momento, joder.

Si llegaba a tener algo con Blair y Casey se enteraba, le haría algo. Conocía a Casey a la perfección y sabía que estaba realmente loca, tal y como había dicho Matthew. No sería la primera vez que lo hacía.

Una vez, en una fiesta como la de ayer, una chica de la universidad me reconoció y vino a preguntarme simplemente si sabia donde estaba el baño. Lo entendía, ya que la chica —que recordaba cómo Kiara, o Tiana, o como se llame— era nueva.

Bueno, pues se ve que Casey no lo entendió como una persona normal. A la semana, cuando se enteró, acorraló a la pobre chica en el baño de mujeres y le dió una bofetada. Le gritó a los cuatro vientos que yo estaba con ella y que no se atreviera ni a mirarme.




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