Heart's Weapons

Capítulo 02 - El día en que los dragones cruzaron la puerta (2)

Año 2020 – Reino Unido (inmediaciones del canal de Bristol)

—No queda de otra, general. Usemos eso. Las bombas H.

En una sala donde pantallas LED emitían brillos apagados, el segundo al mando, un hombre alto y fornido, propuso una idea bastante bizarra. Casi de inmediato, la ministra de guerra refutó airada.

— ¡¿Hablas enserio?! ¡¿Usar bombas de hidrogeno?! ¡Estarías matando una mosca a punta de cañonazos! —clamó ella.

El segundo al mando se mantuvo tranquilo.

— ¿Ahhh? ¡Ese demonio es más fuerte que una mosca! ¡¿No viste su poder?!

—Aun así...

—200 aviones... 300 vidas... ¿Estás dispuesta a sacrificar más?

—Yo...

—Eso pensé. General, acabemos con esto. Si lanzamos una ojiva de 10 megatones, en este momento, destruiremos esa cosa. Lamento decir que un par de villas serán arrasadas, sin embargo, es un riesgo que debemos tomar.

El silenció infectó la sala. Luego de meditar el problema, el general caminó hacia el frente. Habló:

—No se apresure, teniente. Hay tiempo —el hombre de 50 años analizó el problema—. Por ahora, usaremos el arma estrella del proyecto "RailGun 23". Un impacto cinético de tal magnitud, apoyado con artillería pesada de acorazados, fragatas y buques de guerra, debería exterminar esa cosa. Y si no es suficiente, usaremos diez unidades de bombas GBU-57.

— ¿Las bombas 'no nucleares' más poderosas del mundo?

—En efecto.

—Ya veo. ¡Entendido general! —El teniente realizó un saludo de guerra—. ¿Preparo el cañón principal?

—Sí. Lo antes posible —el general ajustó su boina—. Es hora de poner en marcha el plan de la luna menguante. Veamos si ese demonio es capaz de soportar la putiza que le vamos a dar.

 

*****

 

Para SilverSkin este mundo era nostálgico, hace mucho tiempo, eones atrás, su mundo era parecido a este. Había bosques, selvas, praderas, planicies y un mar azulado.

Actualmente, su raza no tenía problemas severos. Él no llegó a la tierra para invadir el planeta. Su objetivo principal era investigar este plano, buscando presencia o carencia del elemento '???'.

Sin embargo, mientras buscaba, SilverSkin descubrió muchas cosas. Los humanos eran formas de vida despreciables. Dañaban su propio habitad sin medir las consecuencias.

Lanzaban desechos a mares y ríos, quemaban kilómetros de bosques y selvas, envenenaban peces y plantas, con mercurio, emitían cantidades ingentes de gases tóxicos, destruían los habitas glaciares, mermaban la capa de ozono, peleaban entre ellos mismos, hacían atrocidades que superaban la imaginación: Homicidios, abusos, violaciones, secuestros, torturas, esclavización. ¿Qué clase de mundo era este? ¿Por qué una raza tan retorcida manejaba los hilos de este planeta?

Era cierto, había humanos buenos. Durante su exploración, el dragón pudo verlo. Aun así, la malicia imperaba.

En lugar de crecer junto al planeta, en lugar de cuidarlo, los humanos herían el mundo sin piedad.

Lo laceraban, lo corrompían, lo mancillaban. Después de ver tanta porquería, SilverSkin comprendió algo: Los humanos eran el cáncer, la peor enfermedad. Exterminarlos era el camino.

Por eso mismo, como un plus añadido a su misión, SilverSkin decidió limpiar este planeta. El primer paso fue exterminar a los mosquitos que volaban en su flanco. Al parecer, los humanos no eran estúpidos. Procesaban la materia a su gusto, creando máquinas de guerra.

Sin embargo, sus armas se basaban, únicamente, en procesos físicos mayores. La teoría detrás de sus máquinas era superficial. Si lo hubiera querido, SilverSkin habría aumentado la gravedad de la zona circundante, y todos sus 'juguetes' habrían caído al suelo como gotas de lluvia, en una tormenta furiosa.

De todos modos, el trabajo estaba hecho. Lo siguiente era medir la capacidad bélica del ser humano. Exterminar cucarachas era complicado. El dragón pensaba que invocar refuerzos era indispensable.

Incrementando su celeridad, SilverSkin se dirigió a Londres. Matar algunas cucarachas en su camino no representaba ningún obstáculo para él.

 

****

 

— ¡Preparen el cañón RailGun-23! ¡Carguen el proyectil de fragmentación uránica! ¡Revisen las coordenadas! ¡Que los demás buques apunten su artillería a la ubicación designada! ¡Quiero todo listo en menos de un minuto!

Sobre un buque de guerra de tamaño desmesurado, un temible cañón de guerra relumbraba bajo el cielo vespertino. Era gigante.

30 toneladas de metal desprendían sutiles arcos eléctricos que hacían vibrar el puente. Se trataba del segundo cañón más poderoso del mundo. El aclamado perforador de titanes. Un cañón de riel (de segunda generación), con la capacidad de disparar proyectiles cinéticos a Mach 23. Usando un potencial energético de 15 MJ, aproximadamente.




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