Hecatombe

Volvió

 

Volvió, regresó con aún más coraje.
Arraso con cualquier muestra de vida que quedara en aquel lugar muerto e invisible, su cuerpo destruyó ferozmente el lugar dejando sin un aliento posible, aquel paraje en el que el tiempo atrás había construido una capa de fé y una nube de esperanza, se completaba con crueldad por los aires, suelos y mares.
Los recuerdos quedaron marcados en cada pared, dónde una vez toda aquella existencia presente abundaba ya se acababan.

Los niños lloraron, las madres gritaron, los hombres sufrían. Y el monstruo seguía y seguía. El cuerpo de los infantes les era arrebatado, separándolos de las extremidades que los unían, la sangre salía sin espera, saltaba hacia los ojos de cualquier espectador cercano, manchando el lugar entero y acabando con las vidas en proceso.
Los jóvenes quedaban en un shock incesante, traumatizandolos.
Sería el comienzo de una aventura donde el único que no sonreíria sería un cuerdo.
Las madres desgarraban la voz, explotando sus cuerdas vocales, llorando lágrimas de dolor eterno.
Los más valientes hombres huían de aquella interminable catástrofe, sus rostros reflejaban el miedo que nunca llegaron a mostrar, sus ojos se cerraban sin captar lo que seguiría a continuación.
Los temibles monstruos que aprisionaban y deboraban a los aldeanos ahora estaban siendo descuartizados, uno por uno, viendo así estallar de sangre a sus hermanos, amigos, rivales.
Ellas rodeaban a cada humanidad, las brujas sudaban, y temblaban desde el cielo. Sus cabezas caían, y con espera sus órganos disueltos, exparsidos por todo el lugar, volaban en el aire callendo sobre cualquier vida presente.
Los animales temibles, se convertían en indefensos, los dragones huían con sus crías por el cielo, desapareciendo entre la niebla.
Gigantes, enormes, muertos en segundos. Cada cuerpo era enterrado, sobresaliendo de la sangre esparcida por todo el lugar.
Con un poco de tiempo todo cambió.
El universo se calmó, las constelaciones se  unieron y la masacre paro. A  lo lejos del horizonte se escucho un susurro que poco a poco lleno el lugar entero, era de una sola melodia que se profundizo haciendo un eco, el fenómeno acústico titubeaba.

Vuela con la tormenta, y apiadate de ella.

Danza con esta, sigue el ritmo que entra por tus venas, sus melodías atrapan entre sus brazos , y te envuelven en ellos dejándote sin aliento.

Deja que te guíe hacia su interior donde el miedo florece, la incertidumbre surge, y la perspectiva cambia, no hay salida.

Y cuando este frente a ti, brillando en su máximo esplendor ante tus pupilas, agradece el estar ahí.

Es valiente que te encuentres en tu tormenta, y aún más valiente que encuentres la salida.

Entra, no huyas, te perseguirá inclusive en sueños. Tus sombras están marcadas.

Miles de voces le hacían coro, la melodía de un eco ya no lo era. Y aunque nadie en el lugar había abierto los labios ni emitido sonido alguno, pareciese que todos tenían sonidos armoniosos dentro.

No puedes detener el tiempo, y este mismo te regresará lo que un día formo parte de ti, sin embargo, no sabes lo que devolverá a las llemas de tus dedos.

 




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