Hechizos bajo la Luna

Capítulo 2 - Una Magia que Despierta

Siento una vibración a mi lado, es mi teléfono. A través de la ventana de mi cuarto alcanzo a ver la luna brillando en el cielo; es una noche despejada. Siento como si hubiera dormido un día entero. Tomo el teléfono y veo que Moni me ha enviado un mensaje.

—Me pregunto qué quiere, ya es muy tarde —digo para mí mismo mientras tomo mi teléfono

Me pregunto qué quiere, ya es muy tarde.

—Me pregunto qué quiere, ya es muy tarde —digo para mí mismo mientras tomo mi teléfono

Puta madre, Moni.

Repito para mis adentros. Tendré que escaparme sin que mis padres se den cuenta.

Miro hacia la puerta de mi cuarto y suspiro. Aún no he tenido la oportunidad de hablar con mi mamá, y tengo tantas cosas que preguntarle.

☽☾

Tomo mi teléfono para ver la hora; son las tres cincuenta y ocho de la madrugada. Volteo hacia la ventana y, para sorpresa de nadie, una mano delgada se asoma por el marco. Es Moni, tan puntual como siempre. Abro con cuidado la ventana, con miedo de hacer algún ruido y que mis padres noten mi fuga.

—Eres muy lento, Oli.

Intento bajar por la ventana, pero mis habilidades físicas son nulas.

—Cuando termines de bajar, ya habrá amanecido —tiene una sonrisa en el rostro.

—En lugar de burlarte de mí, ven a ayudarme.

¿Cómo se atreve?

—Está bien, está bien. Solo apoya tus pies en mis hombros.

Intenta ocultar la risa que escapa de entre sus labios, mientras se acerca a la ventana de la que estoy colgado como piñata.

Apoyo mis pies en sus hombros y, para mi sorpresa, noto una firmeza impresionante para alguien tan delgada.

—Te lo voy a preguntar otra vez, ¿has estado haciendo ejercicio?

—Oli, deja de estar chingando y bájate ya; no eres tan ligero como piensas.

Eso último sonó más como un pujido que como una oración.

—Ya voy.

Salto y caigo de sentón.

Moni ríe por mi torpeza.

—Y a todo esto, ¿qué quieres? —sacudiéndome el trasero y las piernas—. ¿Para qué tanto misterio? ¿No podías esperar al lunes y decírmelo en la prepa o contarme por mensaje?

—No, Oli. No podía esperar —gira los ojos—. Necesito que me acompañes de vuelta al cerro.

—Ni que estuviera pendejo, pura madre que regreso.

Muevo la cabeza en señal de negación.

Ok, está loca.

¿De verdad cree que voy a regresar? Aún no sé cómo logramos salir de ahí.

—Anda, vamos —suplica—. En el camino me puedes hablar sobre tu sueño.

—Ok, ok —digo a regañadientes, soltando un suspiro.

En el camino le voy contando a Moni sobre mi sueño. Ella no me voltea a ver; mantiene su mirada fija en el camino.

La noche es fresca y el viento sopla suavemente sobre nosotros, un poco frío, ya que el invierno se acerca. A cada paso, nos acercamos más al majestuoso Cerro de la Silla, cuya silueta se alza imponente bajo la luz de la luna.

☽☾

—Extraño, ¿no?

Alzo la cara hacia el cielo, que a esta altura deja distinguir un poco más las estrellas.

—Sí, muy extraño —responde sin dejar de mirarme—. Y lo que me sorprende es que sí pasó, a excepción de la voz; eso es mérito de tu imaginación.

Estoy en shock.

¿Fue real?

—¿Qué? —logro reconectar algunas neuronas.

—Justo lo que me contaste fue lo que pasó.

Tuvo que ser real; ella nunca miente.

—Lo más raro es que la onda era del mismo color que el de tus ojos ayer en clase. Viéndolo bien, ya no es tan raro; estoy segurísima de que está todo relacionado.

—¿Qué?

Sigo sin entender nada.

—Sí, Oli. Solo piénsalo un poco.

Un recuerdo viene a mi mente, aunque no es algo real. Son los ojos que vi en el sueño, pero brillando de un color esmeralda.

—Houston llamando a Oliver —agita su mano frente a mi cara—. ¿Oliver, me escuchas?

—¿Eh? —salgo del trance.

Moni aplaude en mi cara.

—¿Todo bien, Oli?

—Sí, sí.

¿Qué chingados está pasando?

—Oli, sea lo que sea que pasó, no creo que sea tan malo. A final de cuentas, sin eso tal vez no estaríamos aquí hoy.

—Eso creo.

Intento volver a la realidad.

—Oliver, necesito que te pongas las pilas.

Suena angustiada.

—Esto no es normal bajo ningún sentido.

"Normal" retumba en mi cabeza.

—¿Y yo cuándo he sido normal?

Me duele; sabe por todo lo que pasé para intentar ser normal.

—No es exactamente lo que quise decir, ¿te gusta más... —intenta arreglar su error— raro?

No lo logra.

—¿Crees que no soy normal? —pregunto mirándola a los ojos.

—Sí, Oli —su mirada es segura y me sonríe levemente—. No eres normal, nunca lo has sido. Eres una persona súper especial para mí y para las personas que te queremos; y tus poderes, por llamarlos de algún modo, te hacen aún más especial. Pero debes tener cuidado. Habla con tu mamá, exígele una explicación.

—Por eso eres mi mejor amiga.

Una sensación innombrable me invade; se siente bien.

El sol se está empezando a asomar por el horizonte. Todo es tan tranquilo aquí arriba.

—¿Había necesidad de traerme hasta aquí otra vez?

Muy bien pudo hablar conmigo en mi casa.

—No empieces...

Nos interrumpe una explosión a lado de nosotros; terminamos en lados opuestos de la explosión. Moni se levanta del suelo como un rayo y me ayuda a levantarme. Alcanzo a notar unas partículas brillantes de color rojo que salen del cráter que dejó la explosión. En la profundidad de los árboles se distinguen varias figuras encapuchadas.




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