Helix-6

Capítulo 3: La Sala de Control

Magnus se acercó y observó el mecanismo.

A un costado, protegido por una tapa movible, un panel digital brillaba con una luz roja intensa y mostraba un mensaje de sellado por incidencia. A la derecha del panel había un sistema manual con un volante metálico, conectado al cierre interno para una liberación de emergencia en caso de daño crítico del sistema eléctrico de la plataforma.

Magnus tomó el volante con ambas manos y aplicó fuerza hacia la derecha. El mecanismo se resistió al principio y no se movió ni un milímetro. Con la inyección de energía que le había proporcionado el desayuno, hizo un mayor esfuerzo y el volante comenzó a girar lentamente. El sonido de la puerta reverberó en todo el pasillo. Luego se escuchó un chasquido y el seguro cedió. La puerta se dividió en dos mitades, dejando un espacio suficiente para que su cuerpo menudo pudiera filtrarse por la abertura.

Magnus se deslizó por el estrecho espacio y accedió a un pasillo más corto que el anterior, donde se encontró con una segunda puerta mucho más angosta que la que acababa de sortear.

Allí descubrió otro panel de acceso digital con el mismo mensaje de sellado por incidencia. Magnus probó oprimiendo el botón de apertura, pero la puerta no respondió. Buscó alrededor del panel algún volante metálico para girar, pero no había ninguno.

Quería evitar entrar nuevamente en pánico. Estaba tan cerca de su objetivo y había atravesado tantos estados emocionales y tanto esfuerzo físico, que temía que todo aquello hubiera sido en vano.

Trató de mantener la calma y comenzó a observar con detalle.

Debajo del panel de control había una caja de cristal transparente con una llave en su interior. No tenía ningún cerrojo, y Magnus no tuvo otra opción que estrellarla contra el suelo del pasillo. La caja se fragmentó en pequeños trozos, la llave quedó libre para tormarla y se inclinó para recoger la pieza metálica.

En el panel había una abertura con el contorno exacto de la llave. La introdujo y la giró hacia la izquierda. La puerta vibró a su lado y se abrió por completo.

La sala de control quedó ante sus ojos.

Magnus cruzó el umbral y avanzó unos pasos. La sala estaba casi a oscuras y sin vida. Varias consolas metálicas permanecían cubiertas de pantallas apagadas. El sistema de monitoreo externo parecía dibujar los contornos de los radares y de las condiciones meteorológicas.

Necesitaba iluminación y Magnus sacó la linterna de la mochila. Al encenderla, el haz de luz proyectó las sombras de micrófonos apoyados en sus soportes sobre el panel principal, junto a intercomunicadores internos y auriculares listos para aislar el ruido externo durante las operaciones.

Se acercó al panel principal, e identificó una luz roja intermitente que parpadeaba sobre un botón cuyo mensaje no era legible en la penumbra. Al iluminarlo con la linterna, apareció una instrucción perfectamente clara: “Pulsar para reiniciar”.

No lo pensó dos veces y lo presionó.

La sala de control revivió en un instante. Primero parpadeó una luz. Luego se encendieron las demás en rápida sucesión, hasta que la sala quedó completamente iluminada. Un zumbido surgió de la nada y, con un chasquido eléctrico, las pantallas comenzaron a encenderse con destellos y líneas que se dibujaban sobre los monitores. Los radares cobraron vida, al igual que los diagramas de operación. El proceso de extracción de crudo había sido detenido y nada circulaba ya por los tubos ni por las válvulas.

Entonces la radio emitió una estática intermitente.

Magnus se dejó caer en la silla situada frente al equipo principal. Tomó el micrófono y comenzó a transmitir, esperando que alguien lo escuchara.

—Mayday, Mayday, Mayday… aquí Helix-6. Operador de presión Magnus Olsen transmitiendo. ¿Alguien me copia?

La estática fue la única respuesta. Permaneció en silencio, observando el radar de vigilancia aérea y marítima trazando círculos en las pantallas sin detectar nada en las cercanías.

Esperó unos segundos y volvió a oprimir el botón de transmisión.

—Mayday, Mayday, Mayday. Aquí Helix-6. Magnus Olsen al habla. Evacuación incompleta. Repito. Evacuación incompleta. ¿Me reciben?

Nada. Solo estática.

Segundos más tarde, hizo un nuevo intento.

—Mayday, Mayday, Mayday. Aquí Helix-6. Magnus Olsen al habla. Evacuación incompleta. Operario en la plataforma. Repito. Operario en la plataforma, Helix-6. ¿Me reciben?

No hubo siquiera alguna interferencia.

Magnus apoyó la cabeza sobre el tablero. Todo parecía perdido. Un largo recorrido había llegado a su final. Habían evacuado sin él. Estaba solo en aquel infierno de acero y, al parecer, también en varios cientos de kilómetros a la redonda, porque nadie respondía. Aunque sus músculos le imploraban un largo descanso, su mente era la que colapsaría primero. El estrés y la ansiedad a los que había estado sometido ya no le permitían razonar con claridad. Simplemente deseaba encontrar alguna litera y esperar la tragedia.

Cuando levantó el rostro, recorrió el panel con la mirada y observó una perilla en el equipo de radio y la giró. Unos números en el tablero cambiaron automáticamente y se detuvieron en una nueva frecuencia.



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En el texto hay: misterio, terror psicológico, terror

Editado: 12.05.2026

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