Hell

Espejismos

Después de darle aquella hoja a su hermana Daniel no pudo escribir más, el lápiz entre sus manos rodó por el suelo y Amelie vio deformarse su rostro en una expresión perturbadora, como si hubiese visto a la mismísima muerte reírse en su cara. Observó con detenimiento como su hermano se retorcía en la cama mientras apuntaba detrás de ella e intentaba gritar, pero su boca solo podía articular un chillido ahogado y balbuceante. Amelie se giró rápidamente pero no vio absolutamente nada, solo había una cama vacía frente a ellos, un escalofrío la recorrió de pies a cabeza, sus sentidos se agudizaron y en ese momento tenía la certeza de que algo estaba muy mal en ese cuarto, pero no sabía determinar qué. Aquella corazonada tal vez era su alma avisándole del peligro que la acechaba pues, escondida entre la oscuridad de las cortinas de la cama contígua se hallaba aquella sombra observando de brazos cruzados como un depredador hambriento, esperando que su víctima se acercara lo suficiente. Una sonrisa se dibujaba en su rostro, tan ancha y deforrme que era anatómicamente imposible que un humano la replicara, sus dientes se dejaban ver, puntiagudos y amenazantes, con una sustancia oscura y densa como la brea brotando de entre ellos. Dió unos pasos fuera del rincón y sin prisa salió de entre las sombras, golpeteando el barandal de la cama con sus garras, produciendo un sonido metálico y profundamente desagradable que solo él podía escuchar, el eco de cada toque resonaba en lo profundo de sus oídos. Se acercaba directamente a Amelie que completamente ajena al peligro, solo le preocupaba el alterado estado de su hermano, intentando calmar su desesperación. El ente levantó la mano y lanzó un ataque a Amelie por la espalda, instintivamente Daniel saltó de la cama apartándola, lo que a ojos de cualquiera pareció una agresión. Ambos calleron al suelo y Daniel se retorcía de dolor, la vía de su mano había sido arrancada por el brusco movimiento, el porta suero y otros instrumentos y medicamentos sobre la mesita de noche también terminaron quebrados en el piso agravando la escena con vidrios y sangre por todas partes.

— ¡Dani!, ¡¿Qué te pasa?! ¡Dani...!— Chillaba Amelie asustada al ver a su hermano precipitarse hacia ella de esa manera. El muchacho la sacudió del hombro y la obligó a voltearse a donde su mirada se perdía, señalaba desesperadamente aquella dirección pero era inútil Amelie no podía verlo, nadie más que él podía, mientras tanto la sangre se deslizó hasta el hombro de Amelie y manchaba su rostro.— ¡Dani, por favor suéltame, me lastimas! — Suplicó la muchacha, algunos vidrios también se habín incrustado en su mano. La risa del ente llenó el silencio de la habitación y era como escuchar un pizarrón de giz siendo rasgado una y otra vez. Dani observaba la escena sin saber qué hacer, el miedo lo tenía paralizado, se preguntaba repetidamente por qué le pasaba eso a él, por qué ese demonio o lo que fuese lo acosaba ¡Esa cosa se había quedado en su casa! ¡¿Por qué lo persiguió?!¡¿Por qué lo torturaba de esa manera?! Las enfermeras al escuchar el escándalo no tardaron en acudir corriendo e inmobilizarlo con ayuda de seguridad, aquello era un desastre, todos lo veían como si fuese él el monstruo, incluso Amelie estaba escondida tras unas enfermeras, asustada...De él. La impotencia lo embargaba. El ente a sabiendas de lo que sentía el muchacho desplegó su aterradora sonrisa en una evidente burla y se posicionó justo detrás de su hermana. Viéndolo a los ojos alzó su índice exhibiendo sus aterradoras garras, luego procedió a recorrer su delgado cuello con él de punta a punta, en un gesto que rapidamente entendió. ¿Iba a matarlo?, ¿Tal vez a Amelie o a sus padres?. Daniel no lo soportó más y comenzó a revolcarse en el suelo, haciendo hasta lo imposible por liberarse del agarre de los guardias, tenía que sacar a su hermana de ahí y a sus padres, antes de que fuese demasiado tarde. Solo quería irse corriendo y llevarse a su familia muy lejos de allí. Amelie le gritaba que se detuviese y este se batía aún más buscando safarse. Las enfermeras con jeringa en mano se abalanzaron sobre él, no tuvieron más opción que sedarlo nuevamente. El muchacho solo sintió un dolor punzante en su brazo y seguido su cuerpo debilitándose poco a poco, esa cosa aún estaba detrás de ella, apreciando la escena, no podía dormirse pero el sueño lo consumía de forma acelerada, hasta que finalmente cayó inconsciente. Lo último que pudo percibir fue como esa sombra se detenía frente a él y terminaba de cerrar sus ojos, riendo a carcajadas, cuanto le divertía verlo sufrir. Nunca se había sentido tan humillado e indefenso como en ese momento.

—No entiendo qué pasó, estaba bien y de repente... Se pusó pálido y señalaba a un rincón asustado y luego se puso histérico. Fue tan repentino.—explicaba la niña entre lágrimas, nunca había pensado que su hermano la atacaría de esa manera. Su mamá la envolvió en sus brazos, aún temblaba mientras veían a los paramédicos subir a Daniel a la ambulancia, completamente dormido y con correas atando sus extremidades.

—Tranquila, vamos a encontrar la razón por la que tu hermano actúa así, te lo prometo todo va a estar bien. —Aseguró su madre. Uno de los doctores se acercó hasta ellos, su mirada era sería, crítica y contundente, lo que puso alerta a los padres de Dani.

—Buenas noches, ¿Señores Torres?.— Lucas asintió—Mi nombre es Helios Ríos, soy el doctor de turno. Ya las enfermeras me han puesto al tanto del caso de su hijo y estaré a cargo de él.— Informó el hombre con voz apaciguadora y seguridad en sus palabras— Ya que nuestro especialista en neuro evaluación está de vacaciones su hijo será trasladado al sanatorio Riderich.—informó el hombre ojeando su carpeta— El traslado esta pautado para dentro de veinte minutos, Si son tan amables, necesito que me acompañen para que rellenen unas formas por favor.

—Esta bien doctor. Amelie quédate aquí por favor, no nos vamos a tardar mucho.— Habló Sam antes de seguir a Lucas dentro del hospital. Helios le dirigió una mirada lastimera a Amelie antes de seguir los pasos de los padres. Dos horas después ya se encontraban en la ambulancia de camino al Sanatorio Mental de Riderich dónde atenderían a Daniel.



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En el texto hay: sangre, demonios y misterio

Editado: 05.02.2026

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