Todo estaba muy raro en la mañana. Todos estaban comiendo en silencio. A veces eso se encuentra un cumplido para el chef (si es que se me podía llamar chef por un par de huevos) ya que supuestamente significa que la comida está deliciosa (lo repito, solo fueron un par de huevos, y bien crudos además) Pero además de mis huevos crudos, no se sentía un silencio por la deliciosez de el desayuno. (grandioso, ahora soy un inventor de palabras) No se veía bien. Para nada. Todos parecían… enojados (si, aqui esta Mr. Mal Presentimiento de nuevo ¿me extrañaron? ¿No? Que sorpresa).
Claramente tenía que ver con la salida de Eve anoche. Eso era obvio. Lo que no era tan obvio era porque. Claro que Eve era nuestra amiga y demás (es curioso que antes rogaba por un amigo ahora les quitaba importancia, pero digamos que tenía 15 años, podía tomar decisiones y todo pero hay que admitir que era preocupante ver salir a tu amiga en la noche. Con lluvia. En medio de una tormenta enorme. Armada solamente con un paraguas y sarcasmo. Mucho sarcasmo.
- Bueno, Eve, ya que estás aquí…¿Cómo fue tu pequeña salida anoche?
- No creo que sea conveniente…
- No, cuéntanos ¡Me estoy muriendo de curiosidad!
- ¿No habrás estado buscando fantasmas, verdad?
- O metiendo en problemas con espíritus
- No, claro que no. Solo fui a ver a mi familia, ya saben por todo lo de Clare…
- Aja. Mientras que no hayas decidido raptarnos o algo así en esa “visita familiar”, todo bien.
- Eh, Mike! Pasame los huevos revueltos, ¿quieres?
- ¿Huevos? Esto no llega a ser huevo revuelto. Es como un jugo de huevo.
- En mi defensa, tampoco eres un gran chef
- Mis comidas son siempre deliciosas
- ¿Y qué me dices de esas manzanas acarameladas en láminas, eh? ¿O debería decir “ese puré de manzana?
- No fue mi mejor momento, lo admito, ¿pero no recuerdas la pizza?
- ¿En serio están peleando por la comida?
- La comida puede generar debate, por ejemplo, ¿A quien de aca le gustan los camarones rellenos? Obviamente a la gente con mal gusto…
- ¡Los camarones rellenos son deliciosos!
- Okay, voy a parar esta discusión ahora y me ire a vestir
- Si, nosotros deberíamos hacer lo mismo, por muy cómodo que sea mi pijama
A mi no me miren. Yo no inicie el gran debate Mike vs Jack de comida. No tuve la culpa. Bueno. Tal vez un poco de ella.
Mientras todos corrían a sus carpas a cambiarse, me quedé mirando el cielo, que estaba más negro que el café sin azúcar de la tía Paz. La tormenta parecía estar preparando su show especial. Después de todo, si hoy día Eve salía de noche con capa y varita, no sería nada sorprendente. En eso entró Mike a mi carpa con dos manzanas en la mano y esa sonrisa de “yo no fui”. “Si esta lluvia nos aplasta, al menos moriremos con manzanas en la panza”, dijo. Le lancé una mirada, pero al final me reí, porque honestamente, entre huevos crudos, debates de comida y aventuras con espíritus, esta acampada parecía más una comedia que una aventura.
Nos vestimos sin mucha conversación, aunque Mike intentó comenzar una discusión filosófica sobre sí los calcetines mojados eran lo peor del universo. Nadie le respondió. Bueno, Rose murmuró algo como “solo si los llevas puestos” y se fue a poner sus botas como si fuera a la guerra. Eve, por su parte, no dijo ni una palabra. Estaba tan callada que por un momento creí que había desaparecido. Spoiler: no lo hizo. Solo estaba detrás de la carpa, amarrándose las trenzas como si le estuviera declarando la guerra al aire mismo. Josie parecía más tranquila, aunque la forma en que cortaba su pan con una rama me decía que tal vez no lo estaba tanto. Y yo… bueno, yo solo trataba de no parecer el que tenía más miedo. Porque claramente no lo era (sí lo era). En fin, cuando todos por fin salimos del campamento improvisado con mochilas, brújula, mapa y media galleta rota de desayuno, tuve el presentimiento de que algo estaba a punto de pasar. Algo raro. Lo raro ya era parte de nuestro grupo, así que tampoco era sorpresa. Caminamos en fila, como soldados desordenados. Era el día perfecto para meterse en problemas. O para resolverlos. O tal vez para usar un par de calcetines mojados
Caminamos unos quince minutos sin decir mucho. Lo que ya era bastante raro para nuestro grupo, porque usualmente alguien estaba lanzando teorías absurdas, cantando fuera de tono o peleando por quién tenía la brújula (spoiler: yo, y la perdí hace tres minutos). Pero hoy era distinto. Supongo que todos teníamos esa sensación. Como si algo estuviera a punto de pasar.
- ¿Qué es eso? - dijo Josie, deteniéndose tan en seco que Mike casi se estrella contra ella.
Nos acercamos. Entre los árboles, justo al lado de una roca cubierta de musgo, había algo. No era algo aterrador tipo cráneo humano ni algo adorable tipo ardilla comiendo una nuez. Era algo… inquietante. Una especie de pedazo de tela, vieja, deshilachada, como si hubiera sido parte de una capa. Estaba atrapada en la corteza de un árbol y tenía manchas que no eran barro. Tampoco ketchup, lo digo con conocimiento porque lo olí (por ciencia, claro).
—Eso no estaba ayer —dije. Como si alguno de nosotros tuviera una lista de las “cosas que sí estaban ayer y hoy no”.
—¿Y si es parte de lo que usó Missy? —preguntó Rose.
—Bueno —interrumpió Josie—, sea de quien sea, no es normal encontrar esto colgando de un árbol en medio de la nada.
- Nada es normal aquí - murmuró Rose
La tela crujió al tocarla. No sé cómo una tela puede crujir, pero lo hizo. Todos retrocedimos un paso.
Y así fue como encontramos la primera pista.
Sin luces brillantes. Sin música de fondo. Solo nosotros, un bosque, y un pedazo de tela que parecía susurrar algo no está bien.
Ideal para un martes por la mañana.
-¿Esto… es sangre? -preguntó Rose, agachándose frente a un pequeño charco oscuro en la tierra.