Heredero de lo Imposible

Capitulo 16

La figura seguía ahí, inmóvil, recortada contra el cielo que se apagaba. El sol se hundía detrás de los árboles, y el aire se volvía más frío, más denso.

—¿Jack? —dijo Josie en voz baja, sin apartar la vista.

—Lo veo —dije, sintiendo cómo el corazón me golpeaba el pecho.

—¿Qué pasa ahora? ¿Otra pesadilla tuya o algo real? - preguntó Mike incorporándose

—Hay alguien ahí —dije, señalando la colina.

—Podría ser un tronco. O un tipo con muy mala postura- sugirió Mike entrecerrando los ojos

—Los troncos no respiran —afirme

—¿Crees que nos siguieron?- preguntó Josie

—No lo sé —dije.

El viento sopló, y la figura parecía moverse. Un paso. Luego otro.

Mike tragó saliva.
—Genial. Justo cuando empezaba a convencerme de que no moriríamos hoy.

—Cállate —dijo Josie.

—Solo digo que sí es un oso, no pienso correr.

—Si es un oso, no te va a dar tiempo —dije.

La figura se detuvo. Luego, sin previo aviso, se giró y desapareció entre los árboles.

Nos quedamos en silencio.

—¿Qué hacemos? —dijo Josie.

—Esperar —dije.

—¿Esperar qué? —dijo Mike.

—A ver si vuelve —dije.

—O si nos mata mientras dormimos —dijo Mike.

—Eres un sol —dijo Josie.

—Gracias. Es mi otra profesión además de payaso. —dijo Mike.

El silencio volvió, pesado.

Yo no podía dejar de mirar la colina. Algo en esa figura me resultaba familiar. No su forma, sino la manera en que se movía. Como si supiera exactamente dónde estábamos.

Pasó una hora.

Nadie habló.

Cuando la oscuridad cubrió el valle, encendimos una linterna pequeña.

—No deberíamos tener luz —dijo Josie.

—Tampoco deberíamos estar vivos, y míranos —dijo Mike.

—No ayudas —dijo Josie.

—Nunca lo hago —dijo Mike.

Yo sonreí, pero sin ganas. El cansancio empezó a pesar. Me recosté sobre la mochila, mirando el cielo.

—¿Crees que Nathan tenía razón? —pregunte

—¿Sobre qué?- mirándome

—Sobre el equilibrio.

—No lo sé —dijo Josie.

—Yo tampoco —dije.

—Si tenía razón, estamos en problemas- comentó Mike suspirando

—Ya lo estamos —dije.

—Sí, pero ahora serían problemas cósmicos —dijo Mike.

—Genial —dije.

El fuego se apagó del todo. Solo quedaba el sonido del viento.

Josie se acomodó en su saco.

—Voy a dormir un poco.

—Yo vigilo —dije.

—Yo también —dijo Mike.

—No, tú duermes. Si vigilas, nos matan —dije.

—Vaya confianza tienes en mi, Jack — respondió Mike fingiendo horror

—Basada en la experiencia —dije.

Él se rió, pero obedeció. Josie cerró los ojos. En minutos, respiraba con calma. Yo me quedé despierto, observando la oscuridad. El bosque parecía contener la respiración.

Y entonces, lo escuché.

Un crujido.

Luego otro.

Me levanté despacio.

—Mike —susurré.

—¿Qué? —dijo medio dormido.

—Hay algo ahí.

—¿Otra vez? —dijo Mike.

—Sí.

—¿Qué pasa?- preguntó Josie despertando

—No lo sé —dije.

La linterna parpadeó.

Y entonces, una voz.

—No disparen.

Era una voz joven, temblorosa.

Josie se levantó de golpe.
—¿Quién eres?

—No disparen —repitió la voz.

De entre los árboles salió un chico. No tendría más de quince años. Estaba cubierto de barro, con la ropa rasgada.

—¿Qué demonios….? —dijo Mike.

—No quiero problemas- dijo el chico levantando las manos

—Demasiado tarde —dije.

Josie lo observó con cautela.

—¿Cómo te llamas? —dijo Josie.

—Eli —dijo el chico.

—¿Y por qué viniste hacia nosotros, Eli? —dije.

—Porque ustedes también escaparon —dijo Eli.

El silencio fue inmediato.

—¿Cómo sabes eso? —dije.

—Porque los vi —dijo Eli.

—¿Nos viste? —dijo Josie.

—Sí. En la montaña. Cuando el fuego se abrió —dijo Eli.

—¿Tú estabas ahí?- preguntó Mike, tensandose

—Sí. Pero no con él. Yo estaba escondido. Esperando una oportunidad —dijo Eli.

—¿Y qué querías? —dije.

—Salir. Y advertirles —dijo Eli.

—¿Advertirnos de qué? —dijo Josie.

—De lo que viene- advirtió Eli

—¿Qué viene? —dije.

—No lo sé exactamente. Pero sé que no terminó con él —dijo Eli.

—¿Con Nathan? —dije.

—Él no era el único. Había otros. Gente como él. Con símbolos. Con poder.

—¿Y tú cómo sabes todo eso?- preguntó escéptica Josie

—Porque yo era uno de ellos —dijo Eli.

—Perfecto. Otro loco con tatuajes mágicos- bromeo Mike nerviosamente

—No tengo tatuajes —dijo Eli, levantando las mangas—. Me los quitaron.

Josie lo miró con atención. En sus brazos había cicatrices, líneas finas, como si algo hubiera sido arrancado de su piel.

—¿Qué te hicieron? —dijo Josie.

—Me marcaron. Luego intentaron borrarlo. Pero no se borra del todo —dijo Eli.

Yo lo observé. Había algo en su mirada. No miedo, sino una especie de cansancio antiguo.

—¿Por qué nosotros? —dije.

—Porque ustedes lo rompieron —dijo Eli.

—¿El qué? —pregunté.

—El ciclo —dijo Eli.

—¿Qué ciclo?

—El que mantiene las cosas en equilibrio. Ustedes lo rompieron cuando él murió - respondió Eli.

—No teníamos opción- dijo Josie negando con la cabeza

—Lo sé. Pero eso no cambia lo que viene —dijo Eli.

—¿Y qué viene? —dije.

—Algo que no debería despertar.

El silencio fue absoluto.

Mike se rió, pero sin humor.
—Genial. Misterios, profecías y traumas. Justo lo que necesitábamos.

—No estoy bromeando —dijo Eli.

—¿Y qué se supone que hagamos? —dije.

—Sobrevivir —dijo Eli.

Josie lo miró fijamente.
—¿Y tú?

—Yo los guiaré —dijo Eli.

—¿A dónde? —dije.

—A donde empezó todo —dijo Eli.

El viento sopló, levantando las hojas.

—¿Y dónde está eso? —dije.

—En la carretera. La que bordea el río. Donde el fuego se encontró con el aire.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.